INICIO DE UNA NUEVA ETAPA

 

Sant’Elpidio a Mare, 5 de marzo 2009

 

Queridísimos amigos y hermanos:

Nuestro querido Giorgio con Sonia Alea, su hijo Giovanni, Miriam y una parte de la Redacción de AntimafiaDuemila (Lorenzo, Anna y Francesco), viajará mañana a Palermo donde se encontrará con Salvatore Borsellino entre otros.
El sábado por la tarde Giorgio participará  con los magistrados comprometidos en primera linea en la lucha contra la mafia: Antonio Ingroia, Roberto Scarpinato y Antonino Di Matteo, a la conferencia en ocasión de la presentación del libro “Colletti Sporchi”, escrito por el juez Luca Tescaroli, amigo de Giorgio.
Es un libro de gran importancia que denuncia la corrupción de los asi llamados “Colletti Bianchi” (Cuellos blancos) es decir, de esos empresarios, políticos, funcionarios, a menudo insospechables, que están en negocios con la mafia y no solo eso.
Después Giorgio irá a Nicolosi (Catania), donde se encontrará con los hermanos de Sicilia para programar la misión, que ya ha empezado, en la “Galilea de los Gentiles”, precisamente Sicilia.

Con afecto

La Redacción.

 

Resistencia y Verdad
La larga marcha de Salvatore Borsellino

Palermo, ciudad que te penetra dentro sacudiéndote hasta las raíces para ponerte a prueba.
Ciudad de sangre, de mártires, de carniceros dispuestos a matar a cualquiera que obstaculice el paso de Cosa Nostra.
Ciudad de insospechables cuellos blancos que se encuentran con esos mismos carniceros y que deciden con ellos la vida y la muerte, quedando impunes en la sombra.
Palermo, ciudad de la lucha, de la resistencia y del rescate.
Los ojos claros de Salvatore Borsellino escrutan el cielo, detrás de él una ríada de personas con las agendas rojas en la mano camina detrás de él por la salida hacia el Castillo Utveggio. Su grito “¡Resistencia!” hace eco en el Monte Pellegrino a lo largo de los 5 km del recorrido. La imagen queda grabada en la mente y en el corazón de este 17º aniversario del estrago de via D’Amelio.
Pasan por mi mente las imágenes de los noticieros de ese 19 de julio 1992 que mostraban una calle de Palermo herida como Baghdad después de un ataque Kamikaze, pedazos de cadáveres esparcidos por el suelo cubiertos piadósamente por sábanas ensangrentadas.
Ese 19 de julio, a las 16:58, una autobomba había hecho saltar en el aire al juez Paolo Borsellino y a cinco agentes de su escolta: Emanuela Loi, Agostino Catalano, Eddie Walter Cosina, Vincenzo Li Muli y Claudio Traina.
17 años después Salvatore, el hermano de Paolo, pisa ese lugar, que el horror ha profanado, con toda su rabia y su sed de justicia.
Le observo y le veo como en el replay de un film donde ya se sabe el final. Como dentro de un film de modo que aparecen los intérpretes principales y los créditos.
Pero esta historia hay que contarla desde el principio.
En los días antes de la llegada de Giorgio a Palermo las actividades a seguir son incesantes. Citas en el Tribunal, contactos con el comité de Salvatore Borsellino, principal organizador de los eventos de este año y sobretodo contactos con la facultad de Jurisprudencia de la Universidad de Palermo que nos ha dejado disponible el atrio para la conferencia que organizamos, como todos los años, en memoria de Paolo Borsellino.
Días intensos, un calor africano, interrumpido a veces por rápidos aguaceros.
Una parte de la redacción de ANTIMAFIADuemila se une a mí en Palermo el 15 de julio. Seguimos con Anna, Francesco, Maria, Emanuele y Silvia la tarea incesante de la organización.
Dos días después Giorgio llega a Palermo junto a Sonia, Giovanni, Mara, Elisabetta y Davide. Está con ellos también el resto de la redacción de ANTIMAFIADuemila y una parte de la asociación Falcone y Borsellino: Marco, Aaron, Monica, Dora, Samuele, Roberto Senigagliesi, Fabio Maggiore, Federica, Daniele y Lara junto a Vanesa y Georgina de Huertos y Antonella Morelli que ha venido de Bari. Al atardecer se une a nosotros Oscar Torres, hijo de Leoncio, que ha venido desde España para la ocasión y para compartir con nosotros estos días.
Giorgio está visíblemente cansado, acaba de regresar hace dos días de Sudamérica, el sufrimiento es evidente, pero la luz que emana va más allá de cualquier condición humana.
Cenamos en la terraza de la casa de Giovanni y Meri, nuestros queridos amigos y hermanos de Palermo, está bastante fresco. Mil pensamientos se agolpan en la cabeza de cada uno de nosotros.
Desde el principio sabíamos que el aniversario del estrago de via D’Amelio de este año sería muy particular. Y ahora estábamos ahí para vivirlo.
Giorgio está muy concentrado, mide con atención las palabras cuando habla con la esperanza de que nuestros espíritus adquieran, cada vez más, esa toma de conciencia necesaria para reforzar nuestra fe y afrontar todas las dificultades. Después de definir algunos detalles organizativos nos despedimos dándonos cita para el día siguiente.
Sábado 18 de julio 2009
Las tareas del día empiezan a las 8:30 cuando Monica, Samuele, Vanesa y yo llegamos a Via D’Amelio. Teníamos cita con Antonio, el camarógrafo contratado en Palermo para las filmaciones del documental relacionado con ANTIMAFIADuemila e ideado por nuestro hermano uruguayo Georges Almendras. Una complicación con neumonía le ha obligado a quedarse en Uruguay, pero la realización del documental sigue adelante. Después de unos minutos llega Salvatore Borsellino. Nos abrazamos felices de volvernos a ver.
El día anterior, a las 3 de la tarde, bajo un sol ardiente, Salvatore mismo había hecho la prueba de la marcha de 5 km desde via D’Amelio hasta el Castillo Utveggio para comprobar el tiempo. El cansancio en las piernas no compromete lo más mínimo el espíritu indomable de este guerrero.
La manifestación de las agendas rojas organizada por él para esa misma tarde representa un punto fundamental de este aniversario. Castillo Utveggio domina Palermo desde el Monte Pellegrino a una altitud de 346 m. sobre el nivel del mar.
Algunas investigaciones relacionadas con el crimen de de calle D’Amelio hipotizan que el botón del telecomando que hizo explotar la bomba pueda haber sido apretado precísamente desde ese castillo, en cuyo interior estaba destacada una sede de los servicios secretos civiles. Desde ese punto de observación la vista de via D’Amelio es perfecta y quienquiera que hubiese apretado el mando no hubiera corrido el riesgo de ser afectado por la onda expansiva de la bomba.
Actualmente en el castillo está la sede del CERISDI, una escuela de manager dirigida por el prof. Adelfio Elio Cardinale, marido del ex magistrado Anna Maria Palma, Ministerio Público en los primeros procesos por el crimen de la calle D’Amelio.
La agenda roja simboliza en cambio esa agenda de color rojo de Paolo Borsellino misteriósamente desaparecida del maletín del magistrado poco después de que explotara la bomba. En esa agenda el juez Borsellino escribía sus apuntes más reservados, sobre todo lo relacionado con el crimen de Capaci, en el que murieron su amigo y hermano Giovanni Falcone, la mujer de éste, Francesca Morvillo y los 3 agentes de su escolta.
En esas páginas muchos magistrados e investigadores piensan que pudiera haber elementos importantísimos sobre la trístemente célebre “tratativa” entre mafia y Estado, desarrollada para que cesasen las bombas (de la que hablan también algunas sentencias sobre los estragos del ’92 y del ’93), contra la que Borsellino se habría puesto como obstáculo y que de hecho habría decretado la condena a muerte.
Salvatore Borsellino es consciente del significado simbólico de una manifestación desde la calle D’Amelio hasta el Castillo Utveggio con cientos de personas que con el brazo levantado muestran una agenda roja. Es como si un pueblo entero pidiese el saber qué fin ha tenido la agenda roja de Paolo Borsellino.
Una propia y verdadera petición de la verdad.
Sobretodo ahora que las investigaciones sobre el carabiniero Giovanni Arcangioli, filmado con las videocámaras en la calle D’Amelio mientras se aleja de los coches en llamas llevando en la mano el maletín de Paolo Borsellino han sido cerradas con una vergonzosa sentencia de absolución emitida el pasado mes de febrero por la Corte de Casación. Y Salvatore se lanza con todas sus fuerzas contra este muro de goma.
El cielo sobre la calle D’Amelio se hace cada vez más obscuro. Las nubes se condensan rápidamente volviendo la atmósfera de ese momento aún más surreal. Un viento insidioso nos impide de realizar la entrevista delante del olivo plantado exáctamente en el lugar donde hace 17 años estaba el crater que la bomba había dejado. Buscamos un lugar un poco más al reparo mientras algunas gotas de lluvia se intercalan con los rayos del sol. Al final nos disponemos detrás de la esquina de la calle D’Amelio.
Monica empieza a leer las preguntas y Salvatore responde sin ahorrarse nada recorriendo 17 años de vida. Años de dolor, de impotencia, de aniquilamiento, hasta llegar a esa rabia y a esa sed de justicia que anima cada acción suya.
Salvatore agradece con fuerza a Giorgio por su trabajo y por haber sabido crear una “comunidad de guerreros”, y cuando se le hace en particular una pregunta sobre la fe se empieza a emocionar:“Yo conocía a Paolo de chico –explica Salvatore mientras su voz se quiebra- nosotros habíamos recibido una educación católica, pero éramos mas bien “tibios” desde el punto de vista de la fe como lamentáblemente muchos italianos. De lo que me di cuenta en los tres días que pasé al lado del ataúd de Paolo después de que lo mataran... notaba lo que decía la gente, sus amigos que venían a hablar conmigo de Paolo, porque Paolo había tenido una evolución increible durante los años en que habíamos estado lejos.
Paolo, quizás por la cercanía de la muerte, que estaba siempre a su lado, había adquirido una fe increíble, una fe tan fuerte que yo, incluso a través de Paolo que estaba muerto, a través del amor de las personas que venían a hablarme de él y que me hablaban de esta fe que tenía, del amor que tenía, yo sentía algo que todavía hoy me es difícil hablar de ello... yo tuve casi una iluminación... logré comprender lo que verdadéramente podría ser Dios... es decir como Dios sería el amor universal que está dentro de cada uno de nosotros, pero que tiene una vida distinta de la nuestra... una vida que está dentro de todos nosotros, una vida distinta de nosotros...”.
“Esta fe que he logrado sentir en esos días hoy no la siento como entonces y siento como si fuera el recuerdo de algo que he conseguido ver... que hoy ya no veo... hoy estoy en la condición de quien ha visto el sol y después se ha vuelto ciego... ha visto las estrellas y después se ha vuelto ciego... y tiene que contarlo a otra persona... asi que no consigo hablar de ello...”.
“Comprendo que este es el motivo por el que Giorgio , que ha tenido una experiencia mistica... no me haya hablado todavía de esta experiencia... me ha dicho que un día me hablará, pero dado que es una persona que logra separar de forma excepcional lo que es su experiencia mística, la que probáblemente le da la fuerza, de lo que es su compromiso en la lucha contra la criminalidad organizada... no ha querido o no ha sabido todavía hablarme de ello... y yo puedo entenderlo porque a mi mismo no me es fácil hablar de estas cosas...”.
A ese punto la emoción le vence y con las lágrimas que le humedecían la cara Salvatore termina ese grito de liberación que se asemeja cada vez más a una oración.
Le abrazamos intentando calmar la fogosidad de su espíritu, pero es como intentar detener el curso de un río que está por explotar en una cascada. Después de recuperarse sigue con su labor de responder a las llamadas de sus jóvenes que esperan sus directivas o que le piden un parecer. Nos despedimos y nos damos cita a la tarde para la manifestación.
Subimos a los coches y nos dirigimos a casa de Letizia Battaglia. Letizia es una de las fotógrafas más famosas y premiadas del mundo. Pero es sobretodo una amiga nuestra. Desde que existe ANTIMAFIADuemila nos ha ayudado regalándonos sus valiosas fotos de mafia, nos ha hospedado en su casa en estos 9 años y lo más importante de todo nos ha donado su amor y su voluntad de luchar.
Letizia ha vivido los años de la “matanza” de Palermo. Casi veinte años, entre los años ’70 y los primeros años ’90 con decenas de muertos todos los días por las calles de la ciudad. Ella estaba allí, con su máquina fotográfica, la única mujer entre muchos fotógrafos hombres que se daban codazos para sacar fotos. Después del estrago de calle D’Amelio Letizia ha decidido no sacar más fotografías. Era demasiado el horror que sus ojos habían visto en todos esos años.
Llegamos a su apartamento en el penúltimo piso de un edificio estilo “liberty”. Nos recibe con mucho afecto y nos pregunta enseguida que linea tendrá este documental. Preparamos las luces mientras ella se enciende el enésimo cigarrillo. Letizia se concentra para cada pregunta, es como si estuviese viviendo el largometraje de su vida.
Sufre pensando en los mártires que ha visto caer en la guerra contra la mafia. Es un dolor físico que traspasa su ser. Cierra un poco los ojos y hace un gesto con la mano para interrumpir las preguntas. Silencio. Empieza a hablar de nuevo levantando la voz, cuando habla de los políticos que han hecho acuerdos con la mafia: Andreotti, Dell’Utri, Cuffaro, Berlusconi. Expresa tanta rabia cuando reflexiona sobre la decadencia y el embrutecimiento del pueblo italiano. “¡Yo no soy pesimista... yo estoy desesperada!” grita Letizia mientras mira fijo a los ojos de Monica.
Por una parte asistimos a todas las desilusiones de una mujer que en el umbral de los 75 años  ha visto derrumbarse las ideologías y las esperanzas en las que creía. Pero por la otra percibimos de lleno el último suspiro de quien no quiere tirar la toalla y se impone de buscar como sea una forma de resistencia. Resistencia... Esta palabra sigue martillando en la cabeza también después de que nos abrazamos con Letizia.
En un momento se hacen las 3 de la tarde y ya estamos de vuelta en calle D’amelio. Léntamente la calle se llena de gente. Hombres, mujeres, chicos, niños, familias enteras que han venido de toda Italia en respuesta a la llamada de Salvatore Borsellino. Entre ellos también el grupo de nuestros hermanos de Pordenone, capitaneados por Domenico y Carla, que habían llegado unas horas antes junto a una parte del grupo de Bari, entre ellos Licia, Kavus y Annamaria. Está también el grupo de Catania con Saro, Enzo, Angelo, Valeria, Grei, Giusy y todos los demás con Annamaria de Varese y una parte del grupo de Palermo: Giovanni, Sergio, Giuseppe y Casimiro.
Cientos de agendas rojas se levantan hacia el cielo. Giorgio abraza fuerte a Salvatore casi para infundirle más fuerza. La manifestación está lista para partir. Salvatore a la cabeza grita: “¡¡Resistenciaaa!!”. Desde lejos el castillo Utveggio parece casi temer que lleguen los participantes. La policía controla toda la situación a distancia. Durante el trayecto el grito más frecuente que se eleva de boca en boca es el de “¡Paolo vive!”. Pero está también el coro que dice: “Fuera la mafia del Estado” que no parece cesar. Después de una hora se llega frente al castillo terminado en el 1933 en honor al caballero Michele Utveggio. Es impresionante la escena a primera vista, cientos de manifestantes se disponen a realizar un reten que puede ser definido, a todos los efectos, como una fortaleza inexpugnable.
En la plaza delante del castillo Salvatore toma de nuevo la palabra con el megáfono. Solicita el poder acceder al observatorio situado en el otro lado desde donde se ve perfectamente la calle D’Amelio. Los responsables del castillo consienten que solamente unas treinta personas con videocámara tengan acceso al observatorio. Antonio, nuestro camarógrafo, es uno de ellos.
Unos minutos después Salvatore invita a todos a bajar a calle D’Amelio. A paso ligero Salvatore avanza sin mirar hacia atrás y en poco más de media hora llegamos a la entrada principal del camino. Nos despedimos y vamos a prepararnos para nuestra conferencia.
Una hora antes de la hora prevista el atrio de la facultad de Jurisprudencia se llena rápidamente. Son más de 700 las personas que esperan que la conferencia comience “Los ideólogos – El tiempo de la verdad sobre los estragos de Estado”.
Mientras tanto entrevistamos a Vincenzo Agostino, el padre del agente de policía Antonino Agostino, asesinado el 5 de agosto del 1989, junto a su mujer, Ida Castelluci, embarazada, Vincenzo Agostino es un hombre imponente, la mirada orgulllosa, que ha decidido no cortarse más la barba mientras no se sepa la verdad sobre el homicidio de su hijo y de su nuera y hasta cuando no haya justicia. El sufrimiento y la rabia de este hombre cortan el aire, con cada palabra que pronuncia.
Es el dolor de un padre al que le han matado un hijo. Un dolor por el que no existe resignación. Giorgio le abraza y le promete que tendrá justicia y que esa barba será cortada.
Sentado en primera fila Antonio Di Matteo, el magistrado que en los años ’90 fue Ministerio Público en algunos procesos por el crimen de calle D’Amelio y que ahora, junto al juez Antonio Ingroia, está a cargo de las investigaciones delicadísimas sobre los ideólogos externos de los asesinatos de Falcone y Borsellino.
El Decano de la facultad de Jurisprudencia, Giuseppe Verde, abre la conferencia. Anna Petrozzi, jefe de redacción de ANTIMAFIADuemila y sobretodo hermana en esta batalla, modera el debate de forma impecable presentando el estreno del nuevo formato de ANTIMAFIADuemila.
Toca el turno a Rita Borsellino, hermana de Paolo y de Salvatore, que actuálmente es eurodiputado, abrir el encuentro. “El recuerdo de Paolo está todavía vivo, pero sobretodo está viva la reacción de quien no se resigna al silencio ni a la negación de la verdad. Porque solo la verdad es justicia”. “No quería faltar a esta cita que desde hace tantos años da la oportunidad de un debate verdadero, incisivo y serio en el que sin medios términos, con palabras que dicen la verdad se habla de lo que ha sucedido hace 17 años y de lo que poco a poco se va desarrollando”.
Después es el turno de Giorgio. Se pone de pie y con voz firme lee las recientes declaraciones del Jefe de los Fiscales de Caltanissetta, Sergio Lari, relativas a la agenda roja de Borsellino: “Se puede hipotizar que Paolo hubiese señalado en esa agenda noticias de las que estaba en conocimiento en cuanto al desarrollo de una tratativa entre el Estado y Cosa Nostra y que por lo tanto el robo de esta agenda pudiese haber sido inspirado u organizado por un tercer nivel, un servicio secreto desviado”. El director de ANTIMAFIADuemila invita después al senador Giuseppe Lumia a aclarar la relación entre la logia masónica P2 y la política e insistir en el punto clave de la cuestión: “en el momento en el que haya claridad sobre los ideólogos podremos comprender quien manda de verdad en Italia. Los ideólogos de los estragos están todavía en el poder en nuestro país”.
Giorgio invita por lo tanto a leer profúndamente los periódicos que hablan de la investigación delicadísima sobre mafia y estado de la que se está ocupando la Fiscalía de Palermo: “Quiero invitar a toda la ciudadanía a que apoyen la Fiscalía de Palermo y en particular a Antonio Ingroia y Nino Di Matteo que tienen en las manos estas importantes investigaciones. No debemos dejarles solos. Debemos estar cerca de los magistrados honrados para que no les maten como sucedió con Borsellino y Falcone”. Termina con un llamado final: “Debemos defender a los magistrados libres que no están apoyados por ningún poder político. Cuando oigáis que están siendo atacados Ingroia y Di Matteo sabed que hay una intención de aislarles. Tenemos que unirnos y sostenerles”. Aplausos estrepitosos interrumpen varias veces las palabras de Giorgio, así como a los relatores que hablarán después.
Estoy convencido de que ciertas verdades incómodas, sobre todo la de la calle D’Amelio no salen a la luz por si solas y tampoco por mérito de este o de ese magistrado –empieza diciendo el Fiscal de Palermo Antonio Ingroia- ciertas verdades se pueden lograr juntos. Es necesario que la colectividad pida a todas las instituciones que cumplan con su propio deber”.
“Yo empiezo desde lejos –sigue diciendo Ingroia- y digo que los Estados Unidos de Obama no son los de Bush. Es la Norteamérica que ha producido a Obama en lugar de a Bush. Si está cambiando algo en la que era la Norteamérica armamentista, entonces quiere decir que en el mundo entero algo está cambiando en serio”. “Hay una voluntad de legalidad que está contagiando a todo el mundo”. “También Italia que se ha vuelto en los últimos años la patria de la impunidad y de la inmunidad podrá convertirse un día en la patria de la legalidad”.
La gente sigue aplaudiendo, mientras Salvatore Borsellino toma el micrófono y empieza a gritar.
“¿Por qué no se ha podido llegar a la fase del debate del proceso del hurto de la agenda roja de Paolo no obstante existan pruebas filmadas? ¿Como es posible que el proceso se haya  estancado en la fase de audiencia preliminar?”. “Yo no daré tregua –subraya con fuerza Salvatore- a quien se esconde detrás de las mentiras y dice que no recuerda de haberse visto con Paolo como el entonces Ministro del Interior Nicola Mancino”.
Salvatore Borsellino recuerda las palabras de su hermano antes de morir: “Estoy viendo la mafia en directo”. “Y era otra respecto de la mafia que podíamos imaginar –explica Salvatore- Paolo se refería a las negociaciones de la criminalidad organizada con los aparatos del Estado”. “Mi hermano fue asesinado porque se puso en el medio de la perversa tratativa entre el Estado y la mafia. Ya en los primeros años después del atentado se decía que el asesinato de la calle D’Amelio era anómalo. El mismo Riina había tranquilizado a quien, dentro de Cosa Nostra, abrigaba dudas acerca de cometer ese atentado diciendo que tenía que hacer un favor a alguien”.
Mientras Salvatore habla el “comité ciudadano 19 de julio 2009” está detrás de él con las agendas rojas en alto. En silencio. Antes de concluir su intervención Salvatore lanza un sentido llamado: “Mañana nos volveremos a apropiar de calle d’Amelio. Os aseguro que ya lo hemos hecho hoy con todas las personas que han venido de todas  partes de Italia para darnos fuerza y para pedir la verdad sobre la desaparición de la agenda roja. ¡Mañana ningún político se presentará a deponer coronas pronunciando discursos vacíos!”.
La revolución de Salvatore Borsellino es exáctamente esta. Durante muchos años en calle D’Amelio, en ocasión del aniversario del homicidio de Paolo Borsellino y de sus agentes de escolta, han desfilado distintos políticos, algunos de los cuales ligados indisolúblemente a los mafiosos criminales, que han venido a depositar coronas de flores para después volver a sus sucios negocios sobre la sangre de los justos. Esta vez Salvatore ha dicho no a esta ofensa. Y ha querido apropiarse simbólicamente de la calle D’Amelio llamando a reunirse a los jóvenes y a los menos jóvenes de toda Italia.
“Han pasado 17 años desde la muerte de Paolo y yo todavía no he podido enterrar a mi hermano. No podré hacerlo hasta que no se haga justicia y no se descubra la verdad sobre los asesinatos”. “Hace 17 años rechazamos los funerales de Estado porque creíamos en que Paolo había sido obstaculizado y no fue protegido lo suficiente. Entonces hubo mucha gente que se lanzó contra los políticos que estaban presentes. ¡Hoy tendríamos que echar del Parlamento a quien ocupa ese lugar indígnamente y ofende la democracia de nuestro país!!”.
La emoción de todas las personas presentes es palpable y parece que el fuerte aplauso no quiera terminar nunca. La palabra pasa al ex magistrado Luigi de Magistris, trasladado de su oficina por haber osado investigar sobre las negociaciones políticas mafiosas de nuestro país, europarlamentario elegido con más de 400.000 votos. “En el parlamento europeo hemos introducido como prioridad la lucha contra el crimen organizado y las mafias haciendo comprender que la criminalidad organizada no es solo un problema italiano”. “La mafia –sigue diciendo el diputado del partido Italia dei Valori- ha penetrado dentro del tejido político institucional de nuestro país, así como en el económico y ya no es posible distinguir donde empieza la economía ilegal y termina la legal. Estamos intentando hacer comprender esto a los demás países de Europa, de lo contrario la criminalidad se comerá también a ellos como se ha comido a Italia”. “Nosotros debemos hacer entender al extranjero lo que está sucediendo en nuestro país y que se está consolidando definitivamente el designio peduista(P2).
Cuando se habla de mafia de la manera en que nos estamos ocupando esta noche, me doy cuenta de que lamentáblemente la política y las instituciones de nuestro país no están para nada maduras. Y no nos olvidemos de que cuando se habla de colusión de mafia dentro de las instituciones no se puede no hablar de magistratura colusa. Esto me preocupa porque he visto utilizar de una forma, que a mi parecer es ilegítima, el poder disciplinario por parte de la magistratura ordinaria”. “En lo que me respecta –termina diciendo De Magistris- yo no quiero un partido pro jueces. Yo quiero una política que esté cerca de los jueces; de los que estamos hablando esta noche, una política que no manifieste debilidades ante los magistrados colusos que todavía ocupan puestos clave en las instituciones republicanas”.
El aplauso prosigue incesantemente y es el turno de la última intervención de la noche. El senador Giuseppe Lumia subraya el apoyo valioso que ha recibido en estos años por parte de ANTIMAFIADuemila y explica que probáblemente “la tratativa entre mafia y Estado no tuvo inicio después del homicidio Borsellino. Se puede hipotizar que haya tenido inicio después de la famosa sentencia de Casación en enero del 1992 (que volvía definitivas las condenas a los mafiosos del primer gran maxiproceso contra la mafia)”. “Quizás la verdad –termina diciendo el senador- es que la tratativa sea parte de algo que ha habido siempre, que nunca se ha interrumpido y que no ha depuesto las armas. Es una relación de connivencia entre mafia y Estado”.
Siguiendo la onda de las palabras de Giuseppe Lumia se concluye lo que a todos los efectos representa un encuentro memorable. La gente empieza a fluir léntamente mientras nos disponemos a ir a cenar junto a los relatores y a todos nuestros amigos y hermanos.
Domingo 19 de julio de 2009
A las 8 de la mañana ya estamos en calle D’Amelio, los jóvenes del grupo de Salvatore están terminando de arreglar el palco y los instrumentos técnicos para las filmaciones que hay que poner en Internet streaming. Salvatore llega poco después, con la mirada controla cada cosa para luego mirar para arriba hacia el castillo Utveggio. Es así que nuevamente calle D’Amelio se llena de personas con la agenda roja en la mano.
Faltan los palermitanos, son la neta minoría en medio de participantes provenientes del resto de Italia. Desde el palco una muchacha grita toda su indignación por la ausencia de las sábanas blancas, símbolo de lucha contra la mafia, sobre los balcones de los apartamentos de calle D’Amelio.
Poco después interviene Rita Borsellino, mencionando, incluso, los huevos lanzados en forma de protesta de algunos balcones de aquella calle el año pasado, dice unas palabra en favor de sus coinquilinos recordando que el año pasado Silvio Berlusconi se había quedado hablando desde abajo en la calle, después de llamar al timbre, ya que ella no lo había hecho subir a su casa para evitar desfiles políticos.
Empieza la conexión Internet en directo, otras plazas de Italia se conectan con Palermo. Intervienen periodistas, intelectuales, magistrados, cada uno lleva su testimonio. Giorgio me llama por teléfono y me dice con la respiración entrecortada que ha sangrado hace poco, pero que cuando recupere las fuerzas se nos unirá allí. Me quedo un momento en silencio y pienso en el significado de aquel momento.
Yo también subo al palco, exhorto a unir las fuerzas en la lucha contra la mafia al fin de que esto se convierta en una causa de vida nuestra, en la parte adversaria la mafia es una causa de vida para jefes mafiosos del calibre de Matteo Messina Denaro.
El sol ardiente ilumina esta calle y todos los carteles apoyados sobre los muros. Carteles con escritos de rabia. Sobre una reja, está apoyada la reconstrucción de una lápida con la foto del mafioso asesino Vittorio Magnano, definido por el mismo Silvio Berlusconi y por el senador Marcellos dell’Utri (condenado en 1° grado a 9 años por Concurso externo en asociación mafiosa) un “héroe”, al lado de la lápida la inscripción: “Poned vuestras flores sobre la tumba de vuestros héroes”.
Luego de una breve pausa para el almuerzo se vuelve a la ocupación pacífica. Alrededor de las 15:00 se reanudan las intervenciones en directo desde calle D’Amelio en conexión con las otras plazas de Italia. Interviene también Sonia Alfano, hija del periodista Beppe Alfano, asesinado por la mafia el 8 de enero de 1993. También ella demuestra tanta rabia y sed de justicia.
El periodista Marco Travaglio interviene en conexión, recordando la importancia de “decir la verdad” en este aniversario.
Después de él es el turno de Giorgio, sube al palco con gran emoción y da una lección de valor y de gran humildad que deja en cada uno de nosotros es un signo tangible de su esencia. “La verdad hace mucho daño – subraya Giorgio – pero como ha dicho un gran maestro como Jesús Cristo la verdad también nos hace libres. ¡Y entonces la verdad es que quien ha matado a Paolo Borsellino y a su escolta todavía hoy manda en Italia! ¡Es poderoso… y no son sólamente los políticos comenzando por el Presidente Berlusconi, sino también todas las fuerzas ocultas que le dan la fuerza a este poder, los grandes poderes ocultos, las masonerías desviadas, los servicios secretos que aquí en calle D’Amelio pienso que hayan accionado el tele comando que ha hecho saltar por los aires a los muchachos y al Juez Borsellino! Estas verdades hay que decirlas. ¡Porque estos seres maravillosos, que según nosotros creyentes, nos miran desde el Cielo quieren que la gente sepa la verdad, porque la gente se tiene que despertar, de manera tal que este país pueda resurgir finálmente!¡De manera tal que nuestra amadísima tierra pueda resurgir y volverse libre!
La emoción invade a Giorgio que apenas contiene las lágrimas: “Salvatore… Yo no soy digno de estar en este palco….me siento honrado de estar aquí… nosotros hacemos un pequeño trabajo… queremos escucharte… seguir tu fuerza, tu justicia…esperamos poder ayudarte y a todos los que como tu quieren justicia… Pienso que Paolo es nuestro hermano… nosotros tenemos necesidad de él, de su fuerza… hasta que él nos haga llegar al Ser Supremo. La verdadera historia de Paolo Borsellino será escrita quizás dentro de 100 o 200 años... entonces sabremos quien ha representado reálmente en el sentido supremo, este gran personaje como Falcone y todas las víctimas de la mafia… Yo me emociono cuando escucho hablar a Sonia Alfano, a Rita Borsellino y a todos aquellos que han sufrido una tragedia en su familia… y por lo tanto obviamente a Salvatore…gracias Salvatore.”
“¡Pero insisto – concluye Giorgio con fuerza hablando nuevamente de las investigaciones sobre los mandantes externos de los atentados – esta delicadísima investigación está en manos de los fiscales Nino Di Mateo y Antonio Ingroia, por lo tanto sostengámoslos, no los dejemos solos, porque la mafia asesina cuando los jueces quedan aislados! En el momento en el que los grandes medios de información, las televisiones, los grandes poderosos, traten de limitar el trabajo de la fiscalía de Palermo y de la de Caltanissetta dirigida por Sergio Lari que está indagando sobre sus ideólogos, debemos rebelarnos, salir a las calles y sostenerlos!¡Recordad el nombre de éstos magistrados, si os lo digo es por un motivo y podéis leerlo en nuestra revista… ellos pueden traer a la  luz la verdad sobre los atentados que han ensangrentado a nuestro país… de la sangre de Falcone y Borsellino ha nacido la segunda República… esta gente todavía manda y nosotros tenemos que echarla afuera con la verdad!”
Un estruendoso aplauso acompaña a Giorgio mientras desciende léntamente del palco. Inmediatamente es el turno de Gioacchino Genchi, el investigador de la Policía de Estado que ha sido el primero en seguir las investigaciones sobre los atentados de Falcone y Borsellino, que llevaron a pistas externas a la mafia (en el atentado de Capaci se ocupó entre otras cosas de la computadora forzada de Giovanni Falcone, mientras en lo que concierne al crimen de calle D’Amelio se ocupó entra otras cosas de los misterios del Castillo Utveggio y del rol de los servicios desviados involucrados en el atentado). Genchi es un hombre de Estado que ha pagado un altísimo precio por no volver la cara a nadie: trasladado, deslegitimado, aislado, suspendido en sus servicios y sobre todo por haber trabajado en los últimos años junto a Luigi de Magistris cuando éste último aún era magistrado.
¡El grito de Gioacchino Genchi se expande por toda la calle D’Amelio, se dirige a los jóvenes, los incita a no dejar nunca de buscar la verdad y la justicia. En cierto punto se aprofundiza sobre la Corte de Casación y Gioacchino pide en voz alta que se arroje luz “acerca de todos los manejos que los poderosos y los abogados de los poderosos han logrado hacer comprando a jueces, cancilleres y sentencias en perjuicio de policías, de magistrados, de carabinieros, que han muerto por tratar de consolidar la justicia en esta maldita Italia!”
La gente no cesa de aplaudir hasta las 16:58, cuando comienza el minuto de silencio. Es el minuto exacto en el que 17 años atrás explotó la bomba en calle D’Amelio. Ahora no vuela una mosca. Las video cámaras de distintas emisoras que captan el silencio de un pueblo que pide verdad y justicia. Salvatore está como suspendido entre dos dimensiones. Giorgio y algunos de nosotros estamos a pocos pasos de él. Todo está inmóvil.
Centenares de brazos alzados con una agenda apretada en sus manos que se estiran hacia lo alto casi sellando un contrato entre el Cielo y la Tierra. El tiempo se ha detenido. “¿A qué Dios se pregunta Palermo, ofrecemos las lágrimas y el pacto – es la voz de la escritora palermitana Marilena Monti – que nos despertará de ese limbo mientras lee su poesía – “Juez Paolo” ¿a qué celeste soberano le pedimos cuentas y razón si Paolo está en cruz con los otros, los muchachos soldados cotidianamente traspasados…”
Muchos lloran, la poesía continúa hasta la promesa final de Marinela Monti que alzando la mirada del libro hacia el horizonte recita: “¡Te juro, Juez Paolo de ojos de miel y tristeza que nosotros haremos justicia!”… Explota un aplauso liberador que une a todos los presentes.
Entre estos está también el fiscal de Caltanissetta Sergio Lari, la gente lo aplaude y alienta por él. Lari con gran humildad toma una agenda roja en mano, agradece, aprieta las manos y luego de algunos minutos va con su mujer a su auto blindado. Giorgio está exhausto, extenuado por la cantidad de horas que ha estado de pie, abraza a Salvatore y se encamina hacia su auto.
Poco después se forma nuevamente el cortejo listo para partir desde calle D’Amelio, para dirigirse hacia el corazón de Palermo, hacia la Plaza Mangione, a esos lugares donde Giovanni Falcone y Paolo Borsellino han vivido. Salvatore está en la primera fila con una pancarta que dice: “Calle D’Amelio: Asesinato de Estado”, es como un boxeador en el ring, consciente de no poder detenerse un instante.
Parte el cortejo. Se atraviesa una parte de la ciudad, pasando frente a la cárcel del Ucciardone. Dentro de esos muros han permanecido los peores criminales de Cosa Nostra, antes de ser transferidos en bloque hacia las súper cárceles de Pianosa y de Alsinara, luego del atentado de calle D’Amelio.
En cierto punto se mete en los callejones del barrio de la Kalsa. Se llega a la calle Vetriera, donde ha nacido Paolo Borsellino y donde su familia tenía la histórica farmacia. La gente nos observa desde las casas, algunos con evidentes signos de desaprobación. Pero los gritos del cortejo irrumpen en el silencio húmedo de los callejones. Finálmente se llega a la plaza Magione. Salvatore no tiene más voz. Está trastornado, pero tiene todavía esta carga de adrenalina que lo mantiene en pie. Las personas se desperdigan por la Plaza, el testigo de la justicia Pino Masciari toma el micrófono y cuenta su calvario de empresario que vive bajo protección a testigos, lejos de su país, luego de haber sido testigo de acusación en importantes procesos a la Ndrangheta.
Salvatore se prepara para ir a la apertura de la procesión con antorchas en memoria de Paolo Borsellino, organizada cada año por el grupo de Acción Jóvenes. Los volveremos a ver una hora más tarde mientras toma algo en la espera de la clausura de la jornada.
Sube al palco Marco Bertelli, entre los principales organizadores, llama a los últimos participantes. El actor Giuseppe La Licata lee un texto escrito por Paolo Borsellino sobre la importancia del respeto de las reglas, seguidamente sube Rita Borsellino con un discurso histórico sobre el significado de encontrarnos allí, a 17 años de distancia.
Toca a Salvatore que con apenas un hilo de voz vuelve a sacudir los corazones de los presentes: “Siento el latir de vuestros corazones, los he sentido en estos días, desde el momento que nos hemos conocido… me da mucha rabia por no poder hablar en ésta Plaza, pero también siento mucha felicidad por ver cuántos de vosotros han venido a combatir conmigo esta batalla de justicia… os ruego… yo no tengo voz para gritar… hacedlo vosotros por mi…¡RESISTENCIA!!!”
Y es aquí que la Plaza toma todo el aliento que tiene y grita ¡RESISTENCIA!!! Es el grito de todos los presentes. La conmoción de Salvatore se funde en su pasión.
Cuando se recupera relata la historia del colaborador de justicia Vincenzo Calcara, aquél que tiempo antes del 19 de julio de 1992  habría tenido que asesinar a Paolo Borsellino, después la orden es aplazada hasta después del atentado de Capaci y una vez arrepentido Vincenzo se convierte en una especie de hijo espiritual del juez. Ahora es Valentina, una muchacha del comité “19 de julio”, quien lee una carta, una de las cuatro hijas de Vincenzo Calcara. Son palabras directas, sin consideraciones para nadie, un verdadero rescate moral para quien como Vincenzo sabe cuál es la única forma de redimirse por el mal cometido.
Los aplausos se intercalan y preparan el terreno para la última intervención. Esta vez es Cristina quien lee un texto de Antonino Caponetto, inventor del pool Antimafia, casi un padre espiritual para Falcone y Borsellino, fallecido en el 2002 “¡Yo sigo pensando en ellos -  escribió Caponetto refiriéndose a Giovanni Falcone y Paolo Borsellino – como personas vivas!”. La gente ahora está en silencio, como si aquellas palabras se unieran al grito de Salvatore para soldarse dentro de cada uno de los participantes.
Lunes 20 de julio de 2009

Frente a la puerta de ingreso del Palacio de Justicia decenas de manifestantes con las agendas rojas en sus manos han venido para solidarizarse con los magistrados aplastados por las leyes contra la justicia, ideadas y realizadas por un gobierno coluso como el actual. Salvatore Borsellino está en primera fila.
En cierto momento desde el ingreso secundario sale Antonio Ingroia, los muchachos explotan como si estuvieran en un estadio. Salvatore lo abraza prolongadamente. Con una sonrisa que desarma Ingroia agradece a todos y se dirige hacia la sala de Justicia donde lo espera una audiencia del proceso contra el general de los carabinieros Mario Mori y el coronel Mauro Obinu, dos protagonistas de los misterios que rondan sobre la “negociación”  entre Mafia y Estado.
Anna, María, nuestro camarógrafo y yo seguimos a Ingroia, con quien tenemos una cita para una entrevista que formará parte del documental de Georges Almendras. Poco después en los pasillos de la fiscalía se nos une Giorgio, todavía está visiblemente cansado pero su paso es firme.
En espera de la llegada de Antonio Ingroia, Giorgio y yo entramos donde se encuentra el juez Roberto Scarpinato, conocido Fiscal del proceso contra el ex Primer Ministro Giulio Andreotti, para preguntarle si puede hacernos un análisis sobre los últimos acontecimientos. Scarpinato acepta con gran disponibilidad mientras relee con gran inteligencia cada uno de los sucesos, ubicándolos históricamente y sobretodo demostrando que “está todo relacionado entre si”.
Al final de la charla salimos de su despacho, todavía no ha llegado Ingroia, Anna, María y nuestro camarógrafo atienden juntos a algunos de nuestros colegas, entonces Giorgio decide de ir donde Salvatore que se está yendo, dado que la ocupación frente al Palacio de Justicia ha terminado.
Nos unimos a ellos en el bar que está frente al Tribunal. Salvatore continúa sin voz, pero la carga de estos días lo anima como nunca antes. Giorgio le da una ulterior dosis de fuerza. Antes de despedirse Salvatore pone sus brazos sobre Giorgio y sobe mí hasta casi unirnos en un pequeño círculo. Detrás de nosotros el tráfico de Palermo enloquece. Pero es como si una vez más el tiempo se detuviera.
Salvatore nos mira en lo profundo de nuestras almas. Sonríe. Sus ojos brillan de la emoción. Pero el orgullo de su mirada es siempre el de un guerrero. Nos abrazamos.
Poco después llega Francesco a buscar a Giorgio, Salvatore se va solo y yo regreso al Tribunal. Poco antes Anna ha terminado la entrevista con Ingroia. Es hora de regresar.
Después de comer nos vemos en un salón para una pequeña reunión operativa con los hermanos y amigos de toda la Sicilia, antes del regreso a casa.
Giorgio explica la implicancia espiritual de la lucha contra la mafia, el significado del desenmascarar la cara del Anticristo de lo que la Madre Celeste le había hablado en Fátima el 2 de Septiembre de 1989, resaltando la importancia de la elección de trabajar estáblemente en Sicilia.
Cada palabra suya encierra el acto de amor más alto que un hombre puede cumplir sobre esta tierra: dar la vida por los propios amigos, por los propios hermanos.
Un acto de amor al que ya hemos asistido hace 2000 años a través del sacrificio de Jesús Cristo y que ahora reencontramos en un instrumento suyo consciente, hombre entre los hombres.
Y es en el nombre del Maestro, en espera de su regreso y en el nombre de todos los Justos que se han alternado entre nosotros para hacernos libres que tenemos que honrar esta deuda. Luchando por la justicia. Alégremente, como decía Paolo Borsellino, con coraje y determinación sin retroceder nunca.
Con la conciencia de tener una gran responsabilidad respecto a quienes nos han precedido y que nos exige continuar luchando para liberar a nuestra Tierra con la verdad.
Lorenzo Baldo
Sant’Elpidio a Mare 24 de julio de 2009

 

LIBROS: “MAFIA LIMPIA”, HOLDING DEL CRIMEN Y ALTA FINANZA

(ANSA) – ROMA, 12 de junio – La mafia sucia, que mataba sin problemas y con métodos clamorosos, ha dejado el campo a una afirmada multinacional del crimen que tiene objetivos mucho más ambiciosos: la conquista de los mercados financieros. Cosa Nostra no mira a eliminar a sus adversarios, sino a comprar y se ha convertido en la más grande empresa italiana como facturación.
En este panorama concentran la atención el diputado Elio Veltri y el magistrado Antonio Laudati con el libro “Mafia Pulita” (Longanesi, 240 páginas, 14,60 euros) que estará a la venta en los próximos días. El libro será presentado en Roma el 24 de junio en Campidoglio en un encuentro al que participarán el ministro de la Justicia Angelino Alfano, el jefe de los fiscales nacional Antimafia Pietro Grasso, el Jefe de la Policía Antonio Manganelli y el ministro para las “Políticas Europeas” Andrea Ronchi.
Como un “golpe rastrero” la mafia se ha infiltrado en los bancos, en amplios sectores de la vida pública y reinvierte en la economía legal el enorme volumen de dinero proveniente de las actividades ilegales. El patrimonio de la Mafia podría colmar por si sola la deuda pública italiana. En el 2003 –escriben los autores- el conjunto del facturado global de los grupos criminales ha alcanzado 85 mil millones de euros, que equivale al 7 por ciento del producto interno bruto nacional. Las mafias italianas “constituyen un gran holding con un facturado global de 130 mil millones de euros y un activo que roza los 70 mil millones”. Según un documento de la Dirección Investigativa Antimafia, la industria del crimen da trabajo al 27 por ciento de los habitantes de la región italiana de Calabria, al 12% de la Campania, al 10 % de los sicilianos y al 2 % de los de Puglia.
“Con datos “Istat” en la mano, se trata de casi un millón y 800 mil italianos. Uno de cada diez ciudadanos residentes en el Sur”. La conquista de la alta finanza y de los sectores empresariales más  rentables (construcción, eliminación de deshechos, comercio, inmobiliarias, sanidad, ramo agroalimenticio...) es el último de los territorios sobre los que Cosa Nostra ha posado los ojos y quiere meter las manos, después de contar ya con el control de los estupefacientes, de la prostitución, de la usura y de las extorsiones, de la inmigración clandestina. “Una enorme masa de dinero que poseen los grupos criminales –afirman Veltri y Laudati- está presente en nuestros mercados y es capaz de condicionar el desarrollo de nuestras economías. Es de tal alcance la situación que es difícil distinguir las actividades económicamente limpias respecto de las ilegales, porque muy a menudo los mismos individuos las manejan simultáneamente y se mimetizan como verdaderos empresarios”. (ANSA)
LEA LA RESEÑA DEL LIBRO (EN ITALIANO)

FM/ S0A QBXB


 

LOS ESTRAGOS: ¿ES AUN POSIBLE LA VERDAD?
De Lorenzo Baldo

Palermo. En un encuentro público que ha tenido lugar el pasado 28 de mayo en el complejo Kursaal Tonnara Bordonaro, se ha hablado de la verdad que está detrás de los atentados del ’92 y del ’93 y que todavía falta, y del misterio de los así llamados ideólogos ocultos. Título: “Los estragos: ¿es aún posible la verdad?” Primera etapa de un ciclo de citas realizadas por la librería Kursaal Kalhesa.
Los periodistas Giuseppe Lo Bianco y Sandra Rizza han entrevistado al vice presidente de la comisión parlamentaria antimafia Fabio Granata, al fiscal adjunto de Palermo Antonio Ingroia y al líder del movimiento “Un’altra storia” (Otra historia) Rita Borsellino (ahora candidata a las elecciones Europeas con el PD (Partido Democrático).
La cita es al aire libre, cerca del mar. A las 10 de la noche el aire es fresco. Pero es otra clase de frío el que te entra dentro. Antes de la entrevista se proyecta una “memoria por imágenes” de Falcone y Borsellino, un breve documento visual realizado por Ernesto Scevoli, sobre una idea de Sandra Rizza y Peppino Lo Bianco.
La música de Bach acompaña las imágenes sobrecogedoras de los atentados de Capaci y de Via D’Amelio. Imágenes de Paolo Borsellino, inéditas bajo algunos aspectos que se sobreponen, mientras habla en la Biblioteca Municipal después del atentando de Capaci. El video termina después con Falcone y Borsellino en el palacio de justicia que, a cámara lenta, se alejan mientras hablan entre ellos.
Se vuelven a encender las luces. Sandra Rizza toma la palabra recordando que “la segunda República ha nacido sobre los estragos”. Misterios y más misterios, la computadora de Giovanni Falcone violada y manipulada poco después de su asesinato, así como la desaparición de la agenda roja de Paolo Borsellino, pocos minutos después de la masacre.
Rita Borsellino es la primera en contestar a la pregunta sobre el estrago de Via D’Amelio. “Cuando me maten no habrá sido solo Cosa Nostra”, comienza diciendo citando la frase de su hermano, dando a entender lo que piensa sobre los ideólogos de ese asesinato. Después del estrago de Capaci “Paolo era depositario de una verdad que no tenía que salir a la luz” explica Rita introduciéndose en los meandros de esa perversa “tratativa” Estado-Mafia a la que se habría opuesto con todas sus fuerzas el mismo Paolo Borsellino.
La duda que le machaca en la cabeza a la líder de “Un’altra storia” es la de que “se quiera construir una verdad a medida”. Es por el mismo motivo que se pregunta “¿por qué Gaspare Spatuzza se decide a hablar solo después de 17 años?... “sin lograr dar una explicación objetiva.
Sandra Rizza vuelve a tomar el hilo del discurso a partir de la archivación del 2001 de Dell’Utri y Berlusconi indicados en esa época como posibles ideólogos externos en los estragos del ’92. Investigaciones que después se encallaron, “arrebatadas”.  ¿Pero por que razón?
Nosotros nos tendríamos que preguntar como es que nunca se ha descubierto la verdad sobre esos estragos –contesta Antonio Ingroia- después de ello debemos comprender si sea debido a la incapacidad de la magistratura, de la insuficiencia de los medios a disposición o de algo más”.
Las verdades más difíciles que afrontar detrás de estos o de otros estragos  -sigue diciendo el fiscal adjunto de Palermo- son verdades que llaman en causa no solo a las organizaciones criminales, sino también a elementos de nuestra sociedad “de gente bien”, elementos de las instituciones que han hecho negocios con la mafia”. “Las verdades difíciles no pueden ser individualizadas solo por la magistratura y las fuerzas del orden, es necesaria también una coparticipación de la sociedad civil, un empeño colectivo... ¡estas verdades pueden ser conquistadas solo si hay un pueblo que las quiere saber!”.
Para Ingroia es realmente denigrante que nunca haya sido instituída una comisión de investigación sobre los estragos del ’92 y del ’93.
El vicepresidente de la comisión antimafia Fabio Granata interviene afirmando que de todas formas “ninguna de las comisiones parlamentarias han resuelto mucho...” Un instante después, Granata se compromete públicamente en promover personalmente el proyecto de una comisión de investigación sobre los estragos. “La mafia necesita contactos con el poder –subraya- y los estragos del ’92 y del ’93 nacen del fin de un alineamiento de poder”.
Peppino Lo bianco vuelve a ocuparse de la agenda roja de Paolo Borsellino y pregunta a Antonio Ingroia el significado de su desaparición. El magistrado que ha trabajado por mucho tiempo al lado de Paolo Borsellino recuerda su estupor ante la noticia de que su “maestro” hubiese tenido una especie de diario personal y que hubiese sido robado de la escena del delito.
Ese mismo estupor que había tenido Paolo Borsellino al día siguiente de la publicación de los diarios de Giovanni Falcone en el Sole24Ore.
En ese entonces Borsellino había exclamado: “Tengo que saber a que se refería... detrás de cada palabra de Falcone puede hallarse la clave para comprender su atentado...”. El fiscal adjunto hace una pausa. “Esas palabras de Paolo Borsellino se me han quedado grabadas –dice lentamente Antonio Ingroia- y cuando supe de Borsellino y de su agenda desaparecida pensé que Paolo tenía la necesidad de escribir secretos y verdades. Por esto pienso que en esa agenda esté la clave también para el estrago de Via D’Amelio...”
Para Ingroia esa agenda puede contener “alguna verdad embarazosa”, pero sobretodo “es improbable que haya sido destruída” visto que es más lógico pensar que “esté en manos de alguien que la puede usar como arma de chantaje”.
“La verdad sobre los atentados da miedo –añade Ingroia mientras la gente escucha con mucha atención- y cuando a la magistratura se le impide continuar con ciertas investigaciones significa que esos determinados secretos no pueden ser desvelados”.
Sandra Rizza pregunta a Rita Borsellino cómo puede conciliar su rol dentro del PD, un partido en el que está también el vicepresidente del CSM (Consejo Superior de la Magistratura) Nicola Mancino, notorio por sus muchos “no recuerdo” relativos al encuentro del 1 de julio con Paolo Borsellino.
Rita Borsellino evita hacer polémicas y se limita a poner en evidencia con amargura la gravedad de ciertas “amnesias” de Mancino. Después prosigue su intervención lanzando su proyecto político en Europa estrechamente ligado a la institución de una especie de “observatorio” europeo sobre los estragos de mafia.
También para Antonio Ingroia es importante llevar a Europa una búsqueda de la verdad sobre los estragos en cuanto en Italia “vivimos una realidad al revés” donde hay “una mafia con la que un ex ministro ha dicho que era necesario convivir”.
El fiscal adjunto de Palermo afronta con lucidez la realidad de nuestro país: sentencias escandalosas que los medios de comunicación y los políticos han callado o tergiversado, ataques del premier a la magistratura y sobretodo la falta de una reacción civil por parte de la gente.
¿Dónde están los miles de personas que bajaban a la plaza para protestar contra “tangentopoli” (Investigación sobre corrupción de altos cargos en Italia en los años 90) o que atascaban los fax de las redacciones de los periódicos con sus protestas? Mirando atrás parece que han pasado siglos.
Para Ingroia asociaciones como Addiopizzo, LiberoFuturo y otras seguramente dan esperanza, pero son pequeños oasis en un desierto de indiferencia que avanza implacablemente.
A la pregunta de Peppino Lo Bianco sobre lo que haría si estuviese en la comisión antimafia Rita Borsellino responde segura que leería todas las actas referidas a los estragos del ’92 con la convinción de que a partir de la fase preparatoria de los atentados se podrían encontrar datos que profundizar para llegar a la verdad.
Lo Bianco cita una parte de la relación entre mafia-política extraída de un informe de Giovanni Pellegrino a la Comisión Estragos y pide a Ingroia su parecer sobre la función de las comisiones. El magistrado destaca que las comisiones de investigación en Italia tengan un propio valor pero que “el problema es que después falta dar el paso siguiente”.
La falta de esa atención pública fundamental para estimular un sistema político que ya de por si es sordo a los llamados de la sociedad, es el fondo del tema. La carencia de esa atención capaz de apuntar el dedo sobre las responsabilidades éticas y morales de quien gestiona el poder es cada vez más tangible.
Ingroia cita el ejemplo de una sentencia gravísima como aquella a cargo de Giulio Andreotti, absuelto de la acusación de “participación y asociación mafiosa”, pero con la mancha indeleble de la prescripción por el delito de concierto para delinquir por hechos antecedentes a los años ’80 (con una motivación de la Corte Suprema de Casación que sanciona la relación entre Cosa Nostra y Andreotti fruto de una “participación suya en el delito asociativo no en términos reductivos de la mera disponibilidad, sino en aquellos más amplios y jurídicamente significativos de una concreta colaboración”ndr). Una sentencia que, subraya con amargura el magistrado palermitano, consiente igualmente al mismo Andreotti de seguir siendo homenajeado en los estudios televisivos. Algo impensable para cualquier otro país “civil”.
Después Peppino Lo Bianco lee a Fabio Granata una declaración suya sobre Berlusconi hecha algunos años antes “Berlusconi no puede hacer por una hora el defensor del mozo de caballeriza Mangano (fallecido y condenado por mafia) y pretender guiar no digo el Estado sino tampoco la coalición”) y le pregunta cómo es que puede ahora aceptar que el mismo Berlusconi esté a la cabeza de su gobierno.
Granata encaja mal el golpe y explica que lo ha logrado “así como Rita Borsellino está en el mismo PD en el que está Nicola Mancino...”
Algunas personas del público protestan notoriamente, el vicepresidente de la comisión antimafia se corrige y ratifica que de todas formas confirma que se trataba de una afirmación “gravísima” y que “un hombre que hace política no podía decir eso”. Pero son palabras que en una noche de mayo hacen eco sin dar golpe.
El exponente de AN (ahora PDL-Popolo della Libertà) declara que si en Sicilia existe una especie de “movimiento de resistencia” contra la mafia se debe precísamente a Falcone y Borsellino y que “la lucha contra la mafia deber volver a ser una prioridad en la agenda política”. El público que había todavía le observa sin ni siquiera reaccionar. La verdad sobre los estragos “de Estado” está todavía lejos.

1 de junio 2009

 

Info libreria Kursaal Kalhesa http://www.kursaalkalhesa.it/default.asp?s=4


 






Comprobaciones cruzadas.
Brusca, Riina y Ciancimino saben quién es el “terminal” de la Tratativa.
Giorgio Bongiovanni y Silvia Cordella


27 de mayo 2009.

La desaparición de documentos importantes es siempre el final de todo delito exclusivo. En este caso pudiera ser la premisa de algo grave que podría acontecer.
Para evitar lo peor el fiscal de la DDA (Dirección Distrital Antimafia) de Boloña Walter Giovannini ha obtenido la asignación inmediata de una escolta a Massimo Ciancimino que en días pasados había denunciado la desaparición de una acta de interrogatorio y de algunos apuntes que él mismo había escrito en vista de su comparecencia como testigo clave en el proceso Mori – Obinu (por la fallida captura de Provenzano en 1995). Pero después de ni siquiera una semana de la disposición, el comité para el orden y la seguridad pública de Boloña ha dado un paso atrás y antes de ayer, mediante una nota a la agencia de prensa ANS, ha rectificado “que no ha dispuesto ninguna tutela”, sino solo “una protección –por iniciativa del Cuestor- que será transformada en breve tiempo en vigilancia radio controlada ¿Un error de evaluación o una señal de discontinuidad? Seguramente una decisión que expone al hijo de don Vito a pesadas consecuencias precisamente en el periodo crucial que precede su convocatoria en aula en el ámbito del proceso por la fallida captura de Provenzano, en el cual será interrogado sobre la espinosa cuestión de la Tratativa (presunta negociación entre Cosa Nostra y el Estado).
Massimo Ciancimino es un blanco sensible porque es el guardián de los muchos secretos que han ligado la vida de su padre a la de Bernardo Provenzano. Para él la primera condena a muerte la decretó en los años ’90 Totó Riina cuando supo de su rol de intermediario en los contactos entre su padre y los carabinieros. También el boss de Trapani Matteo Messina Denaro tendría una cuenta pendiente por la falta de pago de un soborno en el territorio de Alcamo. Pero hoy, el peligro más fuerte lo representan las declaraciones que está concediendo a la DDA de Palermo, Caltanisetta y Catania donde, a raíz de su conexión, se han puesto en marcha y se han vuelto a abrir una serie de investigaciones destinadas a extenderse a sectores de la política y del mundo empresarial que han instaurado estrechas relaciones con la mafia.
La revocación de la escolta por lo tanto se traduce en una señal negativa no solo para él, sino también para los que, estando comprometidos en la verificación de verdades incómodas en estas actividades investigativas, captan la dramática ausencia de las instituciones. “En esos documentos había una serie de apuntes de los que habría tenido que hablar con los magistrados de Palermo –nos había dicho por teléfono Ciancimino junior- pero, después de regresar de un reciente viaje, me he dado cuenta de que esos papeles habían desaparecido”. Lo inquietante es que quien ha entrado en casa no ha forzado la puerta. “Todo ha quedado en orden”. Massimo Ciancimino sabe que quien ha hecho irrupción en su casa ha querido de cierto darle un mensaje preciso y desanimarle para que no hable. Por otra parte, desde cuando ha decidido colaborar con las fiscalías sicilianas, no obstante los seguimientos, las cartas anónimas, la gasolina en el coche y la jeringa de propano delante de su casa, el hijo del ex Alcalde de Palermo no ha retrocedido un solo paso. Sus intenciones eran las de contar, después de muchos años de silencio, muchas verdades. La más delicada es ciertamente la que se refiere a la famosa Tratativa a la que en 1992 participó el padre como intermediario entre el ROS (grupo especial) de los carabinieros y Cosa Nostra.
La cita en aula del pasado 23 de mayo había sido convocada por la cuarta sección penal de Palermo para escucharle en mérito a estos temas, pero al final su deposición ha sido aplazada.
En compensación la Corte ha escuchado a los arrepentidos Ciro Vara y Giovanni Brusca y ambos han confirmado lo que ya habían dicho en el pasado. Brusca, en particular, ha referido algunos detalles vividos en esos primeros meses del ’92 cuando las condenas de la Casación del primer maxiproceso se habían convertido en definitivas con la sentencia del 30 de enero de ese año. Una traición que había empujado a Salvatore Riina a idear la estrategia del estrago para reaccionar con violencia a ciertas promesas que no habían sido mantenidas. Por esta razón hizo asesinar a Salvo Lima, su referente de la democracia cristiana (partido italiano) cercano a Andreotti y Giovanni Falcone, su acérrimo enemigo.
El jefe de Cosa Nostra quería que el Estado negociara y así fue, según el colaborador, enseguida después del atentado de Capaci. Después de la muerte de Falcone, Riina llegó “con un aire de satisfacción” diciendo que “alguien del Estado” “había tenido miedo” y que, haciendo el gesto con las manos, “le había hecho una lista así de grande”. “Es decir, explica Brusca- toda una serie de peticiones para mejorar nuestra condición”. El objetivo principal de los “jefes mandamiento” de Cosa Nostra a nivel regional era en efecto el de obtener una revisión del maxi proceso, pero también el aligeramiento de algunas leyes sobre la incautación de bienes y la aplicación de beneficios carcelarios previstos por la ley Gozzini. Otras pretensiones en cambio habían sido probáblemente consideradas inaceptables. Por esta razón en un cierto momento la “tratativa” se había detenido. Estamos en el periodo entre los dos atentados y esa respuesta negativa “puso a Riina un poco nervioso porque la “tratativa” se había estancado”. Inesperádamente también Brusca fue detenido durante la preparación del atentado al diputado Mannino (político italiano). Un delito que se colocaba en la estrategia inicial de Riina para rebatir las promesas no mantenidas por los políticos. Después de algunos días explotó la bomba en Via D’Amelio en donde murieron el juez Paolo Borsellino y cinco agentes de su escolta. Era la señal de que el programa previsto había cambiado. ¿Pero de dónde nacía la exigencia de eliminar al juez? La respuesta hay que buscarla en ese enredo atávico entre el poder mafioso, político y empresarial que en ese periodo desembocó en una “tratativa” que elementos del Estado emprendieron con Cosa Nostra. Una negociación de la que Brusca conocía las fases por boca de Riina en persona, pero que no llevó adelante diréctamente porque estaba “en manos de otros”. Solo después de su arresto Brusca, durante una sucesiva fase procesual, supo que el intermediario de la Tratativa era Vito Ciancimino en contacto con carabinieros del ROS, precisámente con el general Mario Mori y el capitán De Donno. Lo cual no le sorprendió para nada, Brusca ya había sacado sus deduciones. Los militares se lo confirmaron solo en el momento del debate, con la diferencia que pusieron una posfecha a ese “diálogo” con Cosa Nostra, es decir, después de julio del ’92, motivándolo con la intención de capturar a Riina y Provenzano.
Pero es una fecha que no coincide con las declaraciones del ex boss de San Giuseppe Jato (Brusca) y tampoco con lo que sostiene Massimo Ciancimino, el hijo de don Vito, el cual ubica la tratativa en el mes de junio de 1992. Queda aclarar quién pudiera haber sido la terminal de esta Tratativa. Brusca, con un golpe de efecto en la audiencia, ha dicho que está en conocimiento de este nombre porque se lo dijo Riina. A pesar de las insistentes preguntas de la defensa de Mori y de Obinu (abogados Milio y Musco), y las de la Fiscalía, representada en aula por los fiscales Antonio Ingroia y Nino Di Matteo, el colaborador se ha atrincherado en el silencio. ¿El motivo? Investigaciones en curso bajo secreto. La única frase que la defensa ha conseguido sacarle es “dije ese nombre en un tiempo en el que no se sospechaba, en fase de instrucción”. Efectivamente, volviendo años atrás Brusca habló solo una vez de ese personaje. Lo hizo durante un debate sobre los atentados, afirmando que la identidad de la terminal la dijo a los fiscales Chelazzi y Grasso, en ocasión de un interrogatorio en la cárcel, después de la aprobación de la ley que limita el tiempo de las declaraciones de los arrepentidos a 180 días. Así decía Brusca: el difunto procurador Chelazzi (fallecido de infarto el 17 de abril 2003) y el procurador Grasso “me han hecho razonar sobre quién podía ser aquel que hacía de intermediario de Salvatore Riina en estos contactos y yo hablé enseguida de Antonino Ciná, de Ciancimino y de otros... De todas formas, aunque lo imaginaba no tenía pruebas. Estando después en Palermo por otros problemas judiciales “leo el diario La República” (que me ataca cuando conviene, soy bueno y no soy bueno, depende de las circunstancias...) y veo confirmado lo que yo había dicho y sale fuera a quien Salvatore Riina había mandado la famosa lista para otener los beneficios para Cosa Nostra (...)”.
Aunque en ese entonces Brusca no dijo ese nombre, directamente indicó con precisión que estaba referido en el artículo escrito por Viviano en el que el único nombre que emerge es el del actual vicepresidente del CSM (Consejo Superior de la Magistratura) Nicola Mancino. En efecto Viviano escribía: “Los dos fiscales (Grasso y Chelazzi citados por Brusca, ndr.) son los autores del acta de interrogatorio que aún está bajo secreto y en esa acta Brusca hace referencia al ex Ministro del Interior, Nicola Mancino que tomó posesión de su cargo en el Viminale (sede de la Presidencia del Consejo de Ministros) el 1º de julio del 1992, precisámente el día en que Borsellino interrogaba en Roma al arrepentido de mafia Gaspare Mutolo y que interrumpió el interrogatorio por unas horas para ir precisamente al ministerio del Interior. Mancino desmintió el encuentro con el juez Borsellino afirmando que no sabía nada de la tratativa”.
Se trata de episodios que pudieran ser sin embargo actualizados gracias a las revelaciones de Massimo Ciancimino, testigo directo de esa tratativa a finales de la primavera del ’92 y que pudieran involucrar al ex-ministro del Interior Nicola Mancino, el cual no se excluye que haya podido mencionarlo al juez Paolo Borsellino. Si así fuera tendría una relevancia crucial la anotación en la agenda gris del juez en la que a las 18:30 del 1º de julio de 1992, dieciocho días antes de su muerte, tenía apuntado el encuentro con el neo-ministro del cual había salido trastornado. Una cita que Mancino, actual vicepresidente del CSM, no recuerda porque “entre tantos apretones de manos y todas las personas que ese día (había pasado apenas un mes del estrago de Capaci y no recordaba la cara de Borsellino, ndr) fueron a rendirle homenaje por la toma de su cargo en el Viminale no sabe si estaba también el juez de Palermo”. Aparte de los recuerdos de Mancino, lo único que parece ser cierto es que la tratativa, al contrario de lo que afirman Mori y De Donno, en esa fecha ya estaba ampliamente puesta en marcha.
Y dado que don Vito no era un ingenuo ni mucho menos un desprevenido no hubiera llevado jamás adelante un asunto de ese alcance si no hubiese contado con garantías que los dos militares eran portadores de un mandato superior que garantizaba su delicada intervención. Entonces es plausible considerar que Borsellino ese día 1º de julio de 1992 llegó a conocimiento de una negociación entre elementos de las Instituciones y Cosa Nostra y es más seguro todavía que él nunca jamás, sobretodo después de la muerte de Giovanni Falcone, hubiera podido aceptar un compromiso como éste.
De esta manera, como deducen varias sentencias, Borsellino se puso en medio obstaculizando ese diálogo que causó sin remedio la aceleración de su muerte, planeada a toda prisa, en lugar de la del diputado Mannino.  Hipótesis que, quién sabe, pudieran ser confirmadas en los documentos candentes que Ciancimino pudiera haber heredado del padre y contestar a muchas, demasiadas preguntas que todavía hoy no han sido aclaradas.
Por este motivo la desaparición de algunos fascículos en el departamento de Massimo Ciancimino suscita gran preocupación, así como la noticia de la escolta revocada, no se sabe bien por qué, después de ni siquiera una semana de haber sido aplicada. Episodios que minan la serenidad del testigo exclusivo. Y quizás es esto lo que alguien quisiera obtener, precisamente ahora que las investigaciones sobre la fallida captura de Provenzano en 1995, están tomando fuerza en Palermo así como las que se refieren al atentado de Via D’Amelio en Caltanissetta. No es una coincidencia que precisamente Salvatore Riina en sus declaraciones espontáneas del 2004, en presencia de la Corte que lo procesaba, haya preguntado cómo es que nadie nunca hubiese ido a preguntar a Massimo Ciancimino el por qué Mancino sabía, cinco o seis días antes de su arresto, que el jefe de Cosa Nostra habría sido capturado. Riina, adelantando también las declaraciones del hijo de don Vito, revela la existencia de una tratativa en la que él mismo hubiera sido “vendido” para acabar como chivo expiatorio y tapar las responsabilidades de altos poderes que, así como dejan suponer las sentencias, concurrieron a la determinación del atentado de Capaci y el de Via D’Amelio.
“Señor Presidente, comienza diciendo Riina- le quería decir que yo en este proceso (por los atentados en la península, ndr.), yo me pregunto qué tengo que ver. Porque prácticamente yo... cuando acontecieron los atentados de Florencia, Roma, Milán yo fui arrestado el 15 de enero del ’93... y cuando fui arrestado me llevaron a Roma en aislamiento. Por consiguiente no tenía contactos con nadie... cámaras video detrás de la puerta, detrás de las ranuras. Me pusieron los guardias penitenciarios, es decir que he vivido por 5 años y medio siempre en esta situación los primeros meses, siete, ocho meses hasta julio yo no veía televisión noticiarios, no sabía si estaba vivo o muerto, estaba aislado de todos. (...) Por esta razón yo me pregunto ‘¿yo por qué soy imputado en este proceso?’ Entonces se me dice al principio ideólogo, después se me dice de otra forma, ahora al final en la sentencia se me dice ideólogo. O sea que soy ideador, condenado por ser ideador, pero señor Presidente, la verdad es que quizás al Estado sirvo como pararayos porque todo lo que sucede en Italia y que ha sucedido en Italia al final se imputa a Riina. Riina es pararayos y Riina va bien para todos los sabores para todos los procesos que se hagan a Riina o a los compañeros de Riina. ¿Qué pasa que en esta situación de Florencia, pero si yo estoy ahí que no tengo contactos con nadie a quien se lo mandé a decir? ¿Cómo lo mandé a decir? ¿Cómo soy el ideólogo? ¿Cómo lo ideé? (...) Después está el tema de los otros procesos. Por decir yo estaba en el proceso Falcone. En el proceso Falcone hay un avión en el cielo que vuela mientras explota la bomba, este avión no se puede saber de quien es, quien es... y entonces se condena a Riina porque Riina es cómodo. Estamos en el proceso de Borsellino y ahí en el Monte Pellegrino está el hotel y en el hotel están los servicios secretos y cuando explota la bomba los servicios secretos desaparecen y no se citan nunca, por que se condena a Riina... ¡porque Italia está así! O sea, cuando Scalfaro (ex Presidente de la República) dice ‘no estoy de acuerdo’, debo decir señor Presidente: yo no estoy de acuerdo. Yo no estoy de acuerdo con estas condenas hechas de esta manera. Estas son condenas hechas en la mesa. No son condenas porque se busque la verdad, porque yo haya cometido estos delitos o haya hecho cometer este delito. Son cosas... cosas absurdas... porque si Ud. hace caso a Di Carlo le creen cuando me acusa a mí o a otros, pero cuando Di Carlo dice que fueron a verle en la cárcel de Inglaterra los servicios secretos americanos y los italianos y esos de Inglaterra porque querían ayuda para matar a Falcone él ha nombrado a su primo, ese al que encontraron después ahorcado en la cárcel de Roma. O sea que sucede, que el primo... pobrecito se ha puesto a disposición pero después le ha costado la vida... (...) Está Brusca que dice que en Boboli (jardines de Florencia) hice poner una bala y yo Riina no sabía nada de eso, pero todas las cosas van así señor Presidente... sabe cuando el abogado pide como testigo al hijo de Ciancimino. El hijo de Ciancimino nunca ha sido citado, nunca escuchado. ¿Por qué no se oye decir que el hijo de Ciancimino estaba en contacto con el coronel de los carabinieros que era alumno de los que me han arrestado? ¿Por qué el hijo de Ciancimino que colaboraba con este coronel no nos dice por qué cinco, seis días antes, el diputado Mancino nos dice: ‘Riina estos días será arrestado’. Pero a Mancino ¿quién se lo dijo cinco, seis días antes que “Riina sería arrestado”? y entonces están estos señores que me han vendido y entonces buscar la verdad no es que signifique (...) La verdad está bien a todos señor Presidente, puede estar bien también para mí, pero ¿por qué se me debe condenar a mi por cosas que yo no se,  que no he cometido y que no he hecho. Yo señor Presidente le estoy agradecido a Ud. y a la Corte por haberme escuchado pero me siento la persona a la que apuntan para decir “tú eres el pararayos de Italia. Tienes que pagar la cuenta de todos”.
27 de mayo 2009


Con De Magistris en Nápoles, en “lucha por los derechos”
De Monica Centofante y Silvia Cordella

25 de mayo 2009

Entre Peppino Impastato (joven conductor de radio asesinado por la mafia en 1978) y la Resistencia. Entre el ejemplo de un hombre que por si solo ha contrastado la más potente forma de criminalidad organizada y la contraposición a un gobierno que con Berlusconi – y gracias “a la actitud absolutamente respetuosa de la gran parte de la oposición de este país” – está actuando y perfeccionando el designio peduista (de la Logia P2) de Licio Gelli.
Y aquí encuentra espacio el empeño en Europa del candidato del partido “La Italia de los Valores”, Luigi De Magistris. Y es el sentido de la manifestación “Lucha por los derechos”, organizada por él mismo el sábado 23 de mayo en Nápoles en el escenario del Teatro Tenda Palapartenope. Junto a Sonia Alfano (hija de Beppe Alfano, periodista asesinado por la mafia) y con la presencia de Carlo Vulpio, Antonio di Pietro, Beppe Grillo, Alberto Lucarelli, Antonio Marfella (toxicólogo y oncólogo) y de una serie de artistas, músicos e intelectuales: “Porque estamos convencidos de que el pasaje fundamental de una revolución sobre los derechos sea el de poner la cultura en el centro de este recorrido diferente”.
Que en los hechos es verdaderamente diferente. De las “caras nuevas” de muchos de los candidatos de La Italia de los Valores a los programas electorales que colocan al centro de la agenda política la defensa de la Constitución Republicana y la lucha contra las mafias. Por este motivo la entrada del Palapatenope ha sido abierta el sábado por la tarde, el mismo día y casi a la misma hora en la que hace 18 años era asesinado el juez Giovanni Falcone junto a su esposa Francesca Morvillo y los hombres de su escolta. El 19 de julio le tocó a Paolo Borsellino en Via D’Amelio. Dos atentados de Estado, recuerda De Magistris “sobre los cuales, si soy elegido, me comprometeré desde Europa a hacer luz. Lo digo en toda Italia y lo repito en Nápoles”. En conexión telefónica Tara Gandhi (nieta de Mahatma Gandhy) y Clementina Forleo el hermano del juez, Salvatore Borsellino, que invoca precisamente a la Resistencia, el deseo de Justicia y la necesidad de luchar para defender los sagrados principios de la Constitución. La verdadera protagonista de casi seis horas de intervenciones con intermedios musicales de algunos artistas, de bailes coloridos de grupos de chicos que se abren el paso entre el gentío haciendo palmas al ritmo de la música cantando en un coro compacto “Bella ciao”. Una fiesta dedicada a los derechos, una tentativa exitosa de “contaminación social”, como la define el ex magistrado de Catanzaro”, que es una señal fuerte de disenso creciente contra el modelo neo-autoritario “fundado en el consumismo universal, sobre el aparentar más que sobre el ser; sobre las azafatas de televisión más que sobre Peppino Impastato”. Un modelo consolidado por la propaganda del régimen – “ya no se trata de perro de guardia del poder, sino de perro de compañía”, que es parte fundamental de ese designio subversivo del orden constitucional en el que se incluyen “el aniquilamiento de la autonomía y de la indipendencia de la magistratura; un Parlamento que deber ser órgano de ratificación de la voluntad de la mayoría; una Corte constitucional que tiene que ser modificada de manera que no pueda barrer esa ley indigna que es el “Lodo Alfano” (que garantiza la inmunidad a los más altos cargos del Estado), la cual viola el artículo 3 de la Constitución”.
Las palabras de De Magistris toman fuerza con los siguientes relatores, que se concentran en particular sobre la necesidad de una información libre y de una justicia igual para todos. “La TV hace estúpida la opinión pública y los diarios son agonizantes, zombis que quieren arrastrar consigo, bajo tierra, a las personas que están vivas todavía”, grita el periodista Carlo Vulpio, que también es candidato en la lista Italia de los Valores. Que llama a no delegar: “Ha llegado el momento de que juguemos nosotros la partida, seguidnos, preguntadnos, usadnos, dadnos una mano y hagamos esta revolución de los buenos, de la gente, de esta sociedad civil que todavía reacciona. A mi no me interesa ir al Parlamento Europeo, lo importante es tomar las riendas de nuestro país y nuestro futuro. Si no lo logramos ahora, no creo que tengamos una segunda ocasión”.
En cambio Sonia Alfano, abriendo la manifestación, ha hablado de estado “no filomafioso, sino símplemente mafioso”, recibiendo un fragoroso aplauso entre los muchos jóvenes y menos jóvenes que ya se habían agrupado debajo del palco, mientras muchos otros fluían lentamente en el gran pabellón circular del Palapartenope.
“Me siento una luchadora que debe defender la Constitución de manos del Estado (contra el Estado) y de las instituciones”, ha seguido diciendo la hija del periodista Beppe Alfano asesinado por la mafia en 1993, lo mismo que tendríamos que hacer cada uno de nosotros en el contexto de una nueva revolución político cultural “que tienen que empezar desde abajo a la fuerza”. “Pedimos las dimisiones de una cierta gente que está en el poder”, proclama, en sintonía con Antonio Di Pietro que poco después dará a conocer la decisión de la “IDV” de promover una moción de censura hacia el Presidente del Consejo. Una decisión tomada después de la petición de un encuentro formulada por los jefes de grupo Antonello Soro y Anna Finocchiaro por los cuales “la reiterada manifestación de hostilidad y desprecio por parte del premier (Berlusconi) hacia las prerrogativas del Parlamento merecen una respuesta adecuada”. Pero no sirve de nada hablar, sostiene con firmeza Di Pietro, “el martes, en la apertura del Parlamento, desafiaremos las instituciones pidiendo el “impeachment” (estado de acusación) y queremos ver cual será la actitud de la oposición”. Es así que se debe contrastar un Presidente del Consejo que quiere escapar de la Justicia protegido por una información oficial “que el otro día no hablaba de la condena de Mills y del rol de Berlusconi, sino solo del enfado que tenía. No se puede dar la palabra al imputado contra su juez, no puede ser usado el Parlamento para hacer una sentencia política contra los magistrados, para criminalizar la magistratura”.
Y una apreciación a su batalla ha llegado también por parte del cómico Beppe Grillo, que ha dejado entrever la posibilidad de un futuro camino juntos a pacto de que Di Pietro tenga “el coraje de dejar perder definitivamente a algunas personas. El, dentro, sigue siendo un agricultor: quiere tener a todos con él pero si toma esta decisión iremos juntos”. Después ha precisado que su apoyo va en particular a algunos candidatos de la lista: Luigi de Magistris, Sonia Alfano y Carlo Vulpio. Los verdaderos protagonistas de la noche, que ha sido una pieza importante del trabajo desarrollado en estos meses para unir al país en tema de derechos.
En el ámbito de un gran proyecto que haga de enlace entre quien asume la responsabilidad de representar a los ciudadanos dentro de las instituciones y el pueblo de la Democracia participativa. Lo ratifica aún el mismo de Magistris que no pierde la ocasión para subrayar, de nuevo, el miedo del poder constituido ante la “gran voluntad de revolución pacífica sobre derechos y por la Resistencia. Si alguien no lo ha comprendido –dice- este será un recorrido que, según mi opinión, hará que se haga migas en pocos años este sistema fundado sobre Berlusconi y el berlusconismo. Ese virus que ha influenciado la gran parte del centro izquierda”. La conclusión la deja en manos de las palabras pronunciadas por Salvatore Borsellino en Fano, el día en que se hizo pública su candidatura: “De una derrota para la magistradura, empieza una resistencia constitucional”. Para la que “se necesita a todos, porque no debe suceder que una persona como Peppino Impastato o como magistrados valientes que contrastan el crimen u otros que están en riesgo todos los días y tienen la espalda derecha sean dejados solos”. Es otro punto de la agenda política que el ex fiscal de Catanzaro ha repetido más de una vez a la prensa: el apoyo a los magistrados comprometidos en investigaciones delicadísimas y cruciales para el destino de nuestro país.
Y mientras la noche está por terminar, Sonia Alfano lanza el último llamado. Una provocación contra el deseo que ha manifestado Silvio Berlusconi de ir al Quirinale (Residencia del Presidente de la República). “Recojamos las firmas, movilicemos en todos los modos posibles e imaginables para hacer sí que esa butaca no la ocupe él. A la Presidencia de la República dice “debemos mandar a Salvatore Borsellino”. Un llamado que ya está desde hace unos días en Facebook.




Desde el ’92 hasta hoy, Catanzaro y su voluntad de cambiar

De Aaron Pettinari

13 de mayo 2009

Catanzaro (Italia). Frente a  la pregunta “¿Pero por qué lo hace?” Giovanni Falcone respondía así al periodista en una entrevista: “Solo el espíritu de servicio”. Espíritu de servicio contra ese cáncer llamado Mafia que interactúa con cualquier nivel institucional. Un camino de lucha que le ha llevado a sacrificar su propia vida. Hoy la criminalidad organizada ya no mata. Los lazos con el poder político y económico son mucho más fuertes. Hoy el arma decisiva para detener a los jueces y magistrados es la delegitimación. Es lo que ha sucedido con Luigi De Magistris, ex procurador de la República en Catanzaro y a Clementina Forleo, actualmente juez de primera instancia en la Fiscalía de Cremona después de haber ocupado este cargo en Milán.
Historias de investigaciones avocadas, de sumisiones y traslados impuestos. ¿Su “error”? El “espíritu de servicio” que les ha llevado a investigar sobre esos sistemas de poder que, de una manera o de otra, en los últimos años, han caracterizado al Estado italiano. “Todos los ciudadanos tienen la misma dignidad social y son iguales delante de la ley, sin distinción de sexo, de raza, de idioma, de religión, de opiniones políticas, de condiciones personales y sociales”. Esto es lo que dice el artículo 3 de la Constitución que el Gobierno quisiera cambiar juzgándola anticuada. El pasado 5 de mayo, por primera vez desde su traslado obligado a Nápoles Luigi De Magistris ha vuelto a hablar públicamente en la que es “su ciudad” (en Catanzaro ha tenido inicio su carrera en la magistratura en el lejano 1995). Ha vuelto como candidato político indipendiente en las listas del partido “La Italia de los Valores”, para las próximas elecciones europeas que tendrán lugar en junio. Participa con él en la conferencia “Etica y política, legalidad e instituciones”, precisamente Clementina Forleo, entre las primeras que defendió públicamente al entonces magistrado en el programa televisivo “Annozero”.
Así como De Magistris también Forleo ha sufrido un injusto traslado, aunque después ha ganado el  recurso que anuló los efectos, de lo cual toda la prensa ha guardado silencio. Una noticia que rinde justicia así como la absolución del ex magistrado de Catanzaro de las acusaciones en su contra en el ámbito de la investigación “Toghe Lucane”, decretado por el juez de primera instancia de Salerno. Ambos, siguiendo caminos distintos, habían tocado los “hilos de la alta tensión”, descubriendo parte de las interconexiones presentes entre la política, el empresariado, sectores desviados de la magistratura y esa criminalidad que compenetra el tejido institucional del País. Una “nueva P2” (logia masónica), como la llama el mismo De Magistris, quizás más potente que la anterior, precisamente por los estrechos lazos entre los poderes.
“A partir de la investigación de Tangentopoli (1992), dice el ex magistrado, la situación ha empeorado mucho. Estamos en frente de una corrupción sistemática que si en un tiempo involucraba política y empresariado, hoy vemos también la participación de exponentes del poder judicial”. Esta es la gran novedad. Y el negocio más provechoso es el de las grandes financiaciones públicas. La mayor parte de ellas van a parar a los bolsillos de los comitados de negocios transversales, que después han sido reconstruidos en las investigaciones de De Magistris y de Forleo. Al lado de esta convergencia de intereses, está vigente además una constante campaña de desinformación del ciudadano en varios niveles, porque es mucho más fácil controlar el ciudadano ignorante. Y como para escapar de este “estado de ignorancia indocto”, estaban presentes en la conferencia unas trescientas personas para escuchar las palabras de los dos jueces. Un evento extraordinario en una ciudad donde todavía hoy en la Fiscalía se sientan aquellos que en primera persona hicieron de todo para obstaculizar las investigaciones más importantes de De Magistris, “Toghe Lucane”, “Poseidone” y “Why Not”.
Ha moderado el encuentro Mónica Centofante, nuestra redactora, que ha presentado brevemente el
cuadro socio-político del Estado italiano antes de pasar la palabra a los dos relatores.
Clementina Forleo ha explicado la razón de porque apoya la decisión de entrar en política de De Magistris y ha evidenciado el problema de la información en Italia y de cuanto es sierva del poder.
La candidatura de Luigi De Magistris, más allá del color político, es una revolución. Estoy aquí porque pienso que hay que compartir y apoyar la decisión de De Magistris. Ser magistrado no significa solo escribir sentencias o celebrar audiencias. Antonio Di Pietro (ex magistrado y fundador del partido La Italia de los Valores) ha comprendido que la candidatura de De Magistris es una candidatura de mucha importancia para un magistrado que ha tenido que tomar esta decisión, porque ha tenido el coraje de destapar ollas que no había que destapar”. Para el juez de Cremona “lo que ha sucedido en Catanzaro es un escándalo. El poder con “P” mayúscula necesita, para sobrevivir, una información que no esté a la altura de su función y una magistratura servil. Lamentablemente una buena parte del poder judicial es  connivente con los potentados políticos y económicos por eso hay que liberar el CSM (Consejo Superior de la Magistratura) de las lógicas clientelares, políticas y de poder”. Por esto ha anunciado sus dimisiones de la ANM (Asociación nacional de magistrados).
Ha sido evidenciado entre otros temas la relación entre instituciones y territorio, que se basa en gran parte en la gestión de los recursos públicos. La de Calabria, pero el cuadro se reproduce también en las otras regiones de Italia, es más bien compleja. De Magistris ha explicado que “en estos años Calabria ha recibido enormes recursos públicos. Tantos que si hubiesen sido divididos entre todos los ciudadanos hubieran sido más ricos. En cambio ha servido para sudamericalizar la región. Hay una parte de la burguesía que el magistrado de Palermo Roberto Scarpinato llama burguesía mafiosa. Una burguesía que se ha enriquecido transversalmente, compuesta por un circuito de profesionales que es siempre el mismo, independientemente del sector del dinero público al cual eran destinados los fondos. También esta es mafia. Se formaba así un sistema de poder muy bien aceitado. Y la intención es la de dejar esta región y sus ciudadanos en una situación de subdesarrollo. In primis porque así se controla la economía pero también la ocupación y el trabajo”.
Otro aspecto dramático de nuestro país es el de la tentativa de control de la magistratura. A juzgar por los recientes ataques sufridos, no solo por De Magistris y por la Forleo, sino también por los jueces de Salerno y por el asesor Gioacchino Genchi, se deduce el contraste entre el poder político y judicial, con el primero que interviene, en apariencia legalmente, para bloquear las investigaciones o desviarlas mediante los mismos órganos de la magistratura. “Ha habido una evolución desde 1992 bastante inquietante, dice De Magistris, aparéntemente se han verificado hechos de fuerte contraste contra la criminalidad organizada mafiosa, almenos contra su componente militar. Han sido capturados los prófugos, pero si se presta atención al nivel de penetración en las instituciones por parte de las mismas la situación ha empeorado notablemente. Vale para la ‘Ndrangheta, vale para la Mafia. Pero lo que más preocupa es la presencia de un gran hilo conductor con episodios que se repiten en el tiempo y con personajes internos de las instituciones que han obstaculizado a menudo la actividad de la magistratura. Paolo Borsellino, pocos días después del estrago de Capaci, decía que los principales responsables de la muerte de Falcone había que individualizarlos dentro de la magistratura. Palabras inquietantes. No es una casualidad si muchos de los nombres que aparecen en las investigaciones de los estragos del ’92 se vuelven a presentar también en estas investigaciones que me han quitado. No puede ser una casualidad si quien colaboraba conmigo y con las investigaciones de esos estragos han sido censurados (Gioacchino Genchi). No quisiera que ahora se intente obstaculizar las investigaciones conducidas por las fiscalías de Caltanisetta y de Palermo, como bloquearon las de “Why Not”, “Poseidón” y “Toghe Lucane”. La segunda República se funda sobre los estragos del ’92 y del ’93 y nosotros debemos saber como ha nacido. Cuando digo nosotros, quiero decir los ciudadanos”. Volviendo al tema de la información y de los fondos públicos De Magistris ha concluido diciendo: “Los ciudadanos deben adquirir conciencia de la grave patología de la que está enfermo nuestro país. Todavía no es una enfermedad mortal. El pueblo es llamado a vivir con honradez y dignidad, pero también a ser protagonista de esta especie de revolución que es necesaria para contrastar el designio peduista (de la logia P2) ideado por quien ha gobernado nuestro país en estos años”.
  


17º aniversario del atentado de Capaci. El recuerdo y la amonestación del Presidente de la República

Palermo. Desde la mañana temprano el ruido insistente de un helicóptero en el cielo de Palermo, da un toque particular a este 17º aniversario del atentado de Capaci. En el día del recuerdo del atentado en el que murieron Giovanni Falcone, Francesca Morvillo y los tres agentes de su escolta Rocco Di Cillo, Vito Schifani y Antonio Montinaro (23 de mayo 1992) está prevista la participación del presidente de la República, Giorgio Napolitano. Fuera del aula bunker de la cárcel de Ucciardone cientos de niños provenientes de toda Italia están impacientes. Muchos de ellos han llegado con la Nave de la Legalidad que ha zarpado ayer de Nápoles.
Bajo un sol candente visten todos camisetas blancas con el estema de la Fundación Falcone, principal organizador del evento. Llega el presidente. Las notas del Himno Nacional se funden con los aplausos. Napolitano se acerca a algunos niños, poco después el servicio del orden le hace dirigirse hacia la entrada del aula bunker. A la prensa la ubican en la parte alta del aula. Encima de esas jaulas que en la época del maxiproceso contenían a los mafiosos detrás de los barrotes. En esas mismas explanadas desde donde muy a menudo los familiares de esos mafiosos despotricaban animadamente como protesta. Toma la palabra Maria Falcone, hermana del juez asesinado. “Cada año tengo más esperanza -dice léntamente la profesora Falcone- y esto lo debo a los muchísimos chicos que vienen a Palermo para no olvidar el atentado de Capaci”. La presidente de la Fundación Falcone cita la “rebelión de los empresarios que han decidido decir no al racket de la extorsión y subraya la importancia de una propia y verdadera “revolución cultural”. La hermana de Giovanni Falcone ratifica como el maxi proceso haya contraseñado la “caída del mito de la impunidad de la mafia” y puntualiza que el tema del trabajo y del desarrollo ha sido elegido como tema central de esta cita este año. “Crear desarrollo económico legal en Sicilia significa hacer antimafia”. Después de estas palabras agradece al Presidente Napolitano por su presencia que define “un importante homenaje por todos los caídos por manos de la mafia”.
Empiezan a pasar las imágenes de una filmación realizada por la Fundación Falcone. Un gran halcón vuela sobre la Sicilia y observa desde lo alto. La música del maestro Nicola Piovani de fondo y la voz del actor Giuseppe Lo Cascio recorre la actividad del Juez y de su colega Paolo Borsellino. Imágenes inmortales. Trozos de entrevistas a Falcone y Borsellino, imágenes del atentado de Capaci, los funerales en la Catedral, el grito de Borselino en la Biblioteca del Municipio. Imágenes del atentado de Via D’Amelio, la apelación contra la mafia del Papa Juan Pablo II en Agrigento, para terminar la frase de John Fizgerald Kennedy citada por Falcone: “Un hombre hace lo que es su deber que haga, no importa cuales sean las consecuencias personales, cuales sean los obstáctulos, los peligros o las presiones. Esta es la base de toda la moralidad humana”. En primera fila, al lado de la Señora Clio Napolitano, está Agnese Borsellino, viuda del juez asesinado, algunas filas más atrás el hijo Manfredi y su esposa Valentina. Poco más allá está también Rita Borsellino. Dignidad y tanta concentración en sus rostros. Se vuelven a encender las luces, es el turno de la ministro de la instrucción Mariastella Gelmini. “No hay que tener miedo de hablar de mafia, de camorra, de criminalidad organizada en las escuelas –dice la Ministro que ha viajado en la Nave de la Legalidad que ha traído más de 1.400 estudiantes y profesores desde Nápoles a Palermo –para combatirla hay que conocerla”. La Gelmini hace presente que ha promovido la asignatura de educación a la ciudadanía en las escuelas “que no es la vieja educación cívica, sino una experiencia viva” y propone la idea de crear un concurso sobre la legalidad para las escuelas.
Interviene después el ministro de la Justicia Angelino Alfano. Después de dar las gracias a Maria Falcone por no haber dado nunca un color político a la manifestación en todos estos años. Alfano comienza exponiendo la realización de esas normativas antimafia inspiradas a Giovanni Falcone fruto del trabajo de su Gobierno. Muchos magistrados presentes en el aula escuchan con amargura. Conciliar las declaraciones del ministro con la realidad de lo que se prospecta en el horizonte a nivel de justicia es prácticamente imposible. La reducción de los fondos de la administración judicial, el freno a las interceptaciones, el vacío al papel del magistrado reducido al rango de empleado estatal retumban silenciósamente entre las jaulas del aula, mientras Alfano continúa con su monólogo. ¡Finálmente ha nacido, dice el Guardasellos- una antimafia de las leyes cuya expresión ética está en el hecho de que las normas nacen, finalmente, por un designio lúcido, y no dictadas por la estela de la emoción del después de los atentados”. Concluye exaltando el endurecimiento del régimen 41 bis (cárcel duro) que “será endurecido todavía más”.
Toca al ministro del Interior, Roberto Maroni, proseguir el discurso. También con él datos y más datos. Cifras y más cifras. Los operativos realizados en el año, los arrestos, los prófugos capturados, la agresión a los patrimonios mafiosos y después el compromiso de continuar. Ninguna mención a las nuevas reglas que preveen la reexpedición de los inmigrados desesperados que escapan del infierno en las barcazas ni mucho menos a las exteriorizaciones de algún colega suyo “leghista” (del partido italiano Lega Nord), que tiene sus salidas acerca de dividir los vagones de las metropolitanas milanesas entre italianos y extracomunitarios, lanzando un mensaje racista y xenófobo.
Después de una canción interpretada por los niños de “Addiopizzo junior”, le toca a Emma Marcegaglia, presidente de Confindustria. “Estamos aquí para dar testimonio de la voluntad y del empeño de hacer una batalla verdadera contra la mafia, hemos insistido para que hubiesen normas más restrictivas contra quien corre el riesgo de ser connivente con la mafia. Sobre estos temas ya los empresarios, también los sicilianos, han tomado decisiones definitivas”. En la sala los aplausos la interrumpen a menudo. “Estamos aquí para dar testimonio del empeño de la asociación y de las empresas sanas en favor de la legalidad y contra la cultura de la corrupción, de la evasión, de la colusión que contamina el tejido civil de nuestro País”. Según el presidente de Confindustria tiene que haber un neto “rechazo de pagar el pizzo” (impuesto mafioso), pero también el empeño de aislar a quien no denuncia la criminalidad. La Confindustria ha pedido que “se incluyan normas mucho más restrictivas contra el racket de las extorsiones en el conjunto de normas de seguridad”. “Hemos luchado a fin de que estas normas fueran introducidas para demostrar la buena voluntad de una rebelión contra esa cultura que es la cuna de la fuerza de la mafia. Es un camino que hemos emprendido sobretodo aquí en Sicilia y del que no volveremos atrás”. Después de la premiación de una escuela de Abruzzo llega el momento tan esperado de la intervención del presidente de la República. Napolitano empieza citando el momento trágico en el que fue informado del atentado de Capaci. Reina el silencio en la sala. La voz del presidente es clara. La intensidad de sus palabras aumenta como si Napolitano estuviese recorriendo 17 años de este País. Recordando otras participaciones suyas en aniversarios de estragos, puntualiza “mi presencia hoy aquí como Jefe del Estado se coloca en la señal de esta continuidad que yo siento profúndamente. Ese Estado que ha tenido en Giovanni Falcone y Paolo Borsellino unos servidores excepcionales por lealtad y profesionalidad, valientes y sabios luchadores por la causa de la legalidad, en defensa de la libertad y de los derechos de los ciudadanos”.
Napolitano remarca: “Sería muy distinta la condición de Sicilia y de Italia si no hubiese tenido lugar en esta aula el histórico maxiproceso contra la mafia, instruido por el pool de Falcone y Borsellino y cuyo juicio fue asignado a la Corte de Asís presidida por Alfonso Giordano, al lado de Pietro Grasso, flanqueados por seis jueces populares “.
“Si el maxiproceso y la sentencia con la que se concluyó en diciembre del 1987 marcaron una vuelta de hoja decisiva en la lucha contra la mafia, también fueron esenciales las medidas de ley que se adoptaron después, incentivadas por la Comisión parlamentaria antimafia y en respuesta a una ofensiva sangrienta que culminaría precísamente con el homicidio de Giovanni Falcone y Paolo Borsellino. El mismo Falcone había sido el principal inspirador de esas medidas como Director de Asuntos Penales en el Ministerio de la Justicia. Entre ellas la ley sobre los “arrepentidos” y nuevas normas de sistema, en el plano procesual y penitenciario, capaces de contrastar mejor la criminalidad organizada y la institución de la Dirección Investigativa Antimafia, así como de la Fiscalía nacional antimafia”.
La emoción de Napolitano se hace sentir cada vez más mientras recuerda a los dos jueces. “Todo esto hay que recordarlo, junto con el trágico sacrificio de la vida de Falcone y Borsellino. Les honramos y les admiramos como auténticos heroes de la causa de la legalidad, de la convivencia civil, de la defensa del Estado democrático con la que se habían identificado; y juntos como constructores de un presidio más válido jurídico e institucional ante los desafíos de la criminalidad organizada. Las amarguras que Giovanni Falcone desgraciadamente conoció no le impidieron que cumpliese con su deber hasta el fondo, dejándonos en herencia instrumentos valiosos que reforzar, actualizar y emplear con determinación y coherencia. A este propósito es justo rendir homenaje también a los hombres de gobierno –en particular a los ministros de Justicia y del Interior- y a las fuerzas parlamentarias que respaldaron los esfuerzos y las ideas de Falcone y Borsellino”.
El discurso de Napolitano focaliza el momento actual de la lucha contra las mafias. “La mafia y otras organizaciones criminales han sufrido desde entonces profundas evoluciones y transformaciones: asumiendo nuevas fuentes delictivas de enriquecimiento y de extensión de su poder, en particular mediante enlaces transnacionales cada vez más penetrantes y peligrosos. Procediendo más allá de los notables éxitos conseguidos también reciéntemente, el Estado democrático tiene que afrontar, a nivel de contraste por parte de la policía y de la represión penal, la mafia y otras organizaciones criminales en todas sus expresiones, las tradicionales aún hoy pervérsamente operativas y las nuevas, introducidas en un contexto mundial profundamente mutado.
Es lo que se está haciendo también mediante medidas de ley (como las que han citado poco antes los ministros Alfano y Maroni), presentadas por el gobierno a la atención del Parlamento y que ya han sido aprobadas en parte. En particular, medidas de prevención personal y patrimonial, también aplicables separadamente; además de medidas que miran a agredir los patrimonios y el poder económico de la mafia”.
“También en esta perspectiva de ulterior innovación y desarrollo de la acción antimafia –subraya el presidente- resulta vital la función de una institución deseada por Falcone y Borsellino, la Fiscalía nacional antimafia, que hoy es guiada por un magistrado de irreprochable experiencia, rectitud y autoridad. Es necesario más que nunca asegurar a la Fiscalía nacional antimafia la posibilidad de obrar en un clima de plena, leal colaboración y de ejercer integrálmente sus funciones”.
En la parte conclusiva de su discurso las palabras de Giorgio Napolitano se hacen más intensas. “El recuerdo de Giovanni Falcone y de Paolo Borsellino está dedicado también y en igual medida al otro aspecto fundamental de la lucha contra la mafia: el de la movilización colectiva, del constante despliegue de las mejores energías de la sociedad civil, al objeto de transmitir y difundir la memoria histórica de los dramáticos y trágicos acontecimientos vividos en Italia en las décadas pasadas, de alimentar la cultura de la legalidad, de afirmar el imperativo de resistir y reaccionar a las presiones e intimidaciones de la mafia. Y a este propósito es mi intención expresar mi más profunda apreciación a todas las asociaciones anti-mafia, anti-racket y anti-usura, incluidas las más recientes como “Addio Pizzo” y “Liberofuturo”, por su empeño y su tenacidad; mi más viva apreciación a los muchos empresarios y comerciantes que han levantado y que están levantado la cabeza y a las organizaciones como la Confindustria siciliana, sostenida por la nacional, por las decisiones netas y valientes que han adoptado y perseguido”.
La apelación final del presidente de la República es interrumpida varias veces por los aplausos del público. Ante un embrutecimiento de la actual clase política que no pierde ocasión para pisotear la Constitución el llamado del más alto cargo del Estado se convierte en el llamado de la Italia honrada. “Sabemos que cuentan otras cosas importantes para derrotar la mafia y la criminalidad en Sicilia y en el Sur. Cuenta, como ya he dicho en ocasiones anteriores, la cualidad de la política, el prestigio de las instituciones democráticas, la eficiencia y transparencia de las públicas administracciones. Cuenta el crecimiento de la conciencia cívica y de la confianza en el Estado de derecho: confianza que constituye un propio y verdadero “capital social” y que puede reforzarse solo en un clima de respeto, en cualquier circunstancia, de los equilibrios constitucionales por parte de todos los que son llamados a cumplir con ellos”. Los aplausos le interrumpen de nuevo, la voz del presidente se quiebra y casi cede a la emoción. Concluye diciendo “en el abrazo solidario a los familiares de Giovanni Falcone y de Paolo Borsellino y en el recuerdo reconocido de su sacrificio y de su obra”. Giorgio Napolitano sale del aula bunker para proseguir con su visita por Palermo mientras algunos estudiantes empiezan a preparar las preguntas para la mesa redonda sobre la legalidad y el desarrollo. Para las 16:30 el cortejo esta listo para partir en dirección del árbol de Falcone en la calle Notarbartolo.

La memoria y la protesta bajo el árbol Falcone Palermo.

El aula bunker léntamente se vacía. La mesa redonda sobre “Legalidad, Empresa y Desarrollo”, moderada por el fiscal nacional antimafia Piero Grasso, se acaba de concluir. Un debate con los estudiantes al que han participado el jefe de los fiscales de Palermo Francesco Messineo y la presidente de Confindustria, Emma Marcegagliua. Invitados de excepción el premio nobel por la paz 1976, Betty Williams, activista del norte de Irlanda que ha luchado por una solución pacífica en la sangrienta guerra de los años ’70 en Irlanda del Norte, presidente de la Global Children’s Foundation y Shamimur Rahman, vicepresidente de departamento para el programa internacional de la Grameen Bank de Bangladesh, fundada y presidida por el premio Nobel por la paz 2006 Muhammad Yunus, conocido en todo el mundo por la institución del microcrédito a personas que se hayan en una situación de extrema pobreza. Una extrategia que según el “senior officer” se puede utilizar también para combatir la mafia. “El concepto del microcrédito –explica Shamimur Rahman- está extremadamente ligado al de la confianza, que a su vez crea un circuito virtuoso”. Rahman ha citado el ejemplo de una programa de microcrédito precísamente “en Sicilia, en Caltagirone, para todos los que, como los emigrantes, no tienen trabajo y quieren poner en marcha actividades comerciales o empresas. De esta manera salen de la ilegalidad y se substraen a las manos de las mafias”
(microcrédito: http://www.unimondo.org/Notizie/Microcredito-presto-la-Grameen-Bank-in-Italia-Etimos-in-Sri-Lanka-e-Cambogia)

Después de una pausa para comer todos los participantes salen. En los bancos quedan pedazos de papel, algunos folletos de la Fundación, los nombres sobre las sillas. Después de los coros, los aplausos y las palabras de Falcone y Borsellino proyectadas en la maxipantalla, queda solo el silencio. Un silencio irreal en este lugar que la historia ha contraseñado.
Detrás de los muros de este fortín el sol calienta más todavía. Los chicos están listos para el desfile de manifestantes. La canción “Piensa” resuena a todo volumen en un furgón, que se sobrepone a la de “Cienpasos”, se escuchan muchos eslogan gritados. “Palermo es nuestra y no de Cosa Nostra”, gritan 5000 personas. También este año el porcentaje de palermitanos no supera el de los que vienen de la “península”.
Contemporaneamente, desde Via D’Amelio llega otro cortejo en el que, entre otros, desfilan Rita Borsellino y Don Luigi Ciotti que a voz alta pide justicia por todos los mártires de la violencia mafiosa dado que “el 70 % de los familiares de víctimas de mafia no conoce la verdad”.
Desde los balcones hay quien aplaude y quien observa detrás de una cortina. En el palco bajo el árbol de Falcone prosigue la manifestación del recuerdo. Justo entre un grupo de palermitanos nace la protesta. Carteles que gritan la rabia y la indignación de las personas honradas. “La mafia agradece al Estado por la muerte de la escuela” (un cartel que más tarde será retirado) y es la misma representante del sindicato Cobas escuela de Palermo que explica los motivos: “Nos parecía justo, en el día de la legalidad, afirma Rina Ansaldo, denunciar que este gobierno ha puesto en acto una política delictiva hacia la escuela, cancelando miles de puestos de trabajo”. La Red Social Palermo distribuye folletos donse se piden las dimisiones de Silvio Berlusconi ante la “sentencia Mills”.
“No debemos soportar ser gobernados por un individuo que es definido corruptor –dice el del folleto que al final hace una explícita referencia al ministro de la justicia. “Como puede venir aquí a hablar de legalidad y antimafia un personaje como el ministro Alfano que, con la ley que lleva su nombre, garantiza la impunidad a los potentes, empezando por el presidente del consejo Berlusconi en violación del principio básico del derecho. ¿La ley es igual para todos?” Al lado de las sábanas colgadas resalta la frase “No a la ley Alfano – La ley era igual para todos”. La tensión se eleva, Salvatore Palumbo (obrero de la Fincantieri en el centro de un controvertido asunto por el que ha sido despedido después de sus denuncias sobre la violación de las normas anti-infortunio) junto a algunos representantes de la Red nacional para la seguridad en el trabajo, intentan colgar un cartel que lleva escrito “Fincantieri: Los dirigentes ponen en peligro la vida de los obreros”. La policía interviene inmediátamente, empiezan los empujones, los gritos de concitación, desde el palco Maria Falcone intenta calmar la situación. Pero por algunos momentos la atención se concentra por otro lado. Al final cuatro personas serán llevadas a la jefatura y denunciadas por resistencia, vilipendio al Estado, con sanción administrativa por manifestación no autorizada. El cartel “incriminado” después de una primera tentativa de remoción, lo apoyan en el muro en frente del árbol. Muchos solidarizan con la protesta. Algunos gritan en coro “Vergüenza, vergüenza”. Para Umberto Santino, presidente del Centro Siciliano de documentación Giuseppe Impastato, “pedir a los ministros del gobierno Berlusconi que vengan a conmemorar a Falcone cuando cotidiánamente el gobierno se mueve en la ilegalidad es una fuerte contradición”. Una reflexión con la que están de acuerdo muchos de los presentes. Mientras tanto la manifestación prosigue. En el palco están también los cómicos sicilianos Ficarra y Picone que recitan su sketch “Yo estoy orgulloso de ser siciliano – Yo me avergüenzo de ser siciliano”. Es la vez del jefe de los fiscales nacional antimafia Piero Grasso que con cuatro chicos leen algunos pasajes de la “Cantada por la fiesta de los niños muertos por mafia”. En un instante se hacen las 17:58, la hora del atentado. Miles de personas se quedan en silencio. La “melodía del silencio” se expande en el aire. Un minuto en el que incluso una ciudad como Palermo logra calmarse. Un instante después estalla el aplauso de todos los presentes. Decenas de palermitanos elevan en alto hojas rojas en las que resalta una frase escrita en negro: “¿Donde está la agenda roja de Paolo Borsellino?” Detrás de ellos un enorme cartel dice sin piedad: “¡Via D’Amelio estrago de Estado!” Son los miembros del comitado ciudadano antimafia “19 de julio 2009” que apoya la iniciativa de Salvatore Borsellino, hermano del juez asesinado, prevista en Via D’Amelio en el día del aniversario del atentado, con un cortejo que llegará hasta el Castillo Utveggio (desde donde se hipotiza que haya sido apretado el mando colegado al explosivo, ndr.). Distribuyen sus folletos cuyo título es la misma frase que está en el cartel colgado. Un puñetazo en el estómago de la democracia de nuestro País. Una apremiante petición de que se diga la verdad sobre la misteriosa desaparición de la agenda roja del juez Borsellino poco después de la explosión de la bomba.
La iniciativa del próximo 19 de julio verá “la ocupación” pacífica de Via D’Amelio de libres ciudadanos que desde por la mañana, con una agenda roja en la mano, pedirán a las instituciones la verdad sobre lo que a todos los efectos puede ser considerado un “estrago de Estado”. Mientras tanto una multitud de personas se dispersan. Con una especie de recíproco augurio de encontrarse de nuevo aquí el próximo aniversario, parece casi que se siente en el aire la exortación con la que los hebreos concluyen cada año la celebración de pascua: Be shanná habaa Birushalaim. El año que viene en Jerusalén. El año que viene en Palermo.

Palermo 24 de mayo 2009
Lorenzo Baldo
Link: http://www.antimafiaduemila.com/content/view/16234/78/


INCAUTAN BIENES A LA MAFIA ITALIANA
Palermo - La policía italiana ha incautado bienes a la mafia siciliana por un valor de más de 300 millones de euros. Se trata de cuentas bancarias, residencias y apartamentos en Palermo y sus alrededores. Los bienes muebles e inmuebles estaban en poder de 13 miembros de la Cosa Nostra; todos detenidos hace dos años. Entre ellos se incluyen, Salvatore Biondino, el chofer del antiguo jefe de la mafia, Salvatore 'Toto' Riina, arrestado en 1993 y posteriormente condenado a cadena perpetua.
Fuente: Radio Nederland.
http://www.informarn.nl/news/international/6286840/Incautan-bienes-a-la-mafia-italiana
http://www.ambito.com/noticia.asp?id=458471
http://www.clarin.com/diario/2008/02/05/um/m-01600965.htm
Publicado: martes 05 mayo 2009 11:17 UTC

 

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