21 de mayo de 2009
El grupo Bilderberg ordena "destrucción total" del dólar.
Por: Sorcha Faal y como se informó a sus suscriptores Occidentales
Un nuevo informe del Kremlin sobre el sombrío Grupo Bilderberg, que la semana pasada celebró su reunión anual en Grecia, establece que la Elite financiera, política y empresarial termino su conclave después de llegar a un acuerdo que, a fin de continuar su camino hacia un nuevo orden mundial, dominado por las potencias occidentales, el Dolar estadounidense tiene que ser "totalmente" destruido.
Peor aun, un nuevo informe de EE.UU. sobre estas reuniones secretas del Grupo Bilderberg dice:
"Daniel Estulin, periodista de investigación, cuya información desde el interior del grupo Bilderberg ha demostrado sistemáticamente ser precisa, establece que la Elite mundial planea destruir completamente la economía y en último término, reducir la población mundial a sus dos terceras partes, lo que ha causado temor incluso dentro de los mismos Bilderberg ya que las consecuencias de tal caos en última instancia, podría dar lugar a que los globalistas perdieran su control sobre el mundo".
Antes de la reunión del Grupo Bilderberg, continúa el reporte del Kremlin, la mayoría de los hombres más ricos de la Elite occidental tuvo una reunión secreta sin precedentes en Nueva York convocada y dirigida por el firme sustentador del Nuevo Orden Mundial David Rockefeller para planear el colapso del dólar estadounidense, lo cual extrañamente se informó a través de los principales medios en EE.UU., pero que el sitio web disidente PrisonPlanet.com cuestionó, declarando:
"ABC News dedicó hoy una destacada historia de tres páginas acerca de "una reunión secreta" de ricos filántropos que tuvo lugar a principios de este mes en Nueva York y sin embargo, ésta, una de las mas grandes empresas de noticias en Estados Unidos se mantuvo en completo silencio en relación a una reunión mucho más importante de alrededor de 150 personas pertenecientes al mundo de los poderes económicos en la conferencia Bilderberg la semana pasada".
Como “resultado final” de los planes de la Elite Occidental, en connivencia y auspiciados por los Nazis, que a su vez están respaldados por el Grupo Bilderberg, los analistas rusos predicen que sus temores acerca de "perder el control" debido al catastrófico caos en que están comprometiendo a nuestro Mundo son, de hecho, válidos, especialmente desde el desencadenamiento sobre la población de nuestra Tierra de la variante de la gripe porcina H1N1, producto de la bioingeniería, que continúa su inexorable marcha de muerte y enfermedad a través de toda nuestra Tierra, y cuando se junte con el colapso total del sistema económico mundial, esto solo puede llevar a una Guerra Total.
El Presidente ruso Medvedev se ha sumado a los llamados por parte de China, Brasil y otras naciones, para prepararse para el colapso del dólar y ha presentado al rublo ruso como una de una serie de monedas internacionales de reserva para sustituir el pronto colapso de la moneda americana, y advirtió acerca de esto a través del St. Petersburg Times, Servicio de Noticias:
"La semana pasada, a pesar del aparente atractivo del dólar en medio de esta crisis mundial, el mercado de los bonos de EE.UU. - menudo precursor de las tendencias futuras- de pronto entró en pánico y los precios de los bonos del Tesoro de EE.UU. se desplomaron con rendimientos de 10 años saltando a más de 3,3 por ciento. Esto podría ser de mal agüero para el futuro del dólar".
Peor aún para los norteamericanos es cuan horrible va a ser su futuro económico inmediato, y mejor aún lo articula Gary Dorsch, el editor de Tendencias Globales del Dinero, que escribe:
"Nadie está preguntando quien adquirirá el trillón de dólares de la Tesorería que se ofrecerán al mercado en septiembre. Una vez que esa colosal cantidad de papeles sea comprada, quien comprará otros $ 5 trillones de papeles del Tesoro durante los próximos cuatro años, a medida que el gobierno de los Estados Unidos se sumerge más profundamente en la insolvencia. La Reserva Federal se vería obligada a imprimir (monetizar) grandes cantidades de US-dólares para pagar el capital y los intereses sobre la deuda nacional que no está cubierta por los ingresos fiscales".
Más aún, Bloomberg News Service está informando hoy que las preocupaciones de la Reserva Federal de EE.UU. también están creciendo, y como podemos leer, "Los encargados de formular políticas, reunidos en Washington entre el 28 y el 29 de Abril, observaron "significativos riesgos" para las perspectivas de la economía, con un sistema financiero global todavía "más vulnerable a futuros choques", en la minuta de la sesión entregada ayer".
Con los EE.UU. reportando ahora otro record en el numero de sus ciudadanos sin trabajo y reclamando beneficios por desempleo, el verdadero numero de desempleados en America ha llegado a un asombroso 15,8% de su fuerza de trabajo, sin alivio a la vista y muchos analistas Rusos predicen un verano de violencia debido a la masiva discordia entre este acosado pueblo a medida que estos pagos que hoy les alivian se agoten cuando ya no haya más dinero para pagarles.
Es importante señalar que Gran Bretaña esta prediciendo la quiebra de EE.UU. y se reporta que está cerca de perder su calificación crediticia AAA, ya que sufre su peor crisis económica desde la Segunda Guerra Mundial, con el Financial Post emitiendo una nueva advertencia a los americanos, como podemos leer:
"El DIA del juicio del dólar americano puede estar acercándose poco a poco a medida que su condición de moneda segura se desvanece con cada incremento de los bonos y de los activos, y sus riesgos potenciales -la deuda y la inflación- sean sometidos a una atención más severa.
Ashraf Laïdi, estratega jefe de mercado de CMC, dijo el Miércoles que un "caso grave de daño al dólar" está en marcha. "Advertimos hace mucho tiempo acerca del DIA del juicio final para el dólar que aparecerá en la próxima recuperación económica", dijo el Sr. Laïdi en una nota".
Tras el colapso deliberado del dólar americano, continúan estos informes, el “plan” Bilderberg para la economía mundial se basa en los llamados Derechos Especiales de Giro emitidos por el Fondo Monetario Internacional, controlado por los occidentales y acerca de lo que el Servicio de Noticias Telegráficas sucintamente advierte:
"El Fondo Monetario Internacional está preparado para embarcarse en lo que los analistas han descrito como "alivio cuantitativo global" mediante la impresión de miles de millones de dólares bajo una "súper-moneda global", en un nuevo esfuerzo sin precedentes para hacer frente a la crisis económica."
Los economistas rusos advierten que este intento del FMI de destruir el valor de la Europa oriental, Asia y las economías de Oriente Medio esta "condenada al fracaso”, y ahora se informó que Arabia Saudita, rica en petróleo se ha unido a Rusia, China y Brasil y se niega a prestarse a la presente parodia de un banco respaldado por Occidente y a un intento de destrucción masiva para obtener sus objetivos.
El pueblo de los Estados Unidos continúa estando, en su mayor parte, maravillosamente inconsciente de la catástrofe inminente ante si y sigue creyendo en la letanía orwelliana de mentiras que se vertieron sobre ellos a través de los medios de comunicación y nunca se han opuesto a los trillones de dólares que les han robado y que continúan fluyendo hacia los bolsillos de sus amos políticos y empresariales cuya intención es destruir, para siempre, la una vez gran nación y ante la cual la Inspectora General de la Reserva Federal de los EE.UU, Elizabeth Coleman, declaro descaradamente ante el Congreso que no tiene "ni idea" a donde se fueron los $ 9 trillones de los contribuyentes ni quien los tiene.
Sin embargo, una de las peores acciones que están llevando a cabo estos inocentes americanos es seguir pagando a sus bancos en quiebra su dinero duramente ganado, que en el próximo año dejará de tener valor alguno, en lugar de utilizar el poco tiempo que les queda para prepararse para las muchas catástrofes por venir. Y sobre todo, lo que hace todo esto más terrible es que estos americanos siguen pagando sus deudas a fin de que puedan seguir siendo buenos sujetos de crédito, mientras que al mismo tiempo sus bancos están en quiebra, su gobierno quebrado y su forma de vida cambio para siempre.
Uno se pregunta si estas personas realmente han perdido el instinto de supervivencia o, antes de que todo este dicho y hecho, estallarán con justo enojo por la destrucción de sus hogares, familias y la nación como un todo.
El marco histórico de estos acontecimientos, no muestra sino dos posibilidades:
Los alemanes nazis que continuaron siguiendo a sus condenados líderes hacia la completa destrucción de su patria, o el pueblo ruso, que se levantó en masa para deshacerse de las cadenas del comunismo después de décadas de esclavitud... Uno solo puede esperar que estas personas elijan sabiamente y rápido, antes de que todo este perdido.
EL CAPITALISMO GLOBALIZADO
De Giulietto Chiesa – Megachip

Apuntes en la cumbre del G-20 de Londres, segundo de una serie que se presenta larga, pero también atormentada. Tienen los aires de ser las convulsiones del capitalismo globalizado, el cual, según Giorgio Ruffolo, tiene “los siglos contados”. Solo que viene la duda de usar la palabra “capitalismo”, porque lo que está sufriendo las convulsiones no parece ni siquiera un pariente lejano de aquel tratado por Adam Smith y Karl Marx. Que ya no existe.
En esto, en los problemas, las leyes del mercado no reinan y de todas formas, aunque se las invoque con palabras, no sirve de nada. Si se está nacionalizando todo se debe, por ejemplo, a que la mano invisibile del mercado no ha funcionado. Era, y es, una estructura paroxismal y un poco loca, basada en asuntos evidéntemente falsos, empezando por el más absurdo de todos, que consiste en la ilusión de un crecimiento indefinido de la economía y de la ganancia. Absurdo como la idea de que un sistema finito de recursos, como nuestro planeta, esté en condiciones de aumentar indefinitamente de forma geométrica.
Estas convulsiones suceden en el curso de nuestra vida, la marcarán indeléblemente. Desgraciádamente, nos toca presenciarlas en directo, dejando a un lado cualquier nostalgia –si alguien la tenía- de los triunfos de esa globalización que hubiéramos debido observar con angustia, si hubiésemos visto los efectos mortales, para el Hombre y para la Naturalezza, que la misma implicaba.
El adverbio “desgraciadamente” se usa porque estas convulsiones nos amenazan. Amenazan a los más débiles que serán los primeros que pagarán los efectos.
Las cifras que ha proporcionado el Banco Mundial dicen que, como consecuencia de la depresión en curso, “otros” 22 niños morirán, de más, cada hora, durante el 2009. Muertos adicionales. Debido al sobre-mercado.
Ahora, concluída la cumbre londinense, el eco del mainstream (corriente principal informativa), es unánime: la crisis, si no se ha terminado, está por terminarse. Se empieza de cero.
Pero no es verdad. Es una desesperada tentativa, inutil y equivocada, de tranquilizar a los inversores y a las opiniones públicas que ahora están en vilo entre la angustia y la furia.
Y no es fácil discernir si lo hacen porque no han comprendido lo que está sucediendo, o porque lo han comprendido pero no quieren decírnoslo y tampoco decírselo entre ellos. Los 20 protagonistas del desastre, quien más quien menos, se han puesto de acuerdo para poner en escena un espectáculo. Se puede juzgar por las cifras, que también son falsas -la clásica montaña que da a luz un ratoncito –que hablan de un acuerdo por un valor de un trillón, miles de millones de dólares, para frenar el desastre de las economías emergentes. Pero esto equivale a una gota en el mar.
Se dan, es decir, se imprimen, otros trillones de dólares para sostener un sistema bancario que está paralizado por cuatrillones de dólares de títulos “tóxicos”, de derivados-ficción que han sumergido la economía real en una mar de papel. Son grandezas incomparables, como quien quisiera vaciar el mar con un caldero.
Alguien –como Stiglitz y Krugman, dos premios Nobel por la economía- gritan advertencias que no son escuchadas. Pero el espectáculo tiene que seguir adelante cueste lo que cueste, aunque tendría que ser evidente que el imperio del dolar se está acabando, junto al imperio de los Estados Unidos. Obama ya no puede decidir por si solo.
Todos los parámetros de referencia se están modificando contemporaneamente. Europa y Estados Unidos ya no están en la misma onda. Y no son los revolucionarios marxistas (que ya no existen), los que contraponen el modelo europeo al americano, sino los conservadores de Francia y Alemania.
Obama razona para salvar el servicio bancario mundial de Wall Street, en quiebra. Europa empieza ahora a entender, con dificultad, que la famosa “estrategia de Lisboa”, con la que se quería llegar a las mismas metas de America, murió. Y debe defender –contra el terrible reaparecer de la lucha de clase – su aún semi-funcionante, por semi-suerte, sistema de amortizadores sociales representado por ese
welfare state sobre el que hasta ayer todos escupían como si se tratase de un residuo histórico inútil
China está ligada a una Noteamérica que –como Obama mismo dice- consume con trágica voracidad (con dinero chino). Por lo que está con Obama apoyando la inevitable locura de la estimulación fiscal a las empresas para aumentar de nuevo los consumos (americanos, chinos y nuestros).
Pero China está también con Europa porque, como Europa, exporta y ahorra. Pero no significa estar cómodo en medio del punto crítico de la situación, porque pronto se verá que los Estados Unidos de Obama tienen que “consolidar” su deuda fantastrillónica. Y lo harán devaluando el dólar, es decir, devaluando los dos trillones de dólares que los chinos han acumulado comprando deuda americana.
No es casualidad que los chinos hayan puesto en la mesa, primero en Londres, la “sacrílega” cuestión de que si el dolar puede ser todavía, por si sola, la moneda de reserva mundial. ¿Pero podrá Obama poner en discusión el pilar sobe el que se ha regido el poder imperial?
Una gigantesca fractura se ha abierto entre Norteamérica y el resto del mundo. Y, nueve años después de su inicio triunfal, se ve ahora con claridad que no será un “siglo americano”. Lo que sucederá no lo sabe nadie, porque nadie tiene la receta para salvarlo sin tragedias. Londres lo ha demostrado.
La crisis que se ha abierto no terminará mañana y tampoco pasado mañana. Nos esperan largos años de tormento. Y a la salida del tunel se presentarán, a cobrar la cuenta, los límites que ahora apenas se asoman y de los que todos prefieren no hablar: límites energéticos, límites climáticos, limítes de los descartes, límite del agua.
Nos dicen una cosa sencilla: crecer, con los sistemas que nos hemos puesto sobre la espalda, será imposible.
Fuente: Megachip
7 de abril 2009
EL DESAFIO DE LONDRES
Mikhail Gorbaciov

Mientras la crisis financiera y económica global se hace más profunda y grave es necesario que todos nosotros volvamos sobre algunas cuestiones clave, como la función del Estado. Ya se puede preveer que la función del gobierno que ha prevalecido en las últimas décadas se invertirá.
Ya hace más de treinta años, con Margaret Thatcher y Ronald Reagan, economistas, hombres de negocios y políticos apuntaron el dedo contra los gobiernos como fuente de casi todos los problemas económicos. Claro está, las críticas respecto a las interferencias de los gobiernos eran sólidas y motivadas: en esos años los electores tenían buenas razones para sostener a los políticos que prometían limitar la función de los gobiernos dejando a las empresas una mayor libertad de acción y por lo tanto de crecimiento. A pesar de ello, detrás de las críticas había también otros intereses: los de quien, aún prometiendo que la ola liberatoria hubiera traído ventajas para todos, estaba interesado en realidad sobretodo en dar un impulso a las grandes empresas, librándolas de obligaciones gravosas hacia la sociedad y desmantelando la red de seguridad social que protegía a los trabajadores.
La globalización ha sido acompañada por una nueva fase de ataque contra el Estado en favor de la concurrencia absoluta en todos los mercados: bienes, servicios y trabajo. Los principios del monetarismo, de la irresponsabilidad social y ambiental, del consumo excesivo y de los superbeneficios como motores de la economía y de la sociedad se han convertido en un standard internacional. El llamado “consenso de Washington” –que hace una reflexión sobre estos principios- se ha difundido por todas partes con fuerza. Así cada vez más a menudo muchos sectores de la economía y de la finanza han sido dejados a si mismos, sin supervisión.
Inevitáblemente, han explotado todas las burbujas una después de la otra. Primero la digital, después la del mercado accionario, al final la de las hipotecas. Hasta cuando el financiamiento global, en su conjunto, no se ha convertido a su vez en una enorme burbuja. Pequeños grupos de personas han creado una riqueza fabulosa para si mismos, mientras el tenor de vida de gran parte de la población mundial, en el mejor de los casos, no ha variado. Y los compromisos para ayudar a los pobres del mundo han sido casi siempre olvidados. La debilitación del Estado ha consentido una oleada salvaje de estafas financieras y de corrupción, ha permitido al crimen organizado el introducirse en la economía de numerosos países y ha puesto en las manos de las “lobby” (grupos de poder) de las empresas, que tienen su punto de fuerza en los financiamientos a la política. Lo cual ha falseado el proceso democrático y dañado grávemente el tejido social.
Septiembre del 2008 ha marcado el inicio de una caída catastrófica de toda la estructura. Debajo de los escombros han quedado los ahorristas, la producción –que ha disminuído a un ritmo sin igual- y millones de personas sin trabajo en todo el mundo. No es exagerado decir que hoy está amenazada toda la economía mundial.
Y aún hoy seguimos escuchando los pareceres de quien sigue creyendo en la magia Salvadora del mercado completamente libre. Solo que los electores ya no van a la caza de soluciones: se esperan que sean los líderes elegidos los que tienen que actuar. Y son estos mismos los que tienen que intervenir porque no hay otras herramientas.
En un momento en el que el tsunami económico está amenazando la supervivencia de cientos de millones de personas, tenemos que volver a tomar en consideración la responsabilidad del Estado en lo que concierne a la protección y la seguridad de sus ciudadanos. Hemos sentido opiniones contra el «Estado niñera» y contra el concepto de asistencia «desde la cuna hasta la tumba»: en efecto el gobierno no puede ocuparse de todo por la eternidad. Pero tiene el deber de proteger a las personas del atraco financiero al que hemos asistido en los últimos años.
Los gobiernos ahora ya se han tomado la responsabilidad del rescate de la economía. En este desafío deben impedir que enormes sumas de dinero de los contribuyentes se gasten sin control. El dinero no tiene que terminar en las manos y en los bolsillos de los que desean, como se dice, «privatizar los beneficios y nacionalizar las pérdidas».
En un mundo globalizado tenemos que sanar la finanza al mismo tiempo que construir estructuras de “governance” internacional más sólidas. El primer encuentro del G-20, el mes pasado de noviembre en Washington, ha sido solo el principio. Ha mostrado una conciencia nueva del hecho de que para conseguirlo hay que poner en práctica una unión de fuerzas en conjunto sin precedentes en la historia mundial.
Quiero esperar que los jefes de gobierno del G-20 que se reunen en Londres sean capaces –además que de resolver los problemas- de poner las bases para una «governance» que dure en los próximos años. Los desafíos son gigantescos de verdad: se trata de dar una nueva función a los gobiernos y a los organismos internacionales en tema de reglamentación de la economía. De poner en marcha economías menos militarizadas. De no perseguir consumos excesivos y superganancias y de armonizar las preocupaciones ambientales con el crecimiento económico.
Un cometido de alcance a la par del desafío que afrontamos en la segunda mitad de los años ochenta: conjurar la amenaza de la catástrofe nuclear. Para ganar sirve una cooperación internacional y una lidership colectiva que sepan superar los estereotipos obsoletos, poniendo en primer lugar los intereses comunes.
Fuente: La Stampa 1 de Abril 2009
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Crisis del dólar
Cómo fueron inventados los pilares del Sistema Monetario Mundial y quién se ha aprovechado de todo esto
Las manipulaciones del sistema monetario y del sistema de cambio constituyen el mayor escándalo de nuestra época. Por vez primera, la estafa monetaria alcanza dimensiones mundiales –se está desarrollando efectivamente a través del mundo entero–, sin que ningún gobierno sea capaz de controlarla ni de ponerle fin o de impedirla. Formalmente, es incluso legal debido a razones obsoletas.
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Foto arriba: fotomontaje, a la izquierda aparece el edificio de la Reserva Federal del Tesoro de los EEUU, a la derecha el «billete verde».
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La etapa decisiva en la ruptura con la moneda de Estado se produjo con la fundación, en 1913, del Sistema Federal de Reserva de Estados Unidos. Desde finales del siglo XIX, los bancos que se hallaban bajo control del imperio Rotschild emprendieron una gran campaña para apoderarse del control de la economía estadounidense. Los Rotschild, provenientes de Europa, financiaron el Banco J.P. Morgan & Co., el Banco Kuhn Loeb & Co., John D. Rockefellers, Standard Oil Co., los ferrocarriles de Edward Harriman y las fábricas de acero de Andrew Carnegie
Alrededor del año 1900, los Rotschild enviaron a Estados Unidos a uno de sus agentes, Paul Warburg, quien debía cooperar con el Banco Kuhn Loeb & Co. Jacob Schiff y Paul Warburg [quienes] emprendieron una campaña tendiente a instaurar varios «Federal Reserve Banks» (FED), instituciones privadas de emisión de moneda. Con el apoyo de los dos grandes grupos financieros Rotschild y Rockefeller, lograron fundar un banco central privado con derecho a emitir su propia moneda, medio legal de pago garantizado al principio por el Estado. La instauración de la FED, en 1913, permitió que los banqueros internacionales pudieran consolidar su poderío financiero en Estados Unidos. Paul Warburg fue el primer presidente de la FED.
Después de la fundación de la FED se produjo la adopción de la 6ª enmienda de la Constitución estadounidense, que permitió que el gobierno cobrara un impuesto sobre los ingresos. Era consecuencia del hecho que el gobierno no pudiera ya emitir su propia moneda. De esa manera, los banqueros internacionales se apropiaban indirectamente del patrimonio privado del ciudadano estadounidense. En aquel momento, los accionistas más importantes de la FED eran:
1. Los bancos Rothschild de París y de Londres
2. El Banco Lazard frères de París
3. El Banco Israel Moses Seif en Italia
4. El Banco Warburg en Amsterdam y Hamburgo
5. El Banco Lehmann en Nueva York
6. El Banco Kuhn Loeb & Co.en Nueva York
7. El Banco Rockefeller Chase Manhattan en Nueva York
8. El Banco Goldman Sachs en Nueva York.
Después de la Primera Guerra Mundial, las reservas mundiales de oro se acumularon en aquel banco privado que en realidad era la FED, de manera que numerosos bancos centrales no pudieron seguir manteniendo el patrón oro y sus países se vieron inmersos en la deflación, produciéndose así la primera crisis económica mundial.
Durante la Guerra Mundial, Estados Unidos llegó a exigir que los países en guerra le pagaran con oro las armas que compraban. Al terminar la guerra, el oro de Alemania se convirtió en botín de guerra. Más de 30,000 toneladas del oro mundial se acumularon así en Estados Unidos.
Ese oro sirvió de cobertura al dólar. Pero, como gran parte de esos dólares estaba haciendo el papel de reserva monetaria en las cajas de los bancos centrales extranjeros, Estados Unidos pudo seguir imprimiendo más dólares, en cantidades que ya no correspondían con sus reservas en oro.
En efecto, los demás países necesitaban dólares para poder comprar materias primas, que se compraban solamente con esa moneda. Además del oro, el dólar se convirtió así en una de las principales reservas monetarias de los bancos centrales extranjeros.
Había comenzado el reinado mundial del dólar. En 1971, Richard Nixon (el presidente número 37 de Estados Unidos, de 1969 a 1974) anuló la convertibilidad del dólar en oro y, al mismo tiempo, la garantía del Estado sobre el valor del dólar. Desde entonces, el valor del billete verde no está en correspondencia con las reservas de oro ni está garantizado por el Estado. Se trata por tanto de la moneda privada libre de la FED. Pero la masa monetaria de dólares que la FED pone en circulación (desde marzo de 2006, la FED no ha publicado más la cifra de la masa monetaria M3) se ha convertido en un problema sin solución: la masa mundial de bienes se cuadriplicó durante los últimos 30 años, pero la masa monetaria se multiplicó por 40.
¿Cómo funciona este banco privado con derecho a imprimir los dólares? La FED produce dólares. Los presta al gobierno de Estados Unidos a cambio de obligaciones que le sirven [a la FED] como «garantías». Los bancos de la FED en posesión de esos títulos perciben intereses anuales. Muy astutos, ¿no les parece?
Ya en 1992, las obligaciones en poder de la FED alcanzaban un valor de 5 trillones de dólares, y los intereses que paga el contribuyente estadounidense siguen aumentando constantemente. La FED se apoderó de ese increíble patrimonio prestándole dinero al gobierno de Estados Unidos y cobrándole después intereses. El contravalor es ese papel verde que se conoce con el nombre de dólar.
Es importante repetir que no es el gobierno de Estados Unidos quien emite el dólar, sino la FED, que a su vez se encuentra bajo el control de bancos privados y que pone a disposición del gobierno cantidades de dinero y, como contrapartida, cobra jugosos intereses y recoge impuestos. Nadie se da cuenta de esta artimaña. Además, las obligaciones que el gobierno emite otorgan a la FED una garantía, de carácter público y privado, sobre el conjunto de bienes y fondos de Estados Unidos. Numerosas acciones jurídicas han tratado de obtener la anulación de la ley sobre la FED, sin éxito hasta el momento.
El presidente John F. Kennedy fue asesinado en la ciudad de Dallas (Texas), EEUU.
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El presidente John F. Kennedy fue el primero que trató de transformar la FED emitiendo un decreto presidencial («executive order number 11110»). Poco después, fue asesinado, probablemente por su propio servicio de inteligencia. Lo primero que hizo su sucesor, Lyndon B, Johnson, en el avión presidencial que lo traía a Washington desde Dallas, fue anular el decreto de Kennedy.
¿Cuál es la situación actual? Los bancos privados tratan por todos los medios de mantener y reforzar su gigantesca fuente de ingresos: el dólar.
Y a los países que quieren establecer sus relaciones comerciales internacionales [en adelante] sobre la base del euro, como Irak, Irán o Venezuela, se les tilda de terroristas.
Se obliga a los gobiernos a vender sus productos a Estados Unidos a cambio de dólares carentes de valor, y el desenfrenado aumento de liquidez proporciona a la alta finanza [internacional] las sumas ilimitadas que le permiten comprar el mundo entero.
Los bancos centrales del mundo entero se ven obligados a acumular dólares sin valor como «reservas monetarias». El dólar estadounidense es la moneda privada de la alta finanza, moneda que nadie garantiza, que no dispone de otra garantía que la propia, moneda que se utiliza para maximizar la ganancia, acrecentada sin vergüenza alguna, que se utiliza como medio de dominación mundial y para acaparar las materias primas y otros valores del mundo.