PRENSA EXTRANJERA

¿NO HABIA INOCENTES EN GAZA?
26 soldados que participaron en la guerra explican a una ONG israelí las atrocidades perpetradas durante 22 días de contienda.

“NO HABÍA INOCENTES EN GAZA”

JUAN MIGUEL MUÑOZ - Jerusalén - 15/07/2009
 "Abrimos fuego y no hacemos preguntas". "Nos dijeron que debíamos arrasar la mayor parte posible de nuestra zona". "Mi comandante me dijo, medio sonriendo, medio serio, que esas demoliciones podrían añadirse a su lista de crímenes de guerra". "Si alguna vez nos hablaron de inocentes, fue para decirnos que no había inocentes". Es el turno de los soldados israelíes. Dirigentes, académicos y analistas hebreos; políticos y civiles palestinos; organizaciones no gubernamentales internacionales y locales; Naciones Unidas. Todos han investigado y extraído conclusiones de la guerra que el Ejército israelí lanzó contra Gaza el invierno pasado. ¿Guerra? "¿Es realmente plausible denominar batallas al bombardeo con artillería y tanques, y al fuego lanzado desde helicópteros y aviones?", se pregunta el abogado Michael Sfard, defensor ante los tribunales israelíes de muchas víctimas palestinas del Ejército. "Es el ataque más duro que ha infligido el Estado de Israel a una zona urbana densamente poblada por civiles", añade Sfard. Algún ex diplomático israelí confiesa, exigiendo no ser citado, que las operaciones por tierra, después de la primera semana de bombardeos aéreos, fueron "un exceso". Pero ahora lo han contado a Breaking the Silence (Rompiendo el Silencio), una ONG israelí, 26 militares que participaron en la campaña. Algunos se plantaron ante las cámaras y prefirieron que su rostro fuera difuminado. Otro, como el experimentado sargento reservista Amir, a cara descubierta. Su descripción provoca escalofríos y explica por qué varias zonas de Gaza parecían devastadas por un terremoto. A todos ellos les resultará muy difícil tragarse la coletilla que los líderes de su país utilizan a destajo: "El Ejército de Israel", dicen, "es el más moral del mundo". La guerra de Gaza ha sido un punto y aparte. No hubo reglas y los crímenes de guerra, según la ONG, no fueron ni mucho menos hechos aislados.
Todo fue diseñado para acometer una "guerra sin bajas", en palabras de Sfard. Y como relata Yehuda Shaul, uno de los directivos de Breaking the Silence, "la mejor manera de defenderse es disparando fuego masivamente. Así el enemigo no saca la cabeza. Se bombardearon barrios y viviendas sabiendo que se iba a matar a civiles. Después de lanzar octavillas sobre un barrio, se decidió que se podía matar a quien fuera". 1.400 palestinos perdieron la vida en 22 días de contienda, una gran mayoría de ellos civiles. Las milicias palestinas mataron a tres inocentes israelíes con cohetes kassam. De los nueve soldados caídos, cuatro lo fueron por fuego amigo. Unas 50.000 casas, 200 escuelas, casi un millar de fábricas fueron dañadas o convertidas en ruinas, según Naciones Unidas. La lucha entre militares y milicianos fue la excepción en una campaña en la que soldados disparaban contra depósitos de agua por aburrimiento; en la que se lanzaron bombas de fósforo en zonas civiles, en las que muchos soldados se dieron al pillaje, y en la que se disparaban cañones para despertar a una compañía.

"Las reglas de combate no distinguieron entre combatientes y civiles; no tuvieron en consideración que los combates tuvieron lugar en una zona donde debía conocerse la presencia de niños, mujeres y ancianos; se emplearon armas con un radio de precisión inapropiado para áreas llenas de civiles; la amplia devastación; la destrucción sistemática; su increíble magnitud; la destrucción de casas, apartamentos, edificios públicos y propiedades, en muchos casos sin que respondiera a una aparente necesidad militar", precisa Sfard. "Disparar a cualquiera que se supone no debe estar en un lugar" fue una regla destinada a impedir bajas propias. A cualquier precio. No se daban órdenes precisas, pero todos los soldados coinciden en que había que hacer lo que fuera para no caer heridos. Un militar admite que se empleó con profusión la denominada "entrada mojada". Es decir, el allanamiento de una casa a tiro limpio. En ocasiones lanzando misiles o proyectiles antitanque. Después se comprobaría lo que había dentro.
La destrucción, deliberada según los testimonios, fue minuciosamente planificada. Antes de la guerra, durante el entrenamiento, "nos dimos cuenta de que esta vez no se trataba de una campaña, sino de una guerra en la que te quitas los guantes... Las consideraciones que estábamos acostumbrados a escuchar sobre las reglas de combate, y los esfuerzos por no dañar a inocentes no se escucharon esta vez. Al contrario... Un comandante nos dijo que no habría segundos pensamientos sobre cualquier amenaza, real o imaginaria, que pudiéramos sentir... La idea era abrir fuego y no intentar considerar las repercusiones. Ante cualquier obstáculo, ante cualquier problema, abrimos fuego y no hacemos preguntas. Si hay un vehículo en el camino, se aplasta; si hay un edificio se bombardea. Éste es el espíritu que se transmitió durante el entrenamiento", relata Amir.
El componente religioso también jugó su papel. "Se repartieron pasquines con el sello del Ejército y su Rabinato que contenían material político explícito: los palestinos eran descritos como los filisteos, nuevos en esta tierra. Como alienígenas en esta tierra que nosotros debemos retomar. Luego el rabino Chen nos habló de la santidad del pueblo de Israel y de que estábamos luchando en una guerra entre la luz y la oscuridad llena de connotaciones apocalípticas y escatológicas. El lenguaje era altamente mesiánico. La guerra entre la luz y la oscuridad era la preparación para la redención. Pero más perturbador que este asunto religioso era la demonización del otro, los hijos de la oscuridad, mientras nosotros éramos los hijos de la luz. Esto es muy problemático porque se podría esperar que se hiciera una distinción con los civiles", narra otro militar.
Un activista de la ONG israelí Breaking the Silence le pregunta a Amir, que ha servido en Gaza y Cisjordania varias veces como reservista: ¿Esto era nuevo para ti? "Sí. Sin ninguna sombra de duda... Nunca tuve permiso o recibí instrucciones para comportarme de este modo... De alguna manera, el Ejército siempre planteaba vías para tratar de evitar heridos. En esta ocasión, la sensación era la contraria. Como si herir a civiles no jugara un papel en las consideraciones... Si alguna vez nos hablaron de inocentes fue para decirnos que no habría inocentes. Todos allí eran el enemigo. Es una frase que escuchamos al comandante de la brigada... No había normas para el combate. La norma era disparar".
Relata un soldado que observó a un hombre con una antorcha y camisa blanca aproximarse. Pidió a su comandante permiso varias veces para realizar disparos de disuasión (a metros de distancia para que el palestino se detuviera) tras informarle de que el hombre no iba armado. El oficial no se lo concedió. Cuando ya estaba muy cerca, cuanta el uniformado: "De pronto una explosión de fuego que venía de arriba nos hizo saltar a todos. El hombre comenzó a chillar. No lo olvidaré mientras viva. Todo el mundo disparaba y el hombre gritaba. El comandante bajó las escaleras y dijo: 'Este es el comienzo de la noche'. Se preguntó al comandante porque no había autorizado el fuego de disuasión, y contestó: 'Es de noche y era un terrorista'. Cuando le dijimos que el hombre sólo llevaba una antorcha, respondió: 'No importa, era de noche'... Al día siguiente enviamos a un perro para detectar si tenía explosivos. No tenía nada. Sólo su antorcha.
Mientras el presidente Simón Peres y varios miembros del Gobierno repitieron hasta la saciedad que Hamás y los demás grupos armados palestinos utilizaron escudos humanos en sus operaciones y que sus acusaciones eran propaganda, resulta patente, a tenor de estos testimonios, que el Ejército israelí sí los utilizó. "Johnnies". Así llamaban los uniformados a los palestinos que eran forzados, encañonados y maniatados, a entrar en las casas sospechosas de albergar a milicianos. En alguna ocasión, alguno debió entrar más de una vez para tratar de convencer a los hombres armados milicianos de que se rindieran. ¿Y si no se rendían, se derribaba la casa sobre ellos? "Sí", contesta un sargento de la Brigada Golani. Otras veces obligaban a los palestinos a taladrar paredes con martillos mecánicos para eludir cualquier riesgo de que los soldados se toparan con una trampa explosiva.
"No era necesario tanto fuego. Tengo la sensación de que el Ejército buscaba una oportunidad para llevar a cabo una demostración de fuerza espectacular. Es la única explicación para el uso de morteros dentro de una zona urbana", explica un sargento de una brigada de infantería que fue enviado a Netzarim, al sur de la ciudad de Gaza. "Los objetivos de la guerra eran vagos. Pero nos dijeron que debíamos arrasar la mayor parte de la zona posible. Esto es un eufemismo de destrucción sistemática". El suboficial explica que las casas se derribaban por dos razones. Una operacional: la sospecha de que en una vivienda se guardaban armas, o si de ella partían túneles, o si había señales de que se había excavado. El segundo motivo lo denominaron "El día después", teniendo siempre en mente que la operación era de duración limitada. "La idea era dejar un área estéril detrás de nosotros cuando nos marcháramos. Y el mejor modo para lograrlo era arrasar la zona. Así tendríamos buena capacidad de fuego, visibilidad abierta. Podíamos verlo todo. Eso significaba las demoliciones para el "Día Después". En la práctica, esto supuso derribar casas que no eran sospechosas. Puedo incluso decir que, en una conversación con mi comandante, mencionó, medio sonriente, medio triste, que esto podría añadirse a su lista de crímenes de guerra".
No se escatimaron métodos ni recursos. "Todos los medios de destrucción se utilizaron, al menos los que yo conozco. Las casas eran demolidas con excavadoras D-9 que trabajaban continuamente, pero la artillería, helicópteros, tanques y aviones también se emplearon. Y morteros de 81 milímetros, creo. Y, por supuesto, unidades especiales de ingenieros que hicieron explosiones controladas de casas. Las explosiones eran constantes. No siempre sabían porqué, pero volaban casas diariamente". En los alrededores de donde se instaló la compañía de este sargento no hubo combates. "No, no. En general no vimos a nadie vivo, excepto los soldados". También con experiencia en la franja de Gaza, el sargento coincide con los demás militares: "La destrucción fue en una escala diferente. Nunca había conocido semejante poder de fuego".
¿Que te preocupa de esta operación? Y responde otro soldado: "Primero, tanta destrucción, todo ese fuego contra inocentes. La conmoción de darme cuenta de con quien he estado en esto. ¡Como se comportaban mis compañeros! Es asombroso, inconcebible... Todo ese odio, disfrutar matando. (Decían): 'He matado a un terrorista, uuuau'. 'Le reventamos la cabeza". Otro compañero se muestra aliviado por haber sido destinado a otra unidad con soldados más veteranos. "No eran de gatillo fácil", comenta.

El Ejército lamentó que otra ONG haya difundido un informe con testimonios anónimos. Al menos uno, el del sargento Amir, no lo es.

 

 

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5 de Febrero 2009

LA POLITICA ITALIANA Y EUROPEA EN MEDIO ORIENTE

Intervención de Giulietto Chiesa, europarlamentario, en la asamblea organizada en Roma por ISM-Italia y Forum Palestina

La intervención de Ilan Pappé ha dejado paso libre a muchos de los temas que yo quería proponeros. Mi posición, nuestra posición, es la de personas que viven lejos de Palestina, en otros contextos. Nosotros no estamos ahí y debemos preguntarnos lo que podemos hacer aquí. Y ante todo entender porque ha sucedido y si ha cambiado o no nuestro modo de ver la situación.
Para empezar estoy plenamente de acuerdo con el análisis de Pappé. Los eventos de Gaza nos han puesto a todos de frente a la verdad y es decir que Israel está guiada por un grupo criminal que no tiene intención de renunciar a un centímetro cuadrado de la que ellos llaman la Galilea. Un grupo de criminales que cuentan con el apoyo –también en este caso estoy plenamente de acuerdo con Pappé- de la gran mayoría de la población israelita. Estos son los puntos desde los que tenemos que partir también nosotros.
La masacre de Gaza tiene solo un significado: si vencen no habrá ningún estado palestino, ni hoy ni mañana ni nunca. A menos que no se le obligue a Israel a aceptarlo con una fuerte presión internacional externa. Esta hipótesis, de todas formas, es muy improbable, por no decir inexistente. En pocas palabras, estas son las coordenadas realistas del problema. Las élites europeas han sido co-responsables y cómplices de la estrategia americana e israelí (substancialmente coincidentes) y no se moverán de esta posición, no se puede preveer por cuanto tiempo. Lo digo como persona que observa de cerca los comportamientos europeos en Bruselas. Israel seguirá martirizando al pueblo palestino ocupando el territorio, aumentando las tomas de posesión, transformando las zonas ocupadas –como ya ha sido descrito aquí crudamente- en una prisión a cielo abierto. Y donde la población Palestina tendrá que medir sobre su piel el nivel de represión a la que será sometida, en proporción direct! a con la cantidad de resistencia que será capaz de oponer a la violencia y al abuso de los ocupantes.
Es el retrato de una limpieza étnica ejercida de forma sistemática.
Aquí Ilan Pappé nos ha dicho cosas de las cuales es imposible prescindir y sin las cuales no se podrá definir un programa político de sostén al pueblo palestino. Una de ellas me parece crucial: no conseguiremos abrir una brecha en la conciencia colectiva europea si no conseguimos separar la idea del holocausto del problema palestino. Es decir, si no conseguimos desmontar la más mostruosa de las manipulaciones sionistas, según la cual, para reparar las culpas del holocausto, Europa debe consentir a Israel que realice la limpieza étnica definitiva de la Palestina. Este es el punto de la ideología sionista del tiempo moderno. Un signo de genocidio que permite a las víctimas de entonces convertirse en verdugos con la bendición del mundo occidental.
Podemos aceptar una ecuación así de monstruosa, que hace pesar sobre un pueblo entero las consecuencias de una responsabilidad de la que es ajeno, pero que descarga sobre nosotros europeos la responsabilidad de aceptar un segundo holocausto, esta vez contemporáneo, de dimensiones menores solo porque los palestinos son menos cantidad que los hebreos de entonces. Yo recuerdo a menudo el aforisma de Hans Magnum Enzensberger, un escritor alemán: “en los tiempos del fascismo nosotros no sabíamos que vivíamos en los tiempos del fascismo». Temo que esté sucediendo lo mismo. En los tiempos de Gaza, del exterminio de un pueblo, que está aconteciendo delante de nuestros ojos, nosotros no sabíamos que vivíamos en los tiempos del fascismo. O mejor dicho, nosotros los que estamos aquí lo sabemos. Fuera de aquí son pocos los que lo saben, avasallados por mensajes mediáticos falsificados. Pero quizás también nosotros hemos comprendido solo algunas cosas, mientras otras, las más profund! as y las más inquietantes, todavía se nos escapan.

Yo creo que muchos de nosotros no hemos comprendido bien todavía que también nosotros, aquí, estamos en peligro. Y que nuestra solidaridad con el pueblo palestino es en realidad al mismo tiempo una forma de autodefensa. Este es el punto fundamental y para llegar a él se requiere un salto intelectual. Nosotros hablamos de solidaridad y de justicia hacia el pueblo de Palestina, pero en realidad tendremos que darnos cuenta de que estamos buscando salvarnos a nosotros mismos. Porque lo que está sucediendo en Palestina –y no es retórica, es el análisis político, crudo y frío- es la guerra en contra nuestro.
Los dirigentes sionistas israelitas no son tan estúpidos como para pensar de cancelar en un tiempo breve el pueblo de Palestina. No son tan estúpidos, nunca lo fueron. A partir del 1948 han demostrado que tienen una estrategia precisa. Una estrategia que, con leves variaciones, nunca han abandonado substancialmente. Los dirigentes israelíes saben que cuentan con el apoyo de la mayor parte de su población, que hay un límite más allá del cual ni siquiera la fila de los amigos occidentales, ni siquiera Europa, esta en condiciones de irles detrás en «condiciones normales». Es decir, en las actuales condiciones, las actuales relaciones de fuerzas políticas- han debido detenerse en Gaza, porque ir más allá hubiera significado poner en riesgo sus relaciones privilegiadas con el resto del mundo occidental, perder el contacto. Subrayo la expresión: en condiciones normales.
No es posible llevar a cabo la limpieza étnica completa de Palestina en “condiciones normales”. En “condiciones normales” se puede proceder solo a etapas, infligiendo golpes cada vez más duros, pero sin la posibilidad de resolver jamás el problema de los “escarabajos que aplastar”, del “hormiguero que incendiar”, por usar expresiones significativas de los militares israelíes. Por este motivo ha llegado un momento en que han parado la masacre. En condiciones normales significa poder agitar continuamente, respaldados por los principales medios de comunicación mundiales, la idea de que Israel y su existencia puedan estar amenazadas. Incluso cuando está a la vista de cualquiera que no esté ciego, que no hay ninguna posibilidad de poner en discusión, realmente, la existencia de Israel. Que nadie está en condiciones de amenazar de verdad, por mucho que lo quiera y que lo proclame, la existencia de Israel. Inclusive cuando no existe la duda de que Israel tiene todo lo que le si! rve para ganar cualquier batalla y cualquier guerra. No solo la superioridad bélica, sino también la político-diplomática, así como la informativa.
El truco consiste en seguir gritando que son las víctimas, aunque haga ya tiempo que se han convertido en verdugos. Esto se puede hacer en condiciones normales, como las que hemos vivido y que vivimos, en condiciones en los que la opinión pública mundial piensa que con Israel se pueda hablar de negociaciones y de una solución pacífica. Pero dado que el objetivo sionista es la conquista completa del territorio de Palestina y dado que esto significa limpieza étnica definitiva de ese territorio y dado que esta no es posible sin un genocidio, es evidente que los dirigentes israelíes tienen en la cabeza una hipótesis que no es “normal”.
Si ellos piensan –lo piensan aunque no lo digan públicamente, al menos en los últimos tiempos- que “no se dejará ni siquiera un centímetro de tierra a los palestinos”, al “hormiguero palestino”, a los “escarabajos palestinos”, entonces quedan dos hipótesis materialmente practicables: limpieza étnica completa, o sometimiento completo de los que quedan, humillación, renuncia, bantustanización del pueblo palestino.
Pero el genocidio es inaceptable para la opinión pública occidental, por lo que queda la hipótesis transitoria “del apartheid en versión árabe”. El ejemplo sudafricano que ha citado Pappé es perfectamente pertinente. No prevee ningún estado palestino realmente independiente. Prevee la humillación final del pueblo palestino; en primer lugar su división (que ya se ha obtenido); la extensión de los asentamientos; la prosecución de la ocupación por un tiempo indefinido, con la aquiescencia en primer lugar de los líderes palestinos que ya han aceptado la derrota y que se han dejado comprar, en segundo lugar de los régimenes árabes reaccionarios y, en tercer lugar, de Europa. No hablo de los Estados Unidos porque son los principales aliados de esta política. Con Obama no se darán cambios en esto: haber nombrado a Hillary Clinton como secretaria de Estado dice ya todo para preveer cual será la política de Obama en el Medio Oriente y en Palestina. Es una actitud que tiene ya en ! cuenta, durante un cierto periodo de tiempo, que pudiera ser largo, una situación de ocupación cada vez más feroz, con asesinatos estudiados, respuestas terroristas, liquidaciones sectoriales de los jefes de Hamas, mediante acciones y respuestas terroristas desesperadas u organizadas, o provocadas, o estimuladas. Todas las variantes son buenas y además ya han sido experimentadas, si es verdad, como lo es, que Hamas ha nacido de una costilla del Mossad, construida con el dinero del Mossad para causar división e impedir a Arafat que prosiguiera con una política de búsqueda de consenso hacia una hipótesis de paz en cambio de territorios.
Se intentará todo tipo de provocación, como ha sucedido con éxito en el pasado, para desmembrar la resistencia Palestina. Y esto se podrá hacer también porque el “mainstream” mediático, compuesto en gran parte por siervos imbéciles del poder, caerá en todas las trampas, las amplificará, las justificará. Basta el ejemplo, muy significativo, de la noticia difundida por los Hezbollah precisamente en los días del ataque contra Gaza. La noticia que revelaba la localización –por parte de los servicios de Hezbollah- de un emplazamiento de misiles telecomandados a distancia, que hubieran tenido que partir desde el Líbano del Sur e ir a estrellarse sobre las casas israelitas. Está claro que no había sido Hezbollah el que los había colocado ahí, dado que los ha descubierto. ¿Entonces, quien los había puesto? ¿Y como hubiera reaccionado, por ejemplo el “Corriere della Sera” ante la noticia de este ataque? Hubiera hablado de una acción terrorista, traicionera, organizada por Hezbol! lah para crear un segundo frente en el Libano, con el fin de debilitar la ofensiva israelí contra Hamas, etc., etc. Y la aviación israelí, que no tiene problemas de carburante ni de bombas, hubiera partido inmediatamente para bombardear los pueblos del Líbano. Así es como se organiza la guerra y, antes que la guerra, la desinformación.
Habrá provocaciones de todo tipo, este tenemos que saberlo. Por motivos también de consenso de la opinión pública interna, que hay que mantener en un nivel de miedo permanente. Todo esto es obvio aunque sea inhumano y monstruoso. Pero todo esto, quisiera subrayarlo, y espero que me entiendan bien, todo esto se puede considerar todavía “politically correct, es decir, comprensible para los políticos occidentales, para la opinión pública occidental que, en conjunto, lo consideran aceptable, como han considerado aceptable durante todos estos años, la ocupación de Palestina. Hillary Clinton, lo repito, ya ha declarado que está dispuesta a aceptar esta lógica. Esta es la única paz que Israel es capaz de concebir y que puede explicar al resto del mundo.
Pero atención a no dejarlo ahí a este punto. Porque hay una implicancia que no es para nada políticamente correcta, cuya monstruosidad todavía se nos escapa incluso a muchos de nosotros, de seguro a una parte de la izquierda en Italia y a una gran parte, desgraciadamente tengo que decirlo, de la izquierda europea, después de haber participado en los debates del grupo socialista en el parlamento europeo, y haber notado que la mitad del grupo socialista es más o menos abiertamente filo-israelí. Por otra parte ¿No se adhieren quizás a la Internacional Socialista Shimon Peres y Ehud Barak, este último ministro de la defensa del gobierno Olmert? Entonces tenemos que analizar otro concepto que nos ayude a penetrar en el contexto de la ideología sionista más extrema.
He hablado hasta ahora de una estrategia israelí “limitada”, estrategia de conquista en “condiciones normales”, es decir psicológicamente aceptables por parte de la opinión pública occidental. ¿Pero que sucedería si de improviso las condiciones se volvieran “anormales”? ¿Y qué significa condiciones internacionales anormales? Hago la pregunta de otra forma. ¿Quién piensa que los dirigentes israelíes puedan aceptar, un día cualquiera, el perder el monopolio absoluto de la fuerza de la que disponen, monopolio que han obtenido como obsequio por parte de Washington desde hace muchos años? ¿Alguien de nosotros piensa que esta hipótesis sea posible? Quien pueda pensar esto cometería un error fatal. Israel nunca aceptará perder el monopolio de la fuerza militar atómica. Porque perder esta arma de chantaje pondría a Israel en condiciones de tener que negociar. Porque ellos ya han calculado la eventualidad de perder el apoyo incondicional de los Estados Unidos. Porque ya han previ! sto incluso que Europa pueda “traicionarlos”. Esa misma Europa que ellos desprecian y que odian porque ha sido justo en Europa donde ha tenido lugar el Holocausto. Por eso el Líbano del 2006, Gaza del 2008 no son episodios circunscritos en si mismos, por cuanto puedan ser monstruosos. Han sido descritas como represalias, pero son fases de una estrategia bien delineada de carácter internacional que tendrá su ápice con el ataque a Irán.
En todos los casos antedichos los sionistas ya han considerado que se defenderán solos. ¿Nunca se ha oído la historia de que “muera Sansón con todos los filisteos”? Quién ha puesto por encima de todo, cueste lo que cueste, la “tierra prometida”, considerándola un don divino, mejor dicho, una orden divina. El que interpreta esta orden como que proviene del dios de los ejércitos, podría estar listo para afrontar Armaghedon.
Nosotros estamos ante un grupo de personas que, si se le deja por si solo, irá hasta el fondo, animado de una ideología fanática, racista, genocida. Esto es lo que quiero decir cuando hablo de “situación anormal”: cuando se está fuera del razonamiento político y se entra en la perspectiva religiosa, alguien se pone “de la parte de dios”. Sucederá cuando Israel desencadene el ataque contra Irán.
Afirmo esto porque no creo que Israel, prisionera del sionismo, es decir, del fanatismo, renunciará al monopolio de la fuerza. Sobre este tema los casos principales son dos: o Barack Obama pone en marcha una política de diálogo real con Teherán, por ejemplo abandonando explícitamente y claramente la opción militar, ofreciendo a Irán un desarrollo controlado de la energía atómica para un uso pacífico, proponendo un Medio Oriente libre de atómicas (probabilidad muy baja, por no decir inexistente), o Tel Aviv pondrá en acción (sola o con Washington, aunque sea arrastrándola por el pelo con una acción de sorpresa), una ofensiva para liquidar el potencial armamento atómico y misilístico iraní.
Y este momento llegará pronto, porque según los cálculos de los servicios secretos israelíes, Irán se dotará de la bomba, como dicen ellos, en un periodo de tiempo bastante rápido, dos o tres años. Es decir durante el primer mandato del presidente Obama.
Esto es lo que quiero decir con “situación anormal”. Pocos en occidente se dan cuenta y por esta razón les caerá de sorpresa. Sin embargo es hacia lo que nos estamos encaminando. Porque detener a Irán se puede hacer de una de las formas antedichas. ¿Obama puede tomar el avión e ir a Teherán a decir a los dirigentes iraníes que América ha renunciado al uso de la fuerza hacia ellos y propone un acuerdo para la gestión común internacional del programma nuclear iraní? Si no puede hacerlo, quedaría solo la opción del bombardeo. Pero el peligro por la paz mundial existiría lo mismo también en este caso porque significaría que Israel habría perdido el apoyo incondicional de Washington y debe prepararse a negociar con los palestinos. Es decir, a renunciar al don del Dios de todos los ejércitos.
Os recuerdo que en los días anteriores al ataque de Gaza, el gobierno israelí ha pedido el permiso a los Estados Unidos para bombardear Irán y lo ha pedido con tres preguntas bien precisas. La respuesta del presidente Bush, que ha tenido miedo, ha sido “no”. Las peticiones eran tres: dadnos bombas de alta penetración; dadnos la posibilidad de suministrar carburante a nuestros aviones durante el vuelo para que vuelvan a las bases sin tocar tierra; dadnos el permiso para que nuestros aviones puedan pasar sobre el territorio iraquí. El vocero de Bush ha dicho: “hemos contestado que no a la primera pregunta, no a la segunda pregunta y a la tercera hemos contestado no, no no”. Pero las preguntas ahí están lo que quiere decir; que están preparados. Es más, quiere decir que están preparados ellos y que saben perfectamente que está preparada también USA, porque en caso de ataque a Irán empezará la guerra de bastas proporciones.
En esa fase la situación será anormal, y será en ese momento que el pueblo palestino sufrirá el golpe decisivo sin que nadie pueda reaccionar. Porque estaremos todos en guerra y tendremos otras cosas en que pensar y la opinión pública europea pensará en el petroleo que aumentará de precio, en la calefacción en peligro, en los hospitales a obscuras y en las tiendas vacías. Todo esto no lo tenemos presente casi nadie, pero forma parte de un programa. Seríamos ingenuos de verdad si pensáramos que quien ha enviado los aviones a bombardear la gente de Gaza, con esa ferocidad sin medida, piense en otros términos. Están preparados para este escenario. También porque hay algo de genial en esta locura. Ellos siempre han razonado con gran agudeza y frialdad Hoy con más frialdad que ayer. EEUU está en crisis, su principal protector está en crisis. ¿Y qué sería de Israel, de su potencia militar, de su monopolio de la potencia si sus protectores se encontraran de improviso no a cambi! ar idea, sino en un momento difícil ? ¿Qué sucedería si Israel se encontrara con que ya no tiene los aliados sólidos que ha tenido en estos años? Por esta razón gritan el peligro de amenaza a la existencia de Israel: saben muy bien que no serán amenazados, pero piensan que pueden perder la protección y tener que negociar.
Por lo que se preparan (hace décadas que se han preparado) a jugar por adelantado, a organizar una guerra más grande. Por esto afirmo que el Estado de Israel se ha convertido en el peligro principal para la paz del mundo, no solo para el destino del pueblo palestino.
Vuelvo al punto inicial. Es necesario que empecemos a razonar en términos de una batalla política para no modificar las posiciones de Israel (que puede cambiarlas solo si le obliga la comunidad internacional) sino las opiniones de la gente europea, la italiana en primer lugar. Para hacer esto permitidme que diga una cosa: nosotros tenemos nuestras asambleas, nuestras manifestaciones, cuando lo conseguimos. Pero mirad que todo lo que se ha contado de lo que ha sucedido en esta guerra lo han hecho ellos. Nosotros hemos denunciado, pero nuestras voces son pequeñas y lamentables.
Como paradoja han sido más eficaces las imágenes monstruosas de la gente inocente muerta que, de una forma u otra, han llegado a las casas italianas y que han neutralizado la versión mentirosa que las acompañaba. Amigos, ¡despertémonos todos juntos! O nos hacemos de una televisión o de una radio nacional que hable a un millón de personas al día, o tenemos que saber que no podremos defender a los palestinos ni defendernos a nosotros mismos. Ni hoy, ni nunca. Cuando digo todos nosotros, digo toda la zona de la paz, la que existía y que ya no existe, pero que podría existir de nuevo, si entendiésemos donde estamos.

5 Febbraio 2009
Fonte: Megachip

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31 de Enero 2009

CORRESPONDENCIA ENTRE VITTORIO ARRIGONI Y GIULIETTO CHIESA

En estos días Giulietto Chiesa ha escrito al Ministro Frattini una carta abierta denunciando con fuerza las amenazas de muerte que a través de una página web se cernían contra Vittorio Arrigoni y otros activistas presentes en los Territorios de Gaza.
La Interpol ha intervenido. La página ha sido censurada. ¿Pero Frattini dónde está? A continuación podemos leer la correspondencia e-mail entre Arrigoni y Chiesa sobre este asunto.

Querido Giulietto:
Te agradezco por la inquietud, que equivale a una empatía rara en estos tiempos, por ser aún humano.
Dices bien que la guerra no se ha terminado. Solo los muertos han visto su fin, pero para los vivos no hay tregua que tenga en la batalla cotidiana por la supervivencia.
Las reiteradas y constantes amenazas de muerte dirigidas a mi y a mis compañeros de la International Solidarity Movement, si no suscitasen una preocupación real, las hubiéramos considerado como trofeos. Evidentemente a quien unta con aceite los engranajes de la máquina de la muerte israelí da mucho fastidio que por esta otra parte se luche incansablemente por la paz y los derechos humanos.
Nuestro sacrificio no será en vano si diera lugar a un estado de alerta hacia esta franja de tierra martirizada con su millón y medio de habitantes. Una población Palestina que no pide nada más que disfrutar de los mismos derechos que los israelitas, los mismos derechos de cualquier otro pueblo del planeta.
Espero que Frattini, a quien has solicitado, distraiga su atención por un instante de Sderot y la dirija hacia mi, para ver el montón de escombros en el que se ha convertido Gaza, y las largas filas de minúsculos ataúdes blancos que contienen los restos de cientos de niños muertos. Pido al ministro que se concentre más atención y estima hacia los miles de operadores humanitarios distribuidos en lugares candentes del planeta, quizás la misma atención y admiración que ha expresado el gobierno a favor de los soldados italianos hipotéticos exportadores de democracia en Afganistán hoy como en Irak ayer. No exigimos una medalla, pedimos solo un poco de protección.
Todavía me queman en la espalda los diez puntos que han tenido que darme para coser una herida en septiembre, después de un ataque de los marines israelitas. Estaba simplemente a lo largo del puerto de Gaza con amigos pescadores. En Noviembre, siempre en aguas palestinas, soldados israelitas me dispararon, me secuestraron, y me encerraron en una piojosa prisión a 20 km. de Tel Aviv. Detrás de los barrotes, el consulado hizo que me llegara ropa para cambiarme. Todavía tengo el recibo, un mes de plazo para pagarla.
Sobre que fui herido y después secuestrado, nada, ni un respiro por parte de su gobierno, Ministro Frattini.
En la Farnesina (sede Ministerio Asuntos Exteriores Italiano), no se ha movido una hoja. Ahora quieren matarme, le aseguro que prestando socorro en las ambulancias durante este mes pasado me he dado cuenta de que tan puntillosos y puntuales son en suprimir vidas humanas. Con el consentimiento de su presidente Berlusconi que no ha dejado de estar a favor por las bombas. ¿Usted. sabe que a menudo encontramos entre los escombros cuerpos hechos papilla? Los fragmentos de huesos más grandes cabían en una cucharilla, dígaselo a su presidente.
Pensad en ello, quizás la próxima vez que echáis el azúcar y dais la vuelta mientras tomáis un café juntos.
Quieren matarnos, ministro Frattini, vea un poco Usted. si es el caso de encontrar cinco minutos de tiempo para mi en su agenda llena de encuentros diplomáticos.
Giulietto, un abrazo.
Sigamos siendo humanos.

Vittorio Arrigoni, activista por los derechos humanos, Gaza City, 27 de enero 2009.
Diario online: guerrillaradio.iobloggo.com

 

Querido Vittorio,
me alegro de saber que estás bien. No sabía nada del atentado que has tenido y de la herida. Es inútil decirte que te agradezco en nombre de todos los que, como yo, están de parte de los más débiles. Es inútil decir que haré todo lo que pueda, para que Italia se libre de esta vergonzosa sujeción bélica con los masacradores. Tennos informados, como puedas. Nosotros leemos lo que escribes en el Manifiesto, pero te escucharemos con agrado, cuando y como puedas, a través de las ondas hertzianas de Pandora TV, un nuevo canal que está entrando en funcionamiento y que te quisiera como “corresponsal”. Esperando que la guerra termine, pero con el temor de que no terminará tan pronto.
Un abrazo afectuoso.
Giulietto.

20 de Enero 2009

CARTA ABIERTA AL MINISTRO DE ASUNTOS EXTERIORES DE LA REPÚBLICA ITALIANA, FRANCO FRATTINI


Distinguido Señor Ministro:


He sido informado de varias fuentes que un ciudadano italiano, Vittorio Arrigoni, se encuentra en Gaza, sometido a graves amenazas de muerte.
Su “culpa”, por lo que parece, consiste en haber ayudado, como enfermero, a la población civil de Gaza durante los bombardeos y los asaltos por manos de las fuerzas armadas ocupadoras de Israel.
Una página internet en idioma inglés, que después ha sido obscurecida no se por parte de que autoridad, señalaba Vittorio Arrigoni (y muchos otros activistas pacifistas de distintas nacionalidades) a los militares israelitas como uno de los objetivos “que matar”.
Dado que, como Ud. ya sabe, la guerra no ha terminado; porque las tropas israelitas estacionan aún en el territorio de Gaza; dado que se sabe que Israel tiene el control total de cualquier comunicación electrónica (lo que quiere decir que está en condiciones, como ha hecho ya en muchas ocasiones, de apuntar mísiles de elevada precisión, individualmente, sobre los enemigos seleccionados precedentemente), me parece evidente que Vittorio Arrigoni está en serio peligro.
Ud., Señor Ministro tiene óptimas relaciones con el Gobierno israelí, debido también a su apoyo incondicional a la guerra. Por lo tanto, le invito a que ejerza su influencia haciendo presente al Gobierno israelí que es su deber tutelar la vida de los connacionales.
Me permito de sugerirle –aunque no tengo dudas de que Ud. haya pensado en ello ya por su cuenta- de que haga presente al Gobierno israelí que el Gobierno italiano no aceptaría en silencio la eventualidad de que la incolumidad física de Vittorio Arrigoni se ponga en riesgo.
Asi mismo tengo la certeza, Señor Ministro, de que Ud. comprende la gran responsabilidad política, institucional y moral que pesa sobre su espalda y que sabrá hacerse intérprete de las mías y nuestras inquietudes.

Giulietto Chiesa
Fuente: Megachip, 20 de enero 2009

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19 de Enero 2009

 

EN LOS TIEMPOS DE GAZA NO SABIAMOS QUE VIVIAMOS EN LOS TIEMPOS DE GAZA
De Giulietto Chiesa – Megachip

Gad Lerner escribe en « La Reppublica » : « por este motivo no podemos tolerar como si fuera una detalle marginal (…) el ritual de la oración islámica como sello de las manifestaciones convocadas con la finalidad de la protesta política”.
El “no puede tolerar”. Si hubiesen quemado banderas, tampoco lo hubiera tolerado. El no tolera la palabra “mártires”.
Rezan. ¿Qué más pueden hacer? ¿Y tendrían incluso que esconderse para hacerlo?
Rezan porque la injusticia y la violencia de la que son víctimas no tienen redención en nuestro mundo donde la justicia y la verdad han sido canceladas.
Rezan y tendremos que estar agradecidos a nuestro dios mientras se limiten a rezar.
Rezan porque no hay redención para sus sufrimientos.
Rezan porque no hay salida cuando el más fuerte impone su mentira y si te rebelas te mata.
Y no te deja ni siquiera la posibilidad de que grites tu dolor porque, si te lamentas, eres antisemita. Y por lo tanto no te queda otra que invocar a tu dios. Poco antes de meditar la venganza.
No les queda más que Alá.
Les hemos llevado a este punto, Lerner, y tu te llevas una parte de responsabilidad por lo que escribes.
Ayer, en la manifestación, había un joven que gritaba solo una cosa: “Palestina, tierra mía”, y lloraba. No le ha entrevistado nadie, pero su llanto se ha quedado grabado en mis oidos. No hay tribunal, en occidente, que le devuelva su Palestina.
La segunda reflexión la tomo de Alesando Robecchi, en el “Manifesto” de hoy. Además de la tristeza, recuerda, a quien no se haya dado cuenta, las palabras de la periodista Lucia Annunziata en “Año Cero”: “pero aquí somos italianos y tenemos que orientar el pensamiento de los italianos”.
Una frase que se ha escapado. Vale más esta admisión que todo el resto del programa. Este es el periodismo italiano y la Annunziata tiene una larga carrera a la espalda (y que seguramente continuará), es la bandera de ello.
¿Informar? ¿Que tiene que ver?, hubiera dicho Goebbels. Hay que orientar las masas.
He leído recientemente una citación de Giuseppe Fava, asesinado por la mafia : « El periodista incapaz por cobardía o por interés se lleva en la conciencia el peso de todos los dolores humanos que hubiera podido evitar y los sufrimientos y vejaciones contra los que no ha sido capaz de luchar ».
Recuerdo un aforismo de Hans Magnum Enzensberger : «En los tiempos del fascismo no sabían que vivían en los tiempos del fascismo».
Gaza es nuestro tiempo y nosotros no somos capaces de decírnoslo.

Giulietto Chiesa
Fuente: Megachip, 19 de enero 2009

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