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EDITORIAL |
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La Nostalgia y la Realidad

Hace algún tiempo, mientras comíamos un grupo de familias amigas y discutíamos sobre la situación actual, una jovencita -hija de una de ellas y militante de un partido de izquierda- me espetó el mote de “nostálgico setentista”.
No le contesté, pero reconozco que acusé el impacto. ¿Sentía nostalgias? ¿Estaba yo tan lejos de la realidad actual que no la entendía?
Era cierto, sentía nostalgias. Nostalgias de los valores éticos que la sociedad tenía incorporados y que llevaron a formar una fuerza moral capaz de producir las movilizaciones de masas y los hechos revolucionarios más importantes del s. XX.
En el mundo entero se respiraba aire libertario: Vietnam era un ejemplo de lucha y dignidad, Cuba un mojón americano, Latinoamérica vibraba y la Argentina bullía al son de esos gritos de cambio, de libertad y de justicia.
Eso está en la historia. Una historia que hoy pretenden desdibujar tratando de hacer creer que el mal de males en nuestro país fue producto de la presencia militar en el gobierno (la dictadura militar) y no de una política orquestada y dirigida por el capital financiero internacional especulativo y rentístico que ejerció su dominio bajo la forma del aniquilamiento físico, moral, material y espiritual.
Todo se tergiversó. Y enalteciendo una “democracia” corrupta y hambreadora, que no es otra cosa que la continuidad operativa de ese mismo dominio bajo otra forma legal, a los combatientes caídos en la lucha los transformaron en víctimas de la dictadura, desdibujando así su rol revolucionario.
En aras de una mentirosa “construcción de la democracia”, muchísimos de los antiguos militantes se incorporaron al sistema y -mientras llenaban sus bolsillos- se transformaron en cómplices, ideólogos corruptos del nuevo Estado que gerencia la hegemonía del capital financiero internacional. Y aclaro que hago mención al “Estado” y no a la “república”, porque -mal que me pese a mí y a muchos- la globalización del poder ha transformado en una parodia al tan reclamado régimen republicano. |
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Dicen Roberto Patricio Korzeniewicz y William C. Smith (Pobreza, Desigualdad y Crecimiento en América Latina: en búsqueda del camino superior a la globalización”. Desarrollo Económico, Vol. 40 N° 159. Bs. Aires 2000) “Alfonsin declaró la economía de guerra, Menem la guerra al estado nacional. Entre los dos se consolidó la democracia de mercado, que continua y profundiza De la Rua. Se aplicaron a rajatabla los Documentos Santa Fe (I, II, IV) del Pentágono y el Consenso de Washington. En el 2000 se formaliza en Buenos Aires el Consenso de Buenos Aires, que firman Lula (Brasil), Lagos (Chile), Cárdenas (México), y ‘Chacho’ Alvarez (Argentina). Una especie de ‘Tercer Vía’ dentro de la nueva concepción de la Socialdemocracia.” (Este documento sería luego ratificado por Néstor Kirchner).
Esto no fue una casualidad o una circunstancia local. El mundo vivió el proceso más escandaloso de acumulación que se viera en la historia, enmarcado en el consumismo y el despilfarro más obseno, que -como contrapartida- trajo aparejada la desculturalización y la condena a la exclusión social y al hambre de la mayoría de la población mundial, así como también a la devastación de los recursos naturales. Una verdadera guerra oculta contra el Hombre y el planeta.
Hoy se manifiesta una crisis global del sistema y qué es lo que observamos: el tesoro y los bancos centrales de los países hiperdesarrollados salieron en defensa de sus bancos (verdaderos mediadores en el proceso de acumulación y despilfarro a que hiciera referencia) transfiriendo las consecuencias de la crisis a los sectores más débiles de la población, aumentando abruptamente la desocupación, acelerando el proceso de exclusión social y profundizando la guerra contra el Hombre.
Es hora de decir ¡basta!. Es hora de ejercer la resistencia abriendo conciencias. Es hora de rescatar a la Nación y de rescatarnos como Hombres en el sentido universal de la palabra.
Para finalizar, quiero hacer mías las palabras plenas de emoción mística del periodista y estigmatizado Giorgio Bongiovanni:
“¡La lucha contra la mafia! ¡La lucha contra una de las cabezas del monstruo, de la Hidra, del Anticristo! / No es una divagación, una distracción, un alejamiento de nuestra misión. No es una tentación. La lucha contra la mafia, la resistencia contra los tiranos, los malhechores, los armamentistas, los especuladores que viven sobre la piel humana es un mandato que hemos recibido del Cielo, de la Virgen Santísima y de su Santo Hijo Cristo. / Nuestra fe nos impone actuar y ser así como somos: SEDIENTOS DE JUSTICIA. / Nos hemos puesto el traje fresco y transparente del periodismo independiente para hacer, de esa forma, que las almas de la gente que busca la verdad no sean contaminadas por el partidismo o por alguna corriente religiosa, política, económica y militar. Somos solidarios y apoyamos a los justos, a los herederos de los mártires de la verdad que han dado su vida por una causa justa.”
Dr. Juan Alberto Rambaldo
Las Parejas-Santa Fé
30 de julio 2009
ME HONRA Y ME COMPROMETE |
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ME HONRA Y ME COMPROMETE
Agradezco a la dirección de Antimafia Duemila el honor de haberme dado la oportunidad de manifestar mi pensamiento en el acto de aparición de su página web en la República Argentina, y me compromete a continuar y profundizar mi compromiso personal por un mundo en el que primen la paz, la solidaridad y la justicia.
Obviamente, la aparición de esta página como una expresión nativa de la lucha contra la mafia, no puede circunscribirse a la transmisión al público argentino de la acción que se desarrolla en Italia contra la “Cosa Nostra”, la “Ndrangheta”, o la “Camorra”, sino que deberá abarcar un espectro más amplio, si se lo observa desde el ángulo de lo que podríamos denominar “la mafia globalizada”, o más específico, si se lo estudia desde la perspectiva eminentemente local.
Dice Leonardo Sciacia1 refiriéndose a la sociedad siciliana: “cada sociedad genera el tipo de impostura que, por así decir, se merece. Y nuestra sociedad, que en sí misma constituye una impostura, una impostura jurídica, literaria, humana… no ha hecho otra cosa que producir, de manera natural, obvia, la impostura contraria”, para luego vaticinar “todo el mundo es Sicilia”2.
Desde la perspectiva apuntada, habiendo sido invitado a concurrir al homenaje que se le hacía en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Palermo (Sicilia – Italia) a ese mártir de la lucha contra la mafia que fue el Juez Paolo Borsellino, manifesté mi posición respecto a que “la mafia dejó de ser un tipo específicamente italiano de delitos económicos, para transformarse en la forma en que se manifiesta el control global por parte del capital financiero internacional y que -por ende- la lucha contra la mafia adquiere hoy ribetes internacionales” 3.
Explica la Lic. Beba C. Balvé 4 que “Distintos hechos acontecidos en los últimos tiempos demuestran con creciente claridad que el sistema económico-financiero planetario pareciera regirse por la amoralidad, la hipocrecía y la falta de ética. En momentos en que el gobierno estadounidense y las agencias político-financieras bajo su control como el FMI y el Banco Mundial, pretenden justificar sus arbitrariedades en base a su supuesta superioridad moral, política y estructural, y abiertamente insultan a países como la Argentina, observamos que, sin embargo, la actual podredumbre del sistema económico-financiero mundial tiene su epicentro, casualmente, en los Estados Unidos. Más precisamente en el entorno de las grandes corporaciones que detentan determinante poder real en los asuntos mundiales.
“Es que sus métodos empresariales -a menudo mejor descriptos como modus operandi-, se asemejan cada vez más a lo que desde siempre caracteriza a las mafias. La ilegitimidad de buena parte de sus objetivos se escuda detrás de una legalidad formal; lo inconfesable se resguarda detrás de eufemismos hipócritas; y el robo, el fraude y la expoliación se esconden detrás de un sistema financiero, jurídico y metodológico de gran complejidad que encubre la realidad. Parecieran inspirarse sobre la aplicación fría y férrea de su enorme fuerza aliada a una astuta hipocresía”
Estamos ante un aparente “Cambalache” 5 donde conjugan capital financiero, petróleo, venta de armas, banca of-shore, poderío militar, tráfico de drogas, lavado de dinero, control político, etc., contra el que la democracia formal no ha podido (habría que ver si ha querido) dar una respuesta adecuada por encontrarse condicionadas sus instituciones.
Con esto quiero significar que los dueños del poder real 6 han logrado que economía, política y criminalidad se aúnen 7, conjugando un plexo de dominio que -a nivel de las naciones- compenetra a todos los estamentos de la sociedad, conformando una suerte de “Estado dentro del Estado institucionalmente concebido”.
Para ello, en el campo de la cultura, utilizaron a algunos intelectuales (¿?) a su servicio para que proclamaran, desarrollaran y finalmente impusieran, la tesis de que habían muerto las ideologías, las teorías y los paradigmas, con lo que lograban que desapareciera la razón de ser de la lucha contra cualquier sistema de opresión.
La eficacia, el éxito, la posesión de cosas, el dinero, adquirieron así categoría axiológica, vaciando al individuo de su humanidad.
Rescatar la humanidad del hombre, denunciar la realidad que nos están imponiendo los detentadores del poder real, desenmascarar a sus personeros locales, hacer visibles los instrumentos de los que se sirven, es una tarea de todos y cada uno de los que hemos decidido no rendirnos.
Gracias Antimafia Duemille por hacerse cargo.
1“El Consejo de Egipto”, cit. por Joan Queralt en “Crónicas Mafiosas”, pag. 20.
3 Para profundizar el desarrollo de esa posición ver mi ponencia en el “Primer Congreso por la Guerra Internacional Contra las Mafias” [Facultad de Filosofía y Letras de Palermo (Sicilia – Italia) – Julio de 2005].
4“Capital Financiero, Guerras y Mafias ( Nuevos procedimientos del imperialismo como política)”. Ponencia presentada en el “Segundo Congreso por la Guerra Internacional Contra las Mafias y Primer Congreso Nacional de Lucha Contra las Mafias y la Corrupción” (Facultad de Derecho de la UNR -Rosario 22 y 23 de junio de 2006).
5 Tango de Enrique Santos Discépolo.
6 La “stegocrazia”, que significa "Poder ejercitado por quien se esconde, por quien no aparece”.
7 Analía Randazo, en “Dictaduras, Mafias y Paraísos Fiscales”, citando al criminólogo Vincenzo Ruggiero, dice que la distinción entre criminalidad económica y crimen organizado es actualmente “una anomalía analítica, fruto prevalente de las sudivisión en ‘especialidades’ que existen en el ámbito de la disciplina criminólogica”.
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| EN URUGUAY AL IGUAL QUE EN ARGENTINA SE HA ABIERTO LA REDACCIÓN DEL PERÍODICO ANTIMAFIA duemila DIRIGIDA POR EL PERIODISTA JEAN GEORGES ALMENDRAS Y ERIKA PAIS |
SIENDO IDEOLOGOS DE LA VIDA, ADEMAS DE HONRARLA, REDOBLAMOS ESFUERZOS PARA DESTRONAR AL PODER MAFIOSO MUNDIAL, TAMBIEN COMBATIENDOLO, GLOBALIZADOS
Por Jean Georges Almendras
El torrente de la legalidad, en tiempos en que la ilegalidad se viste de cotidianidad en las sociedades modernas, irreversiblemente se hace más intenso, o mejor aún –y si creemos en los valores de la Justicia- obligatoriamente –por clara conciencia- debe ser más intenso, como una suerte de compromiso íntimo con la vida misma y por amor a ella.
Así como sobran los embates de la Justicia –ante tanto estrago de la ley, del orden ,la moral y la vida misma- sobran también los ejemplos del embate del delito: en manos del crimen organizado, del poder mafioso, diseminado, como el HIV de una humanidad anquilosada y adormecida por el consumismo, las ansias de poder y la indiferencia, cuando no la corrupción de vestimentas y rostros tan diversos: rostros del hombre común, del hombre de gobierno y hasta del hombre religioso. No obstante no son pocas las evidencias de que los valores universales aún existen, entre tantos hombres y mujeres, alentados por sus valores propios y por los sacrificios de otros luchadores de esos valores… de aquellos luchadores que aún están entre nosotros y de los que ya no están, que –irónicamente y no por casualidad- quizás nos resulten más presentes, que los otros.
Un contexto estremecedor, si revisamos la historia del hombre y de las sociedades hasta nuestros días. Pero, por tanto estremecedor, por tanto alentador, para los que creemos en la Justicia, en los valores emergentes de doctrinas de respeto a la vida y al derecho.
Y a propósito del derecho y de los valores de Justicia, nos consta y nos involucra una idea, o más bien un emprendimiento con sabor a desafío, desafío a nuestra propia conciencia: extender la valerosa y enérgica edición web de antimafia duemila, edición italiana, a una edición sudamericana, como un emblema allende el atlántico, del sacrificio noble de un grupo de periodistas italianos mimetizados con la esencia de una lucha antimafiosa cuyos orígenes se remontan al año 2000.
Nuestra página web edición sudamericana, es uno de los brazos extendidos del periodista italiano Giorgio Bongiovanni . Un siciliano, que al igual que sus colaboradores coterráneos de su redacción con asiento, primero en Porto Sant Elpidio y luego en Palermo, Sicilia, vibra con las energías puestas en despertar las conciencias, para entender –porque urge- que la mafia en Italia, no solo es una manifestación de una sub cultura del delito -enquistada en la bota italiana hace más de 200 años- sino que es además el cogobierno en muchos Estados y un mal, no menos globalizado que los modelos económicos, las costumbres y las ideas de consumismo desenfrenado, al servicio del egoísmo de quienes ejercen el poder, en filas parlamentarias , eclesiásticas, educativas, militares y políticas partidarias, ignorando la suerte de los desvalidos y de los desamparados, o lo que es más , sentenciándolos al olvido, sin remordimiento alguno, porque al final de cuentas “se trata de la gente, que es escoria” expresión captada al grabarse la conversación telefónica de un mafioso de Cosa Nostra.
No pocos han dado su vida, han pagado con sangre, la lucha contra las mafias del mundo: en los cuatro puntos cardinales se han registrado violencias, llevándose los trágicos y pavorosos oropeles, países como Italia, Colombia, Brasil y México, territorios ganados por las organizaciones criminales, extendidas bajo diferentes formas en otros lugares, bien de Europa o bien de Sudamérica, y obviamente en los Estadios Unidos.
Jueces, Fiscales, ayudantes de la Justicia, policías incorruptibles, periodistas y hasta sacerdotes han sido eliminados de la faz de la tierra, en físico pero no en sus ideales, porque los mismos se han mantenido incólumes con su sacrificio. Los magistrados italianos Giovanni Falcone y Paolo Borsellino –asesinados por Cosa Nostra en el año 1992, mediante explosivos de alta potencia- fueron una expresión del coraje , suyo propio, en esa lucha antimafiosa, y de muchos más, no solo de su país sino además de otros países. No en vano ya es una constante en el pensamiento italiano que los ideales de ambos jueces caminaran sobre nuestras piernas, de todos nosotros, comprometidos con ellos en esencia, en los hechos.
Se viven tiempos difíciles, desde nuestra óptica, y entonces, respondemos a una visión mafiosa, contaminante y perversa, destructiva por su sutileza como por su fuerza en la violencia, con una visión demoledora inspirada plenamente en la convicción de que la mejor y más fuerte estocada que es posible dar al crimen organizado mundial se traduce en términos de denuncia de todos sus nefastos tentáculos y de todo lo que siendo ajeno a sus estructuras, daña igualmente a la sociedad: la violación de los derechos humanos por los imperialismos , los genocidios, las violencias étnicas, los abusos de Estado, las miserias de una sociedad -que se pavonea de ser “civilizada”- la pedofilia extendida, la corrupción en todos los órdenes y ámbitos y todo aquello que violente el más simple sentido de la vida, sin medir raza, cultura , sexo o edad.
El reto está planteado; las alternativas no son muchas si pensamos y actuamos con espíritu antimafioso. Henos aquí, en esta página, divulgando valores incorruptibles a través de los insabores de lo corruptible, como enseñanza de que a lo mafioso y a los mafiosos de Italia, de Europa, de Sudamérica y del Uruguay, no hay que darles ni un solo minuto de silencio, de privacidad. Hay que tomar el ejemplo de los justos que han sido masacrados por ellos, solo por interponerse en su camino -en la administración de la Justicia- o por difundir masivamente con pelos y señales, sus rostros, sus actividades, los escenarios de éstas y las modalidades de su accionar. Hay que tomar el ejemplo del colega periodista Roberto Saviano, sentenciado a muerte por La Camorra, por difundir su libro “Gomorra”, de ahí que en Italia deba vivir permanentemente custodiado por la policía, pendiendo sobre su cabeza, la guillotina del más negro de los males del mundo de hoy: el crimen organizado, lo que es decir la mafia encubierta de diplomacia, de fraudes bancarios, de narcotraficantes, de vendedores de armas , de traficantes de niños, de testaferros de delincuentes de guante blanco, de empresarios deportivos, de juristas, de comunicadores o de empresarios, cuyas manos no se tiñen de sangre pero sus ideas y sus metas nadan en piscinas llenas de ella, para dar paso a la muerte, al abuso o a la repugnante manera de vivir, hipócritamente y a costa de los demás, solo porque siempre conviene amasar fortunas , para tener lujos, para comprar voluntades y corromper las democracias. Hay que tomar ejemplo del fotógrafo argentino José Luis Cabezas, asesinado el 2 de febrero del 2000 por killers del aparato policial fagocitado por la mafia local. Hay que tomar el ejemplo de los reporteros gráficos italianos Letizia Bataglia y su colega Franco Zecchin, comprometidos en su Sicilia natal, con la lucha antimafiosa. Muchos ejemplos hay, entonces, para comprender que los ideólogos del mal son los mismos que se codean con el hombre común pero con objetivos visceralmente opuestos.
No son tiempos de indiferencia, a los valores universales y a la vida, porque la indiferencia es en esencia la autodestrucción del microcosmos y del macrocosmos ; es inmolarse en el nombre de la nada; es ser un bonzo en una Vietnam sin guerra; es no honrar la vida, sino deshonrarla.
Por lo tanto nos encontraremos juntos, con los mismos ideales, para denunciar; para gritar a los cuatro vientos las atrocidades de los que niegan la vida y los derechos del hombre, a convivir en un planeta hermoso, pacíficamente y armónicamente, más allá de nuestras creencias y de nuestras responsabilidades. Al final de cuentas, nos debemos a nuestros hijos, a los niños y a los jóvenes del mundo, porque a ellos –si no tomamos clara conciencia de los efectos y consecuencias del crimen organizado, de aquí y de allá- les legaremos una sociedad putrefacta, decadente, mortífera, inhumana y caótica, solo porque se nos ocurrió ser indiferentes a esta lucha, desde el lugar donde nos encontremos…ustedes y nosotros.
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