OPINIONES - NARCOTRÁFICO

EL ÁFRICA DE LAS OPORTUNIDADES

EL DRAMA DEL CONTINENTE BLANCO

Roberto Saviano

Hoy África no es negra. África no es marrón, no es verde, no es amarilla. Hoy África no es ébano, no es el color de la piel, no es el color de la sabana o del desierto. África es blanca. Blanca no del color de la piel de los viejos descendientes de los boer. Ni de los Médicos Sin Fronteras que la atraviesan. Y tampoco de los inversionistas. El color de África hoy es el blanco de la cocaína. 

Toda África occidental ya está llena de cocaína y de capitales del narcotráfico. Toda la cocaína que entra a España, Italia, Grecia, Turquía, Escandinavia, pero también Rumania, Rusia, Polonia. Todo aquel polvo blanco pasa por África. La heroína es afgana. La coca sudamericana, ciertamente. Pero ya no es más la marca inicial el aspecto determinante: el origen del cultivo, la planta, la refinación. Ya la coca es africana. África es el continente blanco. 
En Guinea Bissau, el presidente Joao Viera, que a su vez había llegado al poder gracias a un golpe de estado, ha sido asesinado porque obstaculizaba los intereses de los narcos. El presidente Vieria tenía porcentajes sobre los barcos que llegaban de Sudamérica, tenía acuerdos con los armadores y esto ya no iba muy bien. Son las vías aéreas que desde el 2006 en adelante se volvieron únicas y necesarias. Parten de Brasil, de Cuba, de México, del corazón de Colombia, del sur de Venezuela. En el 2004, los Estados Unidos lanzaron el West África Joint Operation. Secuestraron en pocos días más de 1.300 kg de cocaína en Benin, Ghana, Togo y Cabo Verde. Ahora los aeropuertos son de los narcos. Sin su dinero nada de gasolina para las compañías aéreas, nada de dinero para las empresas de limpieza, ningún controlador en las torres. Y desde el corazón del África ecuatorial todo se reparte o por ruta terrestre o de nuevo en avión.
Es en Marruecos que están chocando dos generaciones. Los viejos traficantes y los nuevos. Mahmud es un policía marroquí que vive en Italia desde hace años para salvarse la vida, después de un largo período de infiltración en los carteles del hachís. Me cuenta que ha asistido a muchos encuentros entre viejos y jóvenes traficantes. Entre los viejos que trafican hachís y jóvenes que trafican coca. Los Mauritanos llevan las cargas de Senegal y de los países ecuatorianos a través del desierto y allí las dejan a los marroquíes que las almacenan en las casas cerca del puerto. Y desde el puerto se destinan a las distintas rutas. Andalucía, Campania, Peloponeso, Calabria, Valona. En Marruecos, me cuenta Mahmud, todos los discursos van en la misma dirección. Recuerda uno de ellos, usual, idéntico, siempre las mismas motivaciones y las mismas peleas. "Nosotros no podemos hacer pasar la coca. Si pasa la coca ya no pasa más nada. Mandan al ejército, nos ponen las bombas en las playas" y casi siempre en este discurso los jóvenes dicen "si no lo hacemos nosotros lo hacen los libios, si no lo hacen los libios, lo hacen los argelinos." Los traficantes de hachís son tolerados desde siempre.  

SOBRE LA EFEDRINA
 

 

En el fondo su droga no es agresiva, los hace ganar bien pero no enriquecerse. La economía marroquí se basa sobre todo en el hachís. Sin hachís, la burguesía comercial no existiría. La historia parte de lejos y siempre es la misma. Los mecanismos de la economía pisotean las reglas morales. Es siempre así. Los jefes de Cosa Nostra de la vieja generación no querían vender heroína y fueron masacrados por las nuevas generaciones de mafiosos que decidieron entrar de lleno en el asunto. Las familias Casalesi no querían entrar en el mercado del tráfico de los residuos tóxicos que habrían destruido gran parte de su territorio. Pero se percataron que rechazando un negocio importante, uno se vuelve inmediatamente frágil, perdedor. Y así, al final abrazaron el mercado.
África es blanca. Blanca de coca. Y también los traficantes de heroína iraníes y afganos quieren a África como articulación central de sus comercios. Y así a la ida se transporta coca y a la vuelta se transporta heroína a Sudamérica y de allí a EE.UU., ruta que por ahora no ha alcanzado todavía la dimensión del tráfico de coca en África. Hoy África es un continente capaz de solucionar las contradicciones para los traficantes de coca, de heroína y también de residuos tóxicos. Y este río de droga está haciendo incluso aumentar increíblemente a los drogadictos africanos. Drogadictos, tóxicos, cocainómanos en un continente siempre asociado a la miseria y al hambre, son una paradoja que dice mucho. Diamantes, Marfil, Ébano, Coltan y todo tipo de recurso extraído de la tierra de África han engendrado sobre todo sangre y no riqueza. Pero ahora las sustancias importadas, la coca y los residuos tóxicos, están transformando África. Ahora su enorme espacio se vuelve su riqueza. Ya no - o mejor dicho - no solamente el recurso del saqueo, el petróleo extraído, los diamantes arrancados, el oro extirpado. Cada agujero se convierte en espacio para enterrar residuos tóxicos y el África entera una tumba a cielo abierto, visible sólo cuando ocurren tragedias. El 19 de agosto del 2006 en Abdijan, Costa de Marfil, el barco Probo Koala atracó en el puerto autorizado para descargar 581 toneladas de residuos tóxicos en un único vertedero. En cambio los barriles de sustancias peligrosas se multiplicaron, terminando por desbordar en los territorios cercanos. Quedaron intoxicadas 85mil personas. Como ha sucedido en Italia, los residuos tóxicos invaden los vertederos. Los venenos acaban donde deberían ir los residuos ordinarios y los residuos ordinarios acaban en las calles. Como ha sucedido en Italia, pero a una escala infinitamente superior, porque África no es una parte de una pequeña nación, es un continente.
Para empezar a emerger, el continente negro ha apostado a una mercancía que no nace en sus minas, que no crece en sus campos. He aquí porque África se ha vuelto blanca. Blanca de una sustancia que no le pertenece, de un poder que la devora, una vez más incapaz de crear desarrollo, sino sólo exponencial riqueza por su sempiterna clase dirigente corrupta. África se ha vuelto un peldaño, un peldaño blanco sobre el que dar el salto final a las sustancias ilegales. La maldición africana no son solo sus recursos sino también - y ésto es aún más terrible - su ausencia de justicia, la posibilidad de comprar con pocos dólares almas, cuerpos y la ferocidad de sus habitantes, y su tierra, su cuerpo, sus espacios. Si existe un corazón de tiniebla, hoy, como aquel del que narraba Joseph Conrad, este corazón podría ser enterrado en las profundidades de un suelo envenenado. Pero su color, su sustancia, su sangre, sería blanco. 
© 2009 Roberto Saviano/pubblicato sobre licencia de Roberto Santachiara agencia literaria 
5 de julio  2009
Fuente: La Stampa.it


PACO”: DROGA RECAUDADORA Y NEFASTA  PARA LA JUVENTUD CONSUMIDORA ARGENTINA
                                                           Por Jean Georges Almendras

Resulta un panorama estremecedor, ya por su propia naturaleza –y ni hablar por sus efectos-  el hecho de  saber, que en  Sudamérica, el tema de las adicciones a diferentes tipos de droga, entre los adolescentes, los jóvenes y los no tan jóvenes, sigue siendo –desde los últimos años- un verdadero problema para las sociedades de países tales como Uruguay, Brasil, Chile, Paraguay, Colombia, Bolivia y Argentina. El consumo –y el tráfico consecuente- de las drogas denominadas:”pasta base” y “paco” se ha constituido en un verdadero flagelo para la armonía social de todos estos países, y en un auténtico reto para las autoridades involucradas en la lucha contra el narcotráfico, y a diferentes niveles.
Si bien en el Uruguay, los efectos del consumo de la droga denominada “pasta base”, es un asunto grave, y su encare –para neutralizar y contener sus nefastas consecuencias, preferentemente entre los jóvenes-  ha sido acertado desde filas del gobierno  -en particular desde el seno de la Junta Nacional de Drogas, presidida por Milton Romani- en la República Argentina, el consumo de la droga denominada “paco” ha alcanzado niveles verdaderamente impresionantes, entre otras cosas porque el tráfico de esta sustancia factura la friolera de 1.300 millones de pesos.
Apelamos a los informes que provienen de la vecina orilla: una de las fuentes, es una extensa nota publicada por el diario La Nación, en la que el periodista Daniel Gallo resulta categórico en señalar que el tráfico de esa droga factura más que muchas grandes industrias.
“Las denuncias de madres alarmadas por el consumo de drogas de sus hijos y la alerta lanzada por los sacerdotes que trabajan en villas de emergencia –asentamientos en Montevideo- dejaron al descubierto el negocio del paco, que quedó instalado con fuerza en la agenda pública de las últimas semanas”
Allí en Argentina se llama “paco” a la “pasta base” del Uruguay, pero en realidad y más allá de las denominaciones, la tenebrosa y destructiva droga es “la pasta base de cocaína”. Una sustancia horrenda, que desde el momento mismo de su creación y colocación en el mercado de los adictos, resultó ser gestor y promotor de un panorama, no menos horrendo, especialmente porque según un informe de la Secretaría de Lucha contra la Drogadicción y el Narcotráfico (Sedromar) consta que hay unos 85 mil consumidores de “paco” en la Argentina. Por su parte, un trabajo de la Sub Secretaría de Adicciones de Buenos Aires permitió en el 2007 establecer una media de 7,5 dosis diarias de “paco” que compra cada consumidor. Se ha establecido que en las calles  el precio promedio del “paco” alcanza la cifra de 6 pesos argentinos, lo que ha facilitado su explosiva instalación en la sociedad argentina, en los sectores de los consumidores de drogas
Lamentablemente esta realidad  de cifra de venta –en el microcosmos- es determinante de otra realidad numérica –en el macrocosmos-  que se traduce en el equivalente de 1.300 millones de pesos argentinos por año: una  facturación que supera al correspondiente a los negocios legales más importantes de plaza.
Y a propósito de tales cifras, una vocera de la Asociación  Antidrogas de la República Argentina. Claudia Izaguirre, ha dicho según consta en el informe de La Nación: “tomar conciencia del dinero que mueve el paco debería hacernos pensar en qué hacen las autoridades para investigar este gran negocio”
“Las dosis diarias de cada adicto son entre 20 y 40; además, las ONG que trabajamos en este tema estimamos que hay 180.000 consumidores y que el precio de cada dosis ha aumentado por el acceso a las clases media y alta” –agregó Izaguirre.
Ahora ¿que evaluación hacen los especialistas en la lucha contra el narcotráfico? El periodista Gallo señala: “por el momento, este comercio de cifras impresionantes, no se cartelizó, sino que es controlado por bandas desconectadas entre sí, dijo un funcionario de seguridad que conoce a fondo la mecánica de las operaciones de estos grupos de narcotráfico”.
Luego, el funcionario –que optó por el anonimato por razones obvias-   agregó “no son organizaciones complejas, sino bandas que trabajan en un solo lugar; que se ocupan de todas las etapas del proceso: la obtención de la materia prima, el preparado y la venta”
Dice Gallo, más adelante, en términos reflexivos: “vale ese testimonio para conocer algunas de las razones que llevaron al auge del “paco”. Una de esas sería el enfoque dado por la justicia federal a la lucha contra el narcotráfico, al preferir la detección de grandes redes de narcotraficantes transnacionales, con la mira puesta en los canales de entrada y salida de la droga. En medio de esa estrategia, se “coló” un negocio que empezó a crecer en el año 2002 , cuando un solitario vendedor en la villa Itatí, en el Sur del conurbano ,comenzó a vender dosis de “paco” a un peso, en un proceso multiplicado ahora por miles en cantidad de bocas de expendio y de consumidores. Los investigadores bonaerenses entienden que pudieron actuar mejor contra el “paco” con el cambio en el procedimiento penal que permitió atacar la distribución a pequeña escala con la justicia provincial. Aquellos que impulsaron la ley de desfederalización de la lucha contra el tráfico de drogas afirman que eso supuso un paso adelante. Al avanzar en la detención de vendedores de “paco” la seguridad bonaerense descubrió que esos grupos no tenían relaciones entre sí y que comercializaban su producto por canales paralelos a los de otras drogas. Aunque se vieron algunos intentos de asociación a partir de que el “paco” ya es un nombre genérico que designa más a una droga barata para ser fumada que a un compuesto estupefaciente específico”
“La articulación de alguna precaria red se produjo en asentamientos del conurbano, con la distribución de “paco” derivado de cocaína de muy baja calidad mezclada con otros productos químicos. Por el momento no se habría forjado un cartel del ”paco”, pero el impresionante volumen de facturación anual podría volver apetecible el intento por controlar el mercado” continúa Gallo.
Un informe periodístico, sin duda intranquilizador, el del colega de La Nación, que pone sobre el tapete público la descarnada realidad que vive una franja de la sociedad argentina, lo que obligó, al gobernador bonaerense Daniel Scioli –que hizo de la lucha contra el “paco” una de sus banderas- a desplegar  una estrategia complementaria a la judicial frente a este negocio: concretamente las casas en las que se descubre que hay venta son demolidas por topadoras, en el caso en que se encuentren en terrenos usurpados, como los de una villa. El mensaje dirigido a las familias de esos lugares es claro: desalentarlas a que en algún momento pudieran sentirse seducidas por formar parte del negociado del “paco”.
Scioli declaró a los periodistas locales:”yo voy a fondo. Hay narcotraficantes presos y se les secuestraron cantidades de paco, marihuana y cocaína. Asumí un compromiso personal e institucional en esta lucha”
Dice el colega Daniel Gallo, en su nota de La Nación, que el record de 70.000 dosis de paco secuestradas el año pasado por la policía bonaerense representa menos del consumo de un día de los adictos. Agregó luego:”el mes último, en un operativo en Wilde, se encontraron 8000 dosis de paco, lo que resultó ser el mayor golpe individual a los proveedores de esta droga.
En algún momento de todo este bagaje de información vinculada al narcotráfico y a la lucha que le corresponde desde diferentes frentes, nos preguntamos: ¿cómo o donde nació el paco? Los investigadores y expertos en todos estos aspectos aseguran que el paco nació en la pobreza , como una forma ilegal de supervivencia para familias marginadas, que vivían así de la adicción de sus propios vecinos, casi como un rebusque, sin una estrategia detrás del negocio, como ocurre con otras líneas de drogas, como ser las sintéticas.
Por su parte Claudio Izaguirre, como presidente de la Asociación Antidrogas de la República Argentina entiende que bandas con ramificaciones internacionales operan de forma tercerizada con organizaciones más “caseras” de vendedores de drogas.
Izaguirre afirma “hay grupos que se dividieron las zonas. Los colombianos trabajan por el norte de Buenos Aires  y el sur de Santa Fe; los mexicanos se quedaron con las zonas portuarias; los peruanos se instalaron en la villa 1-11-14; los paraguayos, en Villa Soldati y los bolivianos, el Liniers. Cada grupo armó su red local y permitir la comercialización de paco es el pago que hacen por la protección de sus cocinas de producción de cocaína”

INTERNACION COMPULSIVA


Por Eleuterio Fernández Huidobro |*|


Llamar "droga" a la pasta base es un error: se trata de un veneno de muy conocidos efectos letales. La mal llamada "pasta base" apareció acá en 2002: es un problema nuevo.
No es pasta base de cocaína sino, por el contrario, el residuo restante luego de la fabricación de dicha droga.
Tal basura consiste en ácido sulfúrico, querosenes, bencinas y otras sustancias tan o más nocivas, con algunos vestigios de cocaína.
Por eso es "barata" y, porque lo es, a ella tienen acceso los pobres, que por desgracia son muy abundantes en la región. Ahora bien: para que su venta sea negocio debe ser masiva (para eso también es barata). Estamos entonces ante un círculo perverso.
Por ser veneno en lugar de droga, estamos también ante una estafa.
Según las numerosas encuestas (en especial argentinas) sus víctimas no sólo son los pobres sino los pobres jóvenes (ahora incluso niños).
Destruye al adicto en corto plazo; genera una adicción físicamente insoportable (no sólo "psíquica"); sus efectos "placenteros" duran unos minutos. Tal horrible "mezcla" de "acontecimientos" obliga a consumir muchas "dosis" (lo barato termina siendo muy caro), con lo que este nuevo círculo perverso, unido al otro, se agranda y acelera como bola de nieve.
Ataca principalmente los pulmones y el cerebro (además produce anorexia). Y en el cerebro destruye selectivamente ciertas partes que "controlan" inhibiciones.
De ello, pero no sólo de ello, se desprenden conductas agresivas en especial para la obtención urgente del veneno.
Lo dicho, en especial la parte "física", lo puede y debe documentar y probar la ciencia. No puede ni debe quedar al albedrío de opiniones.
De ser así, como lo es, estamos ante un evidente intento de genocidio en marcha.
Ante una letal estafa. Ante múltiples homicidios e intentos de homicidio, de lesiones graves... No sólo de los adict@s sino en su entorno social e incluso familiar. En Argentina, donde el problema llegó a niveles pavorosos, hablan también de "limpieza étnica o social".
No es conveniente confundir "droga" con veneno para matar.
Por lo tanto parece obvio que en el Derecho Penal el tráfico de pasta base caiga dentro de los "rubros" genocidio, homicidio, lesiones y estafa, en vez de caer, como hoy, en el del tráfico de drogas.
La humanidad hace mucho que sabe distinguir entre droga y veneno.
Ni tampoco debe "caer" en el simple "rubro" del consumo de drogas...
Esto abre otro capítulo apasionante: de ser como venimos diciendo, cae por el peso de su evidencia la perentoria necesidad social de internar compulsivamente a l@s adict@s "sever@s". Por orden médica, denuncia familiar corroborada por autoridades científicas, o por resolución de un juez. Las tres posibilidades deberán estar fundadas en dictámenes científicos. Esta parte del gran problema no puede ser policial porque es de Salud Pública. Y de humanidad...
Por otra parte eso ya existe y desde hace muchísimo tiempo en nuestra legislación (y costumbres). La privación de libertad no es asunto exclusivo del Poder Judicial para numerosos casos y situaciones a saber:
La internación compulsiva de los enfermos mentales que así lo requieran según la opinión de los facultativos. Y ahí están los "manicomios" públicos y privados para quien lo dude. Los arrestos simples y a rigor (privaciones de libertad) que cualquier oficial de las Fuerzas Armadas o de la Policía puede decidir administrativamente porque la sociedad a través de la Ley lo entendió y entiende necesario a los efectos de ambas instituciones (como en casi todo el mundo).
Las niñas a quienes sus padres, o quien ocupe legalmente su lugar, internan en hospitales contra su voluntad (generalmente).
Recientemente y por una muy "sonada" disposición, el INAU quedó obligado a internar a los "niños en situación de calle".
Las víctimas de intento de suicidio a las que se atiende contra su voluntad y bajo pena de omisión de asistencia.
Las personas que por cualquier causa hayan perdido el uso de la razón (asunto que deben demostrar los especialistas) son internadas incluso contra su voluntad y simplemente para su atención médica bajo pena, otra vez, de omisión de asistencia por parte de sus "curadores".
En casos extremos tales decisiones, que a veces son de vida o muerte, son tomadas por la familia y aceptadas por la Ley y por el sentido común.
Podríamos entrar en el tema de los heridos en accidentes o incidentes y también en el de las enfermedades contagiosas o en el de las vacunas. La lista sería demasiado larga.
La palabra "compulsión" significa: obligar a alguien, con fuerza o por autoridad, a que haga lo que no quiere hacer.
Y según nos han dicho (no vamos a perpetrar la temeridad de citar autores) existe en nuestro Derecho la "capacidad de Derecho" (goce) pero también la "capacidad de su ejercicio" y ambas cosas no son lo mismo. Según las mismas fuentes, la incapacidad legal de ciertas personas para el ejercicio de sus derechos no se extingue ni cuando ellas gozan de intervalos lúcidos.
Por lo tanto para el caso del veneno mal llamado "pasta base" estaríamos ante una grave omisión de asistencia cada vez que veamos (como vemos) deambular por las calles a personas generalmente jóvenes y muy jóvenes que dado su grado de avance en dicho consumo se están suicidando (y rápidamente) ante nuestros ojos.
Que además no pueden hacer uso de su razón y que, encima, necesitan asistencia médica urgente. ¿Somos encubridores de lesiones graves, gravísimas y hasta de homicidios?
Nota: Lo dicho, en el acierto o el error, es una "idea". No es una crítica a lo que con tanto éxito se viene haciendo en el tema "drogas". Además estamos ante un hecho sin precedentes acá.

 

*| Escritor, senador de la República.

http://www.larepublica.com.uy/contratapa/366241-internacion-compulsiva

El equivalente de la pasta base en USA fue el "crack". Al principio de la década de los 70 fue introducido por la CIA entre la población negra (prácticamente gratis) para frenar el movimiento de los Panteras Negras, que estaba amenazando el sistema (también mataron a Malcom X, que era mucho más radical que el también asesinado Martin Luther
King)....Lograron parcialmente su objetivo con un genocidio silencioso en toda la regla.



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